Entre dos mundos

La política es casi tan emocionante como la guerra y no menos peligrosa. En la guerra podemos morir una vez; en política, muchas veces

Winston Churchill

Los astronautas siempre hablan de la Tierra como El Planeta Azul, debido a su color. Y las fotos captadas desde el espacio así lo demuestran, ya que más del 70% de la superficie terrestre está cubierta por agua. No es difícil imaginar, por tanto, que el transporte marítimo sea el mas eficiente y el de mayor alcance global, una realidad logística en la que los estrechos juegan un papel fundamental. El 90% del transporte comercial mundial, según datos de la ONU, tiene lugar a través de mares y océanos. Y es que, pese a existir rutas alternativas terrestres y aéreas, éstas encarecen los productos en elevadas proporciones, hecho que en un mercado como el de los combustibles fósiles trae consigo serias inestabilidades y dificultades internacionales en muchas regiones del globo.

Los estrechos marítimos son una enorme ventaja logística, pero a la vez, espacios de gran vulnerabilidad y cuellos de botella de muy fácil obstrucción, por lo que el mantenimiento de su seguridad operativa es una preocupación estratégica constante en el plano internacional. No en vano, existen bases militares y navales de grandes potencias cerca de cualquier estrecho marítimo a modo de disuasión, porque lo cierto es que la proximidad a los estrechos es una ventaja estratégica tanto para su control como para utilizar su estabilidad a modo de carta de negociación en el teatro geopolítico internacional.

España es, en este sentido, un país afortunado geoestratégicamente hablando, pues tiene el control -en gran parte- del Estrecho de Gibraltar, que como cualquier punto geográfico de gran importancia y como se ha indicado anteriormente, está rodeado de bases militares y navales, en este caso estadounidenses, españolas, británicas y marroquíes. Su angostura responde a las coordenadas 35°58′18″N 5°29′9″W, ocupando una posición central entre el Atlántico norte y sur. Constituye asimismo una encrucijada en el sentido este-oeste entre el Mediterráneo y el Atlántico y en el sentido norte-sur entre Europa y Africa, el primer mundo rico con el mundo en vías de desarrollo.

El mapa de la geopolítica del estrecho de Gibraltar. Tomado de elordenmundial.com

Dese la más remota antigüedad, el estrecho fue vía o camino de unión entre ambos continentes, y por ahí se encaminaron las invasiones en ambos sentidos. Con el descubrimiento del Nuevo Mundo en 1492, se corta el eje norte-sur y progresivamente va adquiriendo protagonismo el eje este-oeste, debido en gran parte al auge de las actividades navales. La zona mantuvo una gran relevancia durante los siglos posteriores hasta convertirse en un punto geoestratégico clave durante las guerras mundiales, ya en el siglo XX, especialmente durante la II Guerra Mundial, como atestigua la presión ejercida por Hitler a España para que tomase Gibraltar. 

Militarmente, el Estrecho de Gibraltar funciona como choke point o punto de congestión -o punto de estrangulamiento-, es decir, un punto geográfico de enorme importancia por el cual una fuerza armada se vería obligada a pasar, disminuyendo enormemente su poder de combate, para alcanzar su objetivo, exponiéndose así a los agentes geoestratéticos que controlan el paso. Comercialmente, es clave para las rutas de navegación, pasando por él el anillo de circunnavegación global que une los puertos industriales de Asia oriental con los puertos petrolíferos del Golfo y las grandes ciudades de Europa y Estados Unidos. Cada año recoge aproximadamente el 20% del tráfico de mercancías mundial, lo que se traduce en un flujo de más de 100.000 embarcaciones por la que es reconocida como la autopista marítima más importante del mundo, lo cual requiere, en consecuencia, de una meticulosa organización para su correcto funcionamiento. Más de 300 barcos surcan sus aguas cada día a través de dos carriles perfectamente diferenciados, que incorporan incluso una mediana que las embarcaciones pueden abordar en situaciones específicas, por ejemplo, una emergencia o una maniobra muy complicada. Este procedimiento fue establecido en 1970 por la Organización Marítima Internacional con el objetivo de encauzar el volumen de tráfico en la franja y de garantizar la seguridad en la navegación. Por si todo esto fuera poco, hay que señalar además que el 80% del gas y el petróleo que se exporta desde Oriente Medio y el Norte de África hacia América y Europa pasa por el Estrecho de Gibraltar, y según las palabras del coronel del ejército español y analista geopolítico Pedro Baños, recogidas en este artículo de abc.es, ha renovado su importancia por el deshielo que se está produciendo en el Ártico, lo cual implica que ahora mismo los barcos que transitaban desde el Mediterráneo hasta Asia a través del Canal de Suez para ir a Asia lo podrán hacer, de manera más rentable y corta, a través del Estrecho de Gibraltar pasando hacia el mar del Norte y luego el Ártico. Por lo tanto, quien controle ese Estrecho vuelve a tener una llave muy importante del mercado mundial.

Se entiende, pues, que haya motivos más que suficientes para que el Estrecho de Gibraltar esté disputado por tres países: España, Marruecos y el Reino Unido. Pero también Estados Unidos tiene una destacada participación, con una importante presencia militar en la zona a través de la base aérea de Morón de la Frontera (Sevilla) y la base aeronaval de Rota (Cádiz), herencia directa de los tiempos de la Guerra Fría y que le confiere no poco control sobre las aguas del Estrecho. Y Francia, que pese a estar fuera de la zona de influencia sobre este punto geográfico, está sometida a la necesaria servidumbre de tener que utilizar este paso, controlable por terceros, para unir sus costas atlántica y mediterránea por la vía marítima. La importancia del Estrecho para Francia es, por tanto, factor de fuerza o ventaja para España en las relaciones entre ambos. Portugal y Argelia, presentes, tienen posiciones excéntricas gravitantes en las bocas occidental y oriental, mediante el puerto de Faro y la base naval de Mers el Kebir, respectivamente.

Imagen tomada de viajesjairan.com

En los últimos años, el renacer de la geopolítica a raíz de la configuración de un mundo cada vez más multipolar y el nuevo papel de Rusia en el Mediterráneo Oriental y Oriente Medio han revitalizado la dimensión estratégica del eje este-oeste del Estrecho de Gibraltar, que se viene a sumar a la ya establecida sobre el eje norte-sur. Además, las desestabilidades sociopolíticas, los conflictos bélicos y el asentamiento de organizaciones terroristas en la región han sumado una clara amenaza al tráfico marítimo en las inmediaciones de este estratégico punto. Según este artículo de eleconomista.es, los 14,4 kilómetros del Estrecho de Gibraltar que separan España de Marruecos, o Europa de África, son las dos orillas con mayor tensión económica del planeta. La frontera hispano marroquí está entre las cuatro con más diferencias. Dos de los grandes indicadores así lo reflejan. La renta per cápita en España es un 90% mayor que en Marruecos y el Producto Interior Bruto (PIB) de Marruecos no llega al 9% del español. Los indicadores macroeconómicos y la posición estratégica del estrecho hacen esta zona una de las fronteras con mayores tiranteces del mundo. A su altura se encuentran el Río Grande, que separa Estados Unidos de México, las fronteras entre las dos Coreas y la caribeña entre República Dominicana y Haití.

Es evidente, por tanto, que cualquier actor geopolítico con intereses en la zona se afane en ejercer su influencia sin ceder ni un ápice de terreno a la competencia. Véase el caso del Reino Unido, que mantiene en el Estrecho la última colonia de Europa en el Peñón de Gibraltar. Tal y como refleja este interesante artículo de estrelladigital.es, no es solo una cuestión de integridad territorial y nacional, sino que la defensa de Gibraltar como Territorio de Ultramar tiene importantísimas consideraciones geoestratégicas y económicas para Gran Bretaña. El ejército británico –The British Army– lo reconoce de manera clara y transparente, argumentando que está bien situado para observar los canales de navegación en el Estrecho y podría dominar la entrada occidental al Mediterráneo en tiempos de guerra. Sus sistemas de comunicaciones, instalaciones aeroportuarias y puerto marítimo hacen que sea una excelente base de control para la OTAN. Sus características morfológicas y ubicación hacen del peñón un punto de observación de más de 400 metros sobre el nivel del mar y sin ninguna interferencia hasta a África, aspecto este que lo dota de una importancia fundamental en el desarrollo de las actividades de inteligencia británicas. De hecho, no es ningún secreto, o mejor dicho, es un secreto a voces, que Reino Unido tiene un importante centro de espionaje en Gibraltar, cuyos datos son transferidos directamente a Estados Unidos y a la OTAN, además de a sus socios de la alianza de inteligencia Five Eyes. Dado el potencial militar británico, este enclave le sirve de almacén armamentístico, de guardián del Estrecho y como fondeadero de los submarinos nucleares que atracan en sus puertos.

Además, y como recoge el mismo artículo, el peñón no solo supone una importante plaza para el control militar de la región, sino que también representa un paraíso fiscal en el que se ofrecen unos altamente desarrollados servicios de negocio donde se pueden distribuir bienes y servicios sin IVA, a precios competitivos a los mercados de la UE y África y realizar negocios en una jurisdicción de una baja fiscalidad orientada a las ganancias de capital, con bajo impuesto de sociedades.

Imagen tomada de medium.com

Como ya se ha indicado, Estados Unidos también tiene una destacada participación y no poco control sobre las aguas del Estrecho. En 1953, y pese a que la dictadura de Franco sufría de una marginación casi absoluta por parte de Occidente, los americanos hicieron gala de su enorme pragmatismo eficazmente adecuado a sus fines y firmaron un acuerdo defensivo con España, que los situó gravitando en el Estrecho y participando de una posición central a través de sus bases militares y navales. El gobierno norteamericano destaca la importancia geoestratégica del estrecho de Gibraltar, refiriéndose a éste como una de las zonas más importantes del mundo. En el interior de sus bases, el ejército de Estados Unidos atesora un considerable arsenal militar compuesto por aeronaves, buques y submarinos nucleares, además de personal perteneciente a los tres ejércitos. La estrategia de expansión de Estados Unidos no pudo rechazar la presencia en esta zona tan rica geoestratégicamente: desde Rota, la mayor base naval de Europa, gestionada conjuntamente por norteamericanos y españoles, el ejército americano controla África, zona de especial interés después de los movimientos geopolíticos que llevan a cabo Rusia y China, y el sur de Europa desde su propio territorio.

Ubicación de la Base Aeronaval de Rota en la zona del Estrecho de Gibraltar. Captura tomada de google.com/maps
Base Aeronaval de Rota. Captura tomada de google.com/maps
Base Aeronaval de Rota. Imagen tomada de villaderota.com

Pese a que Marruecos es considerado por muchos especialistas como el cuarto actor, que aún está ciertamente muy lejos de poseer las infraestructuras terrestres, marítimas y aéreas de las que disponen en la zona España y el Reino Unido, y de tener un desarrollo socioeconómico muy por debajo del que tienen las demás potencias implicadas, no debe subestimarse su presencia en el estrecho. Auspiciado por su histórica rivalidad con Argelia, el país alauí está dedicando grandes esfuerzos y recursos para imponer su poder y liderar esta estratégica zona del Magreb. A su trabajo diplomático para acercarse y establecer lazos con potencias como Estados Unidos, Francia, Israel o Reino Unido hay que sumar sus inversiones en grandes infraestructuras como la terminal portuaria de Tánger Med para poder así competir directamente con España y su puerto de Algeciras. En el terreno militar, durante los últimos años ha llevado a cabo inversiones notables de cara a la modernización y el rearme de su ejército, que dicho sea de paso, está sometido a un fortalecimiento continuo debido a todos los frentes que tiene abiertos en África y el avance de grupos yihadistas armados en la región.

Tánger Med. Imagen tomada de es.wikipedia.org

Se ha hecho un análisis, de forma somera, eso sí, de los afanes y el papel que juegan -ya sea de forma directa o indirecta- los principales actores implicados en la gestión del Estrecho de Gibraltar y de las zonas colindantes tanto en el Mediterráneo como en el Atlántico. Por razones obvias, y siendo lo más objetivo posible, es fácil observar cómo España es, con diferencia, el país que mayor interés y mejor posición tiene de cara a la gestión y el control del Estrecho. Y esto es, fundamentalmente y como ya se ha comentado, por su situación geoestratégica. Se cuenta, como anécdota, que el general Fernández Monzón, que en el año 1971 era capitán del Servicio de Información de Carrero Blanco, que colaboraba estrechamente con la CIA -servicio secreto de inteligencia de EEUU- para asegurar la transición tras la muerte de Franco, viajó a Estados Unidos. En Langley -ciudad dormitorio para Washington, D.C. donde además se encuentra la sede de la CIA- le recibió un coronel norteamericano que le llevó a una sala donde había un enorme mapamundi desplegado y le preguntó que qué es lo que veía. El general le respondió que un mapamundi, y su contraparte estadounidense le volvió a preguntar qué es lo que veía en el centro. Fernández Monzón le contestó que la Península Ibérica, a lo que el coronel norteamericano le respondió: “Pues por eso está usted aquí”.

España es la segunda nación en extensión de la Unión Europea, solo por detrás de Francia. Puede además considerarse como la proa de una Europa que se adentra en el Atlántico, a la vez que es fortaleza-paso entre aquella y África. Su compleja y accidentada orografía la han hecho ser considerada como un reducto defensivo natural de suma importancia, y por su ubicación, una inmensa base aeronaval enclavada en medio del Atlántico y el Mediterráneo, “Centro del Hemisferio Norte Occidental” privilegiadamente situada entre Norteamérica, Eurasia y el Norte de África -gran parte del resto del hemisferio solo son aguas oceánicas-.

Durante la Segunda Guerra Mundial, España tuvo el control de la fachada atlántica de África más próxima a América y el control completo del Estrecho, con un Marruecos Español fuertemente defendido que hizo ver a los anglosajones -y a los alemanes- la importancia de ese poder. Finalizada ésta, casi sin ayuda internacional y a pesar de haber salido de la devastadora Guerra Civil Española (1936 – 1939), resucitó industrial y económicamente y rozó la posesión de armas nucleares y misiles de largo alcance.

Mapa del Magreb Occidental hasta 1956 -año de la independencia de Marruecos de España y Francia-. Imagen tomada de es.wikipedia.org

Hasta la caída del Muro y el fin del Pacto de Varsovia, España fue para la OTAN una base de refuerzos y reserva estratégica. Con la desintegración de la URSS, cuyo poder hegemónico continental suponía un serio e inmediato peligro de invasión de Europa desde el Este, disminuyó el valor estratégico de España, pues en aquel supuesto tenía un relevante papel como base logística retrasada, base de operaciones aeronavales y último reducto terrestre. En la actualidad, un Marruecos pro-occidental y aliado privilegiado de Estados Unidos, Francia y ahora también de Israel, sería apoyado por estas naciones en un hipotético conflicto contra España, como ya ocurrió en el pasado y más recientemente en la crisis del Islote de Perejil. Únicamente un Marruecos integrista haría que EE.UU. y las demás potencias occidentales apoyasen a España. Existen pues, tanto por vecindad como por intereses comunes, importantes razones para que España mantenga relaciones -a ser posible buenas- con Marruecos.

En general, España ocupa un lugar de privilegio geoestratégico respecto a la extensión de su terreno y a la posición de enclaves como Ceuta, Melilla y algunos peñones a lo largo del Estrecho. La costa española, con varios aeropuertos y bases navales y militares salpicados por toda su línea y las facilidades e infraestructuras viales en tierra para brindarles el apoyo y la logística necesarios, está en posición ventajosa para ejercer el control de la zona, y supone el emplazamiento idóneo desde donde proyectarse al océano Atlántico y ejercer el control del flujo en los ejes norte-sur y este-oeste. España no está de paso por el Estrecho, con lo cual la estancia permanente le obliga a su control.

Si bien es cierto que Gibraltar supone la presencia del Reino Unido, que le lleva a competir en el control de la zona directamente con España y que además es motivo de cierta desunión en Occidente, como sombra permanente entre ambos países, hay que ser conscientes y realistas, y comprender que el primero nunca se querrá deshacer de Gibraltar. Como argumenta el analista Pedro Baños en este artículo, primero, por prestigio; segundo, porque si los españoles recuperásemos esa parte de nuestro territorio nacional que nos pertenece tendría consecuencias en otras partes del mundo, como son las Islas Malvinas reclamadas por Argentina. Estamos ante un país poderoso, Reino Unido, que encima está respaldado por el que sigue siendo el más poderoso de momento, Estados Unidos. Por lo tanto, parece claro que, en favor de unas buenas relaciones, es mejor asumir la presencia de Gran Bretaña en el Estrecho como una oportunidad de colaboración en los campos de la seguridad y la defensa que como una intrusión o una molestia.

Gibraltar, visto desde La Línea de la Concepción. Imagen tomada de bbc.com

Y por supuesto, no hay que olvidarse de Argelia, aliado inesperado en la siempre complicada relación con Marruecos. La rivalidad entre marroquíes y argelinos es histórica, sobre todo por las pretensiones que ambos estados del norte de África mantienen sobre la cuestión del Sáhara Occidental, en la que Argelia apuesta por el referéndum de autodeterminación, a la par que reclama un compromiso más fuerte de España por su responsabilidad histórica en la descolonización. Según recoge este artículo de diario16.com, el desleal Marruecos está dejando de ser un socio preferente y otros países se disputan el puesto del amigo destronado de los españoles. Dentro de África, Argelia es un socio estratégico como proveedor energético y como socio comercial. Es el segundo cliente africano y el tercer proveedor. Existe una estrecha colaboración entre ambos países, con unas relaciones comerciales bilaterales sólidas y en continuo crecimiento. 

Pero no es asunto baladí para España, ya que mientras se debate entre el gas de Argelia o la seguridad en las fronteras de Marruecos, estos últimos se miran continuamente, se vigilan, conscientes de que el crecimiento o la estabilidad de uno suele convertirse en el empobrecimiento e inseguridad del otro. El apoyo argelino no hace sino reafirmar el difícil equilibrio que España debe mantener entre Rabat y Argel, por no hablar del mantenimiento de su posición estratégica en el Mediterráneo occidental y el norte de África, donde Argelia podría ser una buena cabeza de puente de cara a ejercer influencia en la región.

El ministro de Exteriores de España, José Manuel Albares, en Nueva York con su homólogo argelino, Ramtane Lamamra, el 22 de septiembre de 2021. Imagen tomada de ecsaharaui.com

Es importante añadir, para finalizar el artículo, que la importancia e influencia del Estrecho de Gibraltar en asuntos tan importantes como la geopolítica y el comercio no parece que vaya a perder fuerza en un futuro, sino más bien todo lo contrario. Y precisamente por eso, se hace necesaria una colaboración política, económica, comercial e incluso cultural con los países de la zona, además del imprescindible intercambio en materias como la inteligencia y la defensa. Nada debe alejar a España de su obligación y compromiso para con la región, ya que la ausencia de previsión y de dedicación al cuidado de una determinada posición geográfica, así como la falta de una resuelta decisión de asumir responsabilidades en una zona de claro interés estratégico nacional e internacional, sólo puede traer consigo que otros decidan hacerse cargo de los espacios y las tareas que por propio interés y geografía debería liderar España.


Bibliografía utilizada

Si bien es cierto que hay una ingente cantidad de información en la red acerca del Estrecho de Gibraltar y de su importancia económica y geoestratégica, no es tarea sencilla obtener y sobretodo seleccionar material suficientemente actualizado como para escribir un texto de calidad. Muchas han sido las fuentes consultadas, todas digitales, para la redacción de este artículo, aunque quiero hacer mención especial de algunas que, aun no siendo de las más recientes, exponen de una manera muy clara y concisa el contexto a nivel tanto nacional como internacional de la zona objeto de análisis, a saber, el artículo de la Revista General de Marina titulado El valor estratégico del Estrecho de Gibraltar; el artículo del Real Instituto Elcano titulado La relevancia del Estrecho en el planeamiento estratégico español; y este otro de la Revista de Marina de Chile, titulado El Estrecho de Gibraltar. Significación geopolítica.

Todas las demás fuentes de las que he tomado imágenes o datos están debidamente citadas y con un enlace directo hacia sus páginas web, debajo de dichas imágenes o dentro del texto del artículo cuando así es requerido.

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4 comentarios

  1. Maria

    Hola Jesús,

    El artículo me ha parecido muy interesante a pesar de que la geopolítica no es mi fuerte.
    Está claro que el Estrecho de Gibraltar, es paso para el resto del mundo y España tiene que ejercer todo el control. España tiene la obligación de llevarse bien con países como Marruecos, Reino Unido, EEUU…por los propios intereses de España.
    La Costa española por su situación, extensión, puertos y accesos, está en posición de ventaja para ejercer el control de la zona. Los intereses compartidos entre Marruecos y España han de estrechar las relaciones y sin duda existe una espinita entre España e Inglaterra, que hace vulnerable la buena relación entre ambos países pero, que ambos tienen que llegar a acuerdos para solucionar el problema.

    Sin duda un artículo muy interesante donde dejas reflejado la importancia de los factores socio-políticos, ideológicos y económicos del Estrecho. Muy buen trabajo 👍

    Nos vamos siguiendo. Cuídate mucho 🙋🏻‍♀️🤗👌

    1. jgarcia

      Hola María,

      Gracias por pasarte por el blog y por leerme. Excelente comentario, una síntesis perfecta del contenido del artículo.
      Efectivamente, España debe mantenerse fuerte y mostrar presencia en esta zona, ya que por situación geográfica, accesos e influencia tiene una posición muy privilegiada (la que más) con respecto al Estrecho de Gibraltar. Por este punto pasa un gran parte de las mercancías de todo el mundo que se mueven por medios marítimos, con lo cual, quien controle este punto de paso, tendrá una muy buena posición en el plano internacional y por supuesto, unos nada despreciables beneficios económicos y geopolíticos.

      Huelga decir que para «imponerse» no hace falta enfrentamientos o el uso de la fuerza, algo que a nadie interesaría, pero creo y espero (desde mi humilde opinión y posición) que España actúe como debe y muestre al mundo que es un actor que debe ser tenido en cuenta. Especialistas, analistas y expertos en geopolítica y estrategia tenemos en España, y de primer nivel, que podrían asesorar a los gobernantes… si se dejaran y se ocupasen de las cosas importantes de verdad.

      Un saludo María, y gracias de nuevo por mostrar interés y dejar tu excelente comentario. Nos vamos siguiendo, 🙏🏻🙋🏼‍♂️🤗

  2. Julieta

    Hola Jesús, siempre es interesantísimo leer tus artículos sobre geopolítica.

    Puntualmente éste me parece muy completo, ya que nos dejas varios links para ahondar en el conocimiento de un sitio tan estratégico como el estrecho de Gibraltar, el cual quizás se presupone «no nos toca tan de cerca» a aquellos que vivimos por estas latitudes pero que, sin embargo, como ruta comercial de excelencia de entrada al Mediterráneo, afecta a cualquier país que tenga lazos comerciales con Europa y Asia occidental.

    Aprovecho para felicitarte por la cantidad información recolectada y por la excelente redacción de este artículo.

    Estaré a la espera del próximo. Saludos 🙋🏼‍♀️

    1. jgarcia

      Hola Julieta,

      Muchas gracias por tus amables palabras, por leerme y por dejar tu comentario. Efectivamente, el Estrecho de Gibraltar, o cualquier estrecho marítimo que esté lejano de nuestra zona de confort, o donde vivimos, nos puede parecer algo distante y con muy poca influencia en nuestro día a día. Sin embargo, nada más lejos de la realidad. Cualquier incidente en un punto geoestratégicamente importante, se halle donde se halle, afecta directa o indirectamente a cualquier ciudadano del planeta, donde quiera que esté. De ahí la tremenda importancia de la geopolítica porque se ocupa precisamente de estas cuestiones.

      Gracias de nuevo por tu interés. Nos leemos, 🙏🏻🙋🏼‍♂️🤗

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