Microrrelato

Entre hilos y sombras

Por Jesús García Jiménez

[En un resort ubicado en algún lugar de los Alpes suizos. Una habitación discreta, libre de micrófonos y escuchas, a puerta cerrada. La tenue luz de una diminuta lámpara, situada sobre una de las mesitas de noche junto a la cama, brindaba a la estancia un ambiente sombrío, en el que apenas se distinguían las formas y sus sombras. Dos hombres, entrados ya en la ancianidad, conversaban frente a frente, con una pequeña mesa de salón circular como único obstáculo entre ellos. Sobre el mueble, algunos documentos desparramados y una botella de whisky de malta escocés de 32 años. Las gruesas y oscuras cortinas, que abarcaban casi desde el techo hasta el suelo, estaban cerradas de modo que opacaban toda la luz vespertina que pudiese entrar del exterior, evitando además las posibles miradas indiscretas hacia el interior, nunca descartables pese a lo apartado y recóndito del lugar. Ambos hombres, cada uno de ellos con un elegante rock glass ideal para contener el manjar líquido que degustaban, conversaban serenamente, con un tono de voz uniforme y sosegado. Imperturbables. Como si regir los destinos del mundo, desde las sombras, fuese algo tan cotidiano como hacerse el nudo de la corbata cada mañana…].

—… Reino Unido levantó las restricciones dentro de su territorio, y ahora le sigue Dinamarca. Alemania lo está considerando, lo cual quiere decir que también lo hará muy pronto, y previsiblemente, después de Alemania seguirán los demás países de la Unión Europea, en bloque. Y si tenemos en cuenta que Europa es el modelo que están siguiendo los países de Latinoamérica, es decir, ellos observan y en base a como se desarrolla la función, así actúan, tampoco tardarán mucho en comenzar a abrir fronteras y en levantar las restricciones, al menos las más duras. Así que esto, amigo mío, parece que está llegando a su fin.

—Estoy de acuerdo. Y además es una consecuencia lógica, dado que la economía ya no podía aguantar mucho más tiempo paralizada, estancada, funcionando solo a través de sus segmentos básicos. Todo llega a su fin, y esto no iba a ser diferente. Echa un vistazo a los principales medios de comunicación del planeta— dijo señalando varios noticieros mezclados entre los documentos mientras el otro asentía, inexpresivo—, ya apenas se habla de la crisis de la pandemia. Su aparición es testimonial, con titulares menores colocados en lugares de poca importancia dentro de la estructura visual. Este es el indicador perfecto de que la población mundial ya comienza a estar libre de la presión y el castigo psicológico a la que ha sido sometida. Pese a que aún no se ha terminado, e incluso no puede descartarse la posibilidad de que algún país pueda todavía implantar de nuevo ciertas restricciones y, en casos extremos, hasta cerrar fronteras, es cierto que la población ha llegado a su límite, ha aprendido a convivir con todo esto, y ahora está emergiendo de nuevo, auspiciada, repito, por la necesidad que tiene la economía de arrancar y estabilizar el mundo de nuevo.

El otro escuchaba, pensativo, con la mirada fija en el vaso que sostenía entre sus manos. —Tampoco conviene apretar demasiado, no queremos que después de esta pandemia quede una población asolada por problemas mentales, una población inservible. Ellos son la mano de obra, eso no podemos olvidarlo nunca, y cualificada o no, son la base de la pirámide económica y social. Son necesarios, pero con una buena salud mental que admita la información, subliminal o consciente, que queramos transmitirles. Para ello, y esto es fundamental, hay que seguir manteniéndoles entretenidos, porque si están enfocados en otros asuntos mantienen la guardia baja, y por ese flanco es por donde fluyen los mensajes.

—Hay que seguir manteniéndoles entretenidos, asustados y atemorizados, y no se me ocurre una mejor manera de hacerlo que con las desgracias y las ruinas del mundo. El bombardeo con el cambio climático es constante y a eso ya están acostumbrados, no les asusta porque lo ven como algo lejano en el tiempo, algo que a ellos no les va a alcanzar, aunque sí lo haga a las generaciones venideras. Necesitamos algo inminente, algo lo suficientemente potente y con el impacto necesario como para monopolizar nuevamente la atención de la población mundial. Algo que implique guerras, que implique derechos humanos, sobre todo los derechos de las mujeres, un tema tan sensible en los últimos años, que implique terrorismo yihadista y, por ende, la seguridad nacional de los estados, o lo que es lo mismo, la seguridad propia y la de las familias. No podemos dar respiro, la presión tiene que ser continua y despiadada. No podemos concederles tiempo para que piensen, para que saquen conclusiones, para que despierten. Sigamos empleando la herramienta de las tres S: salud, seguridad y sociedad. Ya hemos visto lo que ha ocurrido con la primera S durante la pandemia. La salud es algo sagrado, intocable, que obliga a aceptar cualquier medida que quiera imponerse desde el poder. Y ante eso nadie osa a ir en contra, y si alguien se atreve a mostrar tan solo un resquicio de duda, por pequeño que sea, acerca de la necesidad de esas medidas, sin importar cuan férreas y descabelladas puedan llegar a ser, automáticamente se le tacha de loco y se le excluye del grupo. Y eso ni siquiera tenemos que hacerlo nosotros, ya lo hace la sociedad en su celo por salvaguardar su precaria situación. Se abre, pues, ante nosotros, un abanico de atractivas posibilidades haciendo empleo de las otras dos S, la seguridad y la sociedad.

—Concuerdo con todas y cada una de tus palabras. Es de imperiosa necesidad que actuemos ya, que concibamos algo que tenga el calado suficiente como para que sigan adormecidos, asustados, fácilmente influenciables y manipulables. Pero hay algo trascendental en todo esto que no podemos olvidar, una regla de oro que ha de permanecer intacta siempre: debemos seguir actuando a nuestro antojo, pero tenemos que hacerlo gobernando el mundo como actores anónimos desde las sombras, a través de gobernantes que hablan y actúan como si fuesen ellos los que realmente tienen el poder— hizo una pausa deliberada, en la cual ambos hombres se miraron cómplices mientras dibujaban en sus vetustas faces una sonrisa apenas perceptible, sardónica y cargada de significado. —Tenemos que pensar en algo que cause un gran impacto, algo lo suficientemente complejo como para crear grandes diferencias sociales, enfrentamientos, ya no solo entre los simples ciudadanos, sino también entre los propios gobiernos y gobernantes. ¿Un apagón del ciberespacio? Imagina un mundo sin internet, aunque solo fuese por un corto periodo de tiempo, sumido en el caos más absoluto, y nosotros tenemos las herramientas y el modo de ejecutarlo. ¿Puedes vislumbrar semejante escenario? Los países se pararían porque no podrían evitar que, de un modo u otro, todo se viese afectado. Sus infraestructuras críticas se apoyan mayormente en la red: desde los semáforos inteligentes ubicados en los principales nodos de comunicación de las ciudades y el acceso doméstico a internet, hasta complejos sistemas espaciales de geolocalización, pasando por las redes eléctricas, los sistemas bancarios, el mercado bursátil, el comercio, la sanidad, el ocio… Cada minuto sin internet supondría millones en pérdidas, pero, sobre todo, supondría el desconcierto y la distracción a niveles nunca antes logrados.

—No puedo quitarte la razón, sería un golpe maestro donde más duele y dejaría al mundo entero huérfano y expectante de recibir nuevas órdenes o instrucciones. Pero razonándolo debidamente, es un golpe demasiado severo, hasta el punto de que es arriesgado y peligroso incluso para nuestros propios intereses. Yo había pensado en algo más sencillo, más focalizado. Yo había pensado en retirar las tropas de Afganistán…

—Brillante… Te escucho.

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4 comentarios

  1. Maria

    Hola Jesús,

    Hace tiempo me hablaste de como estábamos siendo manipulados por los medios de comunicación y me recomendaste un libro muy interesante, el cual estoy empezando a leer, “El dominio mental”. El libro como ya sabes trata de la manipulación social a través del dominio mental y de los diferentes métodos de manipulación mental. Tengo que reconocer que la manera tan sutil de manejar nuestra mente es cuanto menos preocupante.
    El miedo es una de las estrategias de manipulación mental y emocional más eficaces ya que tiene que ver con nuestros miedos y una vez que el manipulador descubre nuestros miedos, logrará que hagamos lo que quiera. Para evitar ser manipulados emocionalmente, tenemos que defender nuestro derecho a expresar nuestros sentimientos y opiniones sin sentirnos culpables aunque no coincidamos con los demás y a decir “No” cuando no estamos de acuerdo con alguien.
    Me parecen muy interesantes tus artículos en los que nos haces reflexionar y cuestionarnos a nosotros mismos.
    Nos vamos siguiendo 🙋🏻‍♀️😊👌

    1. jgarcia

      Hola María,

      Como siempre quiero agradecerte que te pases por el blog y que me leas, y además que enriquezcas mis posts con tus siempre interesantes comentarios. Me alegra mucho que consideraras mi recomendación y comenzaras a leer el libro, el cual estoy seguro de que no te va a defraudar en absoluto, más bien al contrario.Y acerca de todo lo que expresas, no puedo sino darte la razón, además de añadir que es fundamental, para no dejarnos engañar y manipular, tener un juicio crítico muy sólido, y eso solo se consigue informándose a través de fuentes fiables, «consumiendo» mucha literatura y, sobretodo, teniendo mucha cautela al usar las redes sociales, una gigantesca fuente de información en muchos casos más que dudosa.

      Gracias otra vez María, y siéntete libre de visitar el blog y comentar siempre que lo desees.
      Nos vamos siguiendo, 🙋🏼‍♂️🙏🏻🤗

  2. Julieta

    El miedo como arma de manipulación. Nos hace vulnerables, nos paraliza… Estado ideal para que los grandes poderes apoyados por los medios de (in)comunicación nos mantengan entretenidos, no nos dejen pensar más allá de la caja… La televisión, gran caja boba como la llamaba el gran Galeano siempre servil… Excelente texto Jesús, siempre es interesante y agradable leerte. Este texto nos mantiene alerta a que no hay que creer todo lo que nos dicen o muestran, hay que escuchar todas las voces y tener un pensamiento crítico siempre. Saludos Jesús, estamos en contacto 🙂🙋🏼‍♀️

    1. jgarcia

      Hola Julieta,

      Muchas gracias por pasarte por el blog y por tu amable comentario. Efectivamente, el miedo como arma de manipulación, un arma que dicho sea de paso es tan antiguo como el hombre mismo.

      Gracias de nuevo y siéntete libre visitar el blog siempre que quieras.
      Nos seguimos, 🙋🏼‍♂️🙏🏻🤗

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