Microrrelato



Miedos y verdades

Por Jesús García Jiménez


Non-essential travel to or from Scotland is currently illegal. «Uff, la cosa se está poniendo cruda de verdad. Lo que no hicieron al principio, o lo hicieron a destiempo, pretenden hacerlo ahora todo de un golpe, cuando el resto de países europeos ya está comenzando a ver la luz al final del túnel», pensaba esta misma mañana cuando daba un rápido repaso matutino a la prensa internacional, frente a mi ordenador y con mi taza Planetaria colmada de café entre mis manos. Fuera, un espeso manto de nieve acompañado de una fina capa de neblina lo cubría todo, dando al conjunto un aspecto aún más lúgubre de lo que habitualmente ya es. Ni siquiera las bulliciosas e inquietas urracas hacían acto de presencia. Ni un ruido. Nada. Mirando a través de la ventana, observando la triste estampa que me ofrecía el exterior, repetía para mí mismo esa frase, aunque traducida a la lengua de Cervantes: Viajes que no sean esenciales para o desde Escocia, son actualmente ilegales. Ilegales. «Esa palabra es una advertencia seria, sin duda quieren mantener a la gente a raya, y una buena manera de hacerlo es dar a entender que si no hace lo que se le dice, está violando la ley, con todo lo que eso conlleva. Illegal. Esa palabra da un poco de miedo».

«Juegan con eso, con el miedo», pensé. Y acto seguido busqué en el universo Google el significado de la palabra miedo. La Real Academia Española nos dice que es la angustia por un riesgo o daño real o imaginario, o alternativamente, un recelo o aprensión que alguien tiene de que le suceda algo contrario a lo que desea. En cualquier caso, es una emoción inherente a los animales, incluido el ser humano, por supuesto, derivada del instinto natural de supervivencia que empuja a evitar un riesgo o amenaza. Tras un largo sorbo de café, volví a posar la vista en el paisaje exterior, tan encantadoramente sombrío. «Claro que juegan con eso. A nadie se le pasa por alto que el miedo es una poderosísima arma psicológica que, bien empleada, gana guerras y arrodilla a pueblos. Y durante esta pandemia se ha hecho evidente que los gobiernos alrededor del mundo lo han utilizado para controlar y manipular a la gente a su antojo. Y que conste que no seré yo quien ponga en duda la existencia de ese bichito, que se ha llevado por delante a casi dos millones de personas en el planeta hasta el día de hoy. Lo que sí pongo en duda es su procedencia y, por consiguiente, la versión oficial de que es de origen natural... Me estoy yendo por las ramas. Como sea, una vez leí, no recuerdo dónde, que los recién nacidos solamente les tienen miedo a los ruidos fuertes o a los movimientos bruscos, y que todos los demás temores son producto del aprendizaje. ¿Aprendemos a tener miedo? No. El miedo nace del instinto de evitar peligros que pongan en riesgo nuestra supervivencia. El miedo no se aprende, aunque sí puede ser inculcado. Políticos, medios de comunicación, publicidad… trabajan todos a una para crear un amplio abanico de amenazas, muchas de ellas infundadas, que mantienen a la gente atemorizada como ovejas ante una manada de lobos hambrientos. ¿Y quiénes son los lobos…? Los que se supone que deberían velar por el rebaño». 

«A lo largo de la historia ha sido algo muy al uso el propagar deliberadamente miedos en la cultura popular, aprovechando la ignorancia del vulgo. De esto, la Santa Madre Iglesia sabe bastante, con sus amenazas de arder por toda la eternidad en el fuego del infierno y todas esas cosas, o la propia sociedad, inculcando desde siempre el miedo a quedarse soltero/a y no formar una familia, por poner solo algunos ejemplos. Las grandes farmacéuticas también son doctas en la materia, aunque en este caso a la inversa, pues se tienen bien callado los devastadores efectos secundarios de muchos medicamentos usados a gran escala, así como las compañías de telecomunicaciones acerca del daño potencial que provocan las radiaciones de muchos aparatos electrónicos que invaden la seguridad de nuestra vida cotidiana, y de nuevo, esto es solo por poner algunos ejemplos».

«¿Y qué hay de la vacuna? Ahí es donde se ve perfectamente que el miedo ha surtido el efecto deseado. El miedo empleado como arma. ¿Alguien sabe a ciencia cierta, a parte de los que la han desarrollado, qué es y qué lleva esa vacuna? ¿Alguien sabe de verdad lo que quieren inocularnos? No. Pero aun así, un altísimo porcentaje de la población se la pondría sin dudarlo, porque si no te la pones tu vida está en grave peligro, y pones en riesgo tu vida y la de los demás, y toda esa parafernalia que pregonan los gobiernos, como si les importaran las vidas humanas. Aquí, lo único que realmente importa es el dinero. Un ejemplo: aun sabiendo a ciencia cierta que relajar las medidas anticovid durante las navidades provocaría un repunte de los casos y nuevos rebrotes, o lo que es lo mismo, la ampliamente vaticinada tercera ola de contagios, ni cortos ni perezosos permitieron la nueva normalidad, porque claro, había que salvar la campaña navideña como fuera, aún a costa de dar la bienvenida a 2021 con nuevos rebrotes. Y este otro que me viene a la mente, que es escandalosamente absurdo: debes hacer uso de la mascarilla siempre y cuando estés fuera de casa excepto, claro es, cuando estás en un bar, restaurante o cafetería, sentado y consumiendo, porque parece ser que el virus, cuando estás comiendo o bebiendo, te deja en paz para no interferir en tan sagradas necesidades. Otra vez, el dinero. Pero esto no viene de ahora. Ya lo decía Don Francisco de Quevedo en el siglo XVII, poderoso caballero es don dinero. Pero eso sí, se les llena la boca diciendo que todos estos confinamientos, con el consiguiente daño económico, físico y psicológico que provoca a las personas, los imponen para salvar vidas. Ridículo. Está claro que quien sepa utilizar el miedo, tendrá a su alcance el dominio y manejo del mundo. Precisamente, un mundo dirigido por asustadores profesionales. 

De repente, apareció un hombre con su perro por uno de los extremos de la calle, flanqueada ésta por dos grandes patios tapiados cubiertos de césped, a los que da mi ventana. Pasados unos metros, terminó por detectar mi presencia, pese a la distancia y a hallarme tras los cristales, y me dirigió una amable sonrisa que no puede ver a causa de la mascarilla que le cubría la mitad de la cara, pero que pude adivinar. «Esta pandemia nos ha recordado que es posible sonreír sólo con los ojos», pensé.

4 comentarios

  1. Mara

    Me dejas realmente pensando… todo el miedo que empieza desde pequeños cuando nos decían “vendrá el coco y te llevará” el nivel de control y maldad será mucho mayor de ahora en adelante.
    Quieren claudicar con nuestro derecho con nuestra libertad.

    Como siempre maravillada con cada microrrelato y agradecida por dejarme participar y dejar mi opinión.

    1. jgarcia

      Hola Mara, estoy totalmente de acuerdo contigo. Quieren anular nuestro derecho a la libertad, empleando el miedo, metiéndonos miedo con historias la mayoría de ellas infundadas. Gracias por tus amables palabras, por tu comentario y por visitar mi blog, lo cual puedes hacer siempre que quieras. Un saludo y cuídate mucho 😉

  2. Anónimo

    Estoy bastante de acuerdo lo que he leído.Nos pasamos una buena parte de nuestra vida sintiendo miedo.Al que dirán,a lo nos harán,a lo que nos pasará si…Y claro que sí,se nos manipula totalmente utilizando el arma del miedo.

    1. jgarcia

      Hola, gracias por visitar el blog y por dejar un comentario. El miedo es un arma de destrucción masiva, que bien utilizado, puede poner el mundo al alcance de quien sepa emplearlo. Un saludo y gracias otra vez. Siéntete libre de visitar el blog siempre que lo desees. 🙂

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Ver más

  • Responsable: JESÚS GARCÍA JIMÉNEZ.
  • Finalidad:  Moderar los comentarios.
  • Legitimación:  Por consentimiento del interesado.
  • Destinatarios y encargados de tratamiento:  No se ceden o comunican datos a terceros para prestar este servicio. El Titular ha contratado los servicios de alojamiento web a HOSTINGER que actúa como encargado de tratamiento.
  • Derechos: Acceder, rectificar y suprimir los datos.
  • Información Adicional: Puede consultar la información detallada en la Política de Privacidad.

Esta web utiliza cookies. Para ver la Política de Cookies pincha en Ver más. Si continúas navegando, considero que aceptas su uso.    Ver más
Privacidad