Stirling

Ubicada en pleno corazón del cinturón central de la región, la hermosa ciudad histórica de Stirling, considerada la capital del patrimonio de Escocia, es el lugar donde se libraron y ganaron las guerras de la independencia entre escoceses e ingleses, donde durante tres siglos los monarcas gobernaron con majestuoso esplendor y donde comerciantes y artesanos ejercieron su oficio a los pies del soberbio castillo. Hoy en día, caminando entre sus calles puede sentirse la sensación de historia y fuerte sentimiento nacional que es la marca registrada de la ciudad, y en la distancia de poco más de un kilómetro que une el casco antiguo de Stirling con su bullicioso y moderno centro, cuenta con la mejor concentración de edificios históricos de toda Escocia.

Ubicada a 42 kilómetros al noreste de Glasgow y a 60 kilómetros al noroeste de Edimburgo, siempre ha sido considerada como la Puerta de entrada a las Tierras Altas, un punto de paso importantísimo del que se ha dicho que hace la función de enorme broche que une las Highlands (Tierras Altas) y las Lowlands (Tierras Bajas) y que el que tiene Stirling tiene Escocia, un dicho muy antiguo que da idea de su enorme importancia geoestratégica dentro de esta parte del territorio británico, factor que ha influido decisivamente en el papel tan destacado que ha jugado en la historia de Escocia a lo largo de los siglos.

Ubicación de Stirling con respecto a las dos grandes ciudades de Escocia. Imagen tomada de viamichelin.co.uk

Según una leyenda del siglo IX, mientras la ciudad era atacada por invasores vikingos daneses, el sonido de un lobo despertó a un centinela que alertó a su guarnición, lo que obligó a los asaltantes a retirarse. Esto llevó a que el lobo fuera adoptado como símbolo de la ciudad, apareciendo hoy en día con un azor en su escudo de armas junto con el lema Firme como la Roca.

Blasón oficial del Consejo del distrito de Stirling. Imagen tomada de heraldry-wiki.com

El origen del nombre Stirling es incierto, aunque se cree que es un término de origen gaélico que significa lugar de batalla, lucha o contienda. Una propuesta es que Stirling deriva del gaélico srib-linn, que significa estanque de corrientes. Otras fuentes sugieren que procede de un nombre cuyo origen está en las antiguas lenguas britonas.

Se tienen evidencias de pobladores en la zona desde la Edad del Cobre (entre 2500 y 2000 a.C.). La enorme roca sobre la cual se asienta hoy el castillo ha sido estratégicamente significativa desde, al menos, la ocupación romana de Gran Bretaña, debido a sus características naturalmente defendibles. Sin embargo, no se tiene constancia real de que los romanos construyeran algún tipo de fuerte en el sitio actual del castillo. La ubicación de Stirling junto al río Forth favoreció el control del puente, lo que se tradujo en una ventaja militar en tiempos de disturbios y en impuestos especiales o cuotas de pontazgo en tiempos de paz, recaudados por hombres guarecidos en una caseta cubierta instalada en el centro del puente, sobre cualquiera que ingresara al burgo real con mercancías o ganado.

La ciudad de Stirling, con el río Forth y el Castillo al fondo, vista desde el Monumento a William Wallace

En las ruinas de la abadía de Cambuskenneth descansan los restos del rey James III de Escocia y su reina, Margarita de Dinamarca. El rey murió en la batalla de Sauchieburn por fuerzas dirigidas nominalmente por su hijo y sucesor James IV. Durante las Guerras de los Tres Reinos, la Batalla de Stirling tuvo lugar en el centro de la ciudad el 12 de septiembre de 1648. Las fortificaciones continuaron desempeñando un papel militar estratégico durante los levantamientos jacobitas del siglo XVIII y en 1715, durante el primer levantamiento, el conde de Mar no pudo hacerse con el control del castillo. En enero de 1746, durante el tercer levantamiento, el ejército de Bonnie Prince Charlie tomó el control de la ciudad, pero no pudo tomar el Castillo, emprendiendo posteriormente la huida hacia el norte.

Después de que la amenaza jacobita se hubiera desvanecido, pero antes de que se establecieran los ferrocarriles, los pastores de ganado de las Highlands usarían el Auld Brig -el puente viejo- en su camino al mercado en Falkirk o Stenhousemuir.  Tres veces al año, decenas de miles de vacas, ovejas y ponis se trasladaban juntos a las citas en el sur con otros pastores, yendo a lugares tan lejanos como Carlisle (Inglaterra) o incluso a la misma ciudad de Londres. Hay un registro de una caravana de ganado de más de seis kilómetros de largo que se desarrolló desde St. Ninians hasta Bridge of Allan, después de que se produjera una disputa en un peaje de St. Ninians.

Pastor highlander. Imagen tomada de scotsman.com

Stirling llegó a tener un floreciente y próspero puerto fluvial, estableciendo un comercio significativo con los Países Bajos y Bélgica y, en menor medida, con el Báltico, a través de transacciones madereras con Noruega, y con la India, a través del té. A principios del siglo XIX, un servicio de barco de vapor de costo extremadamente bajo estuvo funcionando entre Stirling y Edimburgo, aunque la llegada de los ferrocarriles en 1848 significó el declive del tráfico fluvial, mayormente debido a que el puente giratorio de Alloa, construido corriente abajo, resultaba un obstáculo para los barcos y la navegación resultaba más difícil. Después de los bloqueos de las guerras mundiales se produjo un aumento en su uso, pero con las rutas marítimas normales abiertas nuevamente y el crecimiento y desarrollo de los ferrocarriles, el puerto dejó de ser rentable económicamente y a mediados del siglo XX cesó definitivamente toda actividad.

Antiguo puerto fluvial de Stirling. Imagen tomada de fyca.org.uk

Stirling guarda, en cierto sentido, algunas similitudes con la flamante y refinada capital escocesa, Edimburgo. Como cualquier ciudad moldeada por el protagonismo y los avatares históricos, está envuelta en ese halo de misticismo, e incluso de misterio, que confiere el paso de los siglos sobre aquellos lugares en los que han ocurrido los hechos decisivos necesarios para entender el mundo moderno en el que hoy vivimos. Parada obligatoria en cualquier ruta o tour por Escocia, la ciudad ofrece la bienvenida con la imponente estampa de su castillo, envuelve con su dilatada e intensa historia, permite disfrutar con la paz y el sosiego del río Forth y sus tranquilos campos circundantes y brinda unas vistas realmente increíbles desde lo alto de su famoso Wallace Monument.

Vista de la ciudad de Stirling, con el Wallace Monument al fondo, desde Beheading Stone

Es una ciudad pequeña, de menos de 40.000 habitantes, en la que es posible desplazarse a pie con comodidad y ver gran parte de ella en un solo día, aunque bien es cierto que para visitar todo lo que este magnífico lugar ofrece, detenidamente y sin prisas, es aconsejable pasar al menos una noche allí y seguir explorando los monumentos, lugares y rincones que aparecen por doquier, máxime teniendo en cuenta que solamente la visita estándar al Castillo puede durar fácilmente medio día. A continuación, voy a enumerar algunos de los puntos de interés que, a mi juicio, son de visita obligada en la ciudad. Empecemos:

National Wallace Monument

El Monumento Nacional William Wallace (🔗 www.nationalwallacemonument.com) es una torre monumental cuya construcción comenzó en 1861 y se abrió a los visitantes en 1869. Está situada en el punto más alto de la colina Abbey Craig, a 91 metros por encima del nivel del mar, y desde la cual se dice que William Wallace observó al ejército inglés antes de la Batalla del Puente de Stirling. Con sus 67,06 metros de altura, conmemora la figura de William Wallace, un soldado escocés de ascendencia galesa que dirigió a su país contra la ocupación inglesa del rey Eduardo I de Inglaterra, en la primera guerra de Independencia de Escocia.

National Wallace Monument. Imagen tomada de nationalwallacemonument.com

Es posible subir a lo más alto del monumento a través de los 246 escalones de su escalera de caracol. Desde arriba se pueden observar unas fabulosas vistas de las Ochil Hills, del valle del río Forth y de la ciudad de Stirling. En el interior de la torre también se conservan diversos objetos que se dice que pertenecieron a William Wallace, entre otros su gran espada de batalla de 1,67 metros de longitud.

Valle del río Forth, desde la parte alta de la torre

Stirling Castle

El Castillo de Stirling (🔗 www.stirlingcastle.scot) es uno de los castillos más grandes e importantes de Escocia, tanto desde el punto de vista histórico como arquitectónico. Se levanta sobre lo alto de Castle Hill -traducido del inglés, Colina del Castillo-, un peñasco rodeado por tres de sus lados de escarpados acantilados que le confieren un carácter fuertemente defensivo. Su ubicación estratégica, custodiando lo que fue, hasta la década de 1890, el cruce más importante a través del río Forth, lo ha convertido en una importante fortificación de la región desde los primeros tiempos, aunque ahora ya solo cumple la función de conocida y admirada atracción turística, catalogada como Monumento Nacional y administrada por el organismo especializado en gestión de patrimonio Historic Environment Scotland (🔗).

El Castillo de Stirling, visto desde The King’s Knot

Antes de la unión con Inglaterra, el Castillo de Stirling era también una de las más utilizadas de las muchas residencias reales escocesas, tanto como palacio como fortaleza. Varios reyes y reinas escoceses han sido coronados en Stirling, incluida la reina María -Mary, Queen of Scots-, en 1542, y otros nacieron o murieron allí.

Vistas exteriores e interiores del Castillo

Ha habido al menos ocho asedios del Castillo de Stirling, varios de ellos durante las Guerras de Independencia de Escocia. Fue durante éstas, a principios del siglo XIV, cuando el castillo sufrió un sitio por las tropas inglesas del rey Eduardo I, y fue en dicho asalto cuando los historiadores indican que Warwolf, el mayor fundíbulo que jamás se haya construido, fue utilizado por vez primera, con unos efectos realmente devastadores. El último de los asedios a los que se vio sometida la fortaleza ocurrió en 1746, cuando Bonnie Prince Charlie, durante el tercer y último levantamiento jacobita, intentó sin éxito tomar el castillo.

Idealización de un asedio medieval, con el empleo de las temibles y mortíferas catapultas. Imagen tomada de pinterest.co.uk

La mayoría de los edificios principales del castillo datan de los siglos XV y XVI, conservándose algunas estructuras del siglo XIV, mientras que las defensas exteriores frente a la ciudad datan de principios del siglo XVIII. Alberga además el museo del ya extinto regimiento escocés de infantería Argyll and Sutherland Highlanders Regiment. En el antiguo edificio del rey hay un pequeño museo en el que están expuestos diferentes objetos históricos de naturaleza militar, que permiten hacerse una idea acerca del pasado tan turbulento que ha tenido Escocia. La Capilla Real del castillo de Stirling es un lugar de gran importancia, ya que en ella tuvo lugar la coronación de Mary, Queen of Scots -María Estuardo, Reina de los escoceses-, aunque en la actualidad luce un aspecto muy diferente al que lució en el siglo XVI, ya que, a raíz de la reforma religiosa, se prescindió de la mayoría de los detalles lujosos y de la ornamentación.

Alzándose orgulloso y vigilante, corona la ciudad con su imponente estampa y ha sido de crucial importancia en la historia de Escocia, jugando un papel protagonista en una de las más conocidas y recordadas batallas que sucedieron en este lugar: la batalla del puente de Stirling, en la que William Wallace logró derrotar por primera vez al ejército inglés. También tuvo gran repercusión en la batalla de Bannockburn, en la que Robert the Bruce derrotó a los ingleses y logró la independencia escocesa en una batalla épica y muy significativa para el devenir de Escocia. Posteriormente, este castillo también participó en los alzamientos jacobitas, que trataron de restaurar a la familia Estuardo en el trono, y aunque finalmente no tuvieron éxito, motivó que el castillo ampliase sus edificios y fortificaciones por motivos defensivos y organizativos.

Entrada al Castillo, vista desde el interior

Puente Viejo de Stirling

El actual Stirling Old Bridge (🔗 www.historicenvironment.scot/visit-a-place/places/stirling-old-bridge) se construyó en los años 1400 o 1500, reemplazando una sucesión de antiguos puentes de madera que anteriormente ocuparon este mismo lugar, cerca de uno de los puntos de paso estratégicos más importantes de Escocia. Hasta la construcción del puente ferroviario de Forth en 1890, fue considerado el único puesto de enlace que conectaba el norte con el sur de Escocia. Se llegó a decir que aquel que poseía Stirling tenía las llaves del Reino.

Puente viejo

El 11 de septiembre de 1297, William Wallace y Andrew Moray obtuvieron una destacada victoria en la Batalla del puente de Stirling -en este mismo lugar- al atacar y dividir a un poderoso ejército inglés, más grande en número, que llegó a Stirling para sofocar la resistencia. Los escoceses permitieron que la mitad de los invasores avanzaran a través del estrecho puente sobre el río Forth, avanzando entonces William Wallace y sus tropas para acorralar y masacrar al ejército inglés que había quedado atrapado en el bucle del río conocido como Bridgehaugh. Las leyendas locales dicen que Wallace escondió a un carpintero, John Wright, debajo del puente, para extraer un clavo que hizo que la estructura colapsara bajo el peso de hombres y caballos, pereciendo ahogados todos aquellos que cayeron al agua y fueron arrastrados al fondo por el peso de sus armaduras y atavíos.

Campo de batalla de Bannockburn

En este sitio tuvo lugar la Batalla de Bannockburn (🔗 nts.org.uk/visit/places/bannockburn)
, durante los días 23 y 24 de junio de 1314, un enfrentamiento decisivo en la historia de Escocia en la que los escoceses bajo el mando de Robert I (the Bruce) derrotaron a los ingleses bajo el mando del rey Eduardo II, expandiendo el territorio y la influencia de Robert.

Robert the Bruce revisando sus tropas antes de la batalla de Bannockburn, xilografía de Edmund Blair Leighton, c. 1909. Imagen tomada de britannica.com

Las pérdidas inglesas incluyeron 34 barones y caballeros, así como miles de lacayos muertos o capturados mientras huían de la batalla. Los escoceses afirmaron haber perdido solo dos caballeros, pero varios cientos de soldados de infantería. La batalla se considera tradicionalmente como la culminación de las Guerras de Independencia de Escocia, aunque dicha independencia no se reconocería oficialmente hasta 1328, cuando se concluyó el Tratado de Northampton con el sucesor de Eduardo, Eduardo III.

A Bannockburn, como la Batalla de los Golden Spurs (1302), se le atribuye el inicio de una nueva forma de guerra en Europa en la que la infantería y no la caballería, dominaba el terreno. La batalla también marcó la última gran victoria de los escoceses sobre los ingleses durante la Edad Media.

Estatua de Robert the Bruce en el lugar de la batalla

Para sumergirse en los hechos y aprender mucho acerca de ellos, en el centro de visitantes The Battle of Bannockburn puede presenciarse una versión recreada digitalmente de la batalla, descubriendo cómo guerreros, pajes, caballeros y civiles de ambos bandos del conflicto se involucraron y qué papel desempeñaron, además de conocer más acerca de los dos reyes rivales, cuyas tácticas en 1314 cambiaron el rumbo de la historia de Escocia para siempre.

Entrada al centro de visitantes

En el exterior, el paisaje y el parque alrededor del centro permiten a los visitantes apreciar el campo de batalla y un magnífico monumento conmemorativo, además de la icónica estatua de Robert the Bruce fundida en bronce brillante, obra del prominente escultor británico Pilkington Jackson.

Cowane’s Hospital

Cowane’s Hospital (🔗 www.cowanes.org.uk) se estableció en 1637 como casa de limosna para el mantenimiento de 13 miembros ancianos del Gremio de comerciantes del burgo de Stirling. Fue fundado por su mayor benefactor, John Cowane, quien murió en 1633 y legó 40.000 merks -antigua unidad monetaria escocesa por valor de dos tercios de libra- para la construcción de un hospital / casa de limosna que se conocería como el Hospital de Cowane. Este rico hombre de negocios, alias Auld Staney Breeks, fue además decano del Gremio de Comerciantes. Se trata de una casa de limosna poco común del siglo XVII construida entre 1637 y 1649. El hospital es un edificio protegido y se considera uno de los mejores de su época, ocupando un lugar clave en el corazón histórico de la ciudad, cerca del castillo y junto a la Iglesia de Holy Rude.

Vista aérea del Hospital. Imagen tomada de historyscotland.com

A lo largo de los años, los propósitos y objetivos de las donaciones se han ido modificando, y a partir de 2011, éstas son empleadas para el alivio de los necesitados por razón de edad, mala salud, discapacidad, dificultades financieras u otras desventajas, a través de la provisión de vivienda dentro del área del gobierno local de Stirling. En la actualidad, Patrons of Cowane’s Hospital Trust es la segunda organización benéfica en funcionamiento más antigua de Escocia.

Cartel indicando Cowane’s Hospital

Durante muchos años, el edificio se utilizó como Guildhall donde los comerciantes se reunían para reuniones y cenas. El gremio fijaba los precios de los bienes y dominaba los asuntos del ayuntamiento. Más tarde, el edificio se utilizó como escuela y hospital durante las epidemias. Hoy en día vuelve a ser utilizado para conciertos y reuniones, pero la estatua de John Cowane sobre la entrada y los retratos de los decanos del gremio en el interior nos recuerdan su historia.

Old Town Cemetery

El viejo cementerio de Stirling (🔗 www.oldtowncemetery.co.uk) ha ocupado el sitio al oeste de la Iglesia Holy Rude desde 1129, cuando se construyó la primera capilla dominica. Aquellos que buscan tumbas del siglo XII, sin embargo, están destinados a la decepción. Durante la mayor parte de la historia de Stirling, los que podían permitirse tales monumentos fueron enterrados en Elite Lairs, debajo del piso de la iglesia. Esta práctica cesó en 1623, oficialmente para evitar el gran abuso y la profanación de Dios, su casa, al enterrar los cadáveres, aunque el motivo real fue el hedor provocado dentro de la iglesia, que se había vuelto insoportable.

La lápida más antigua está fechada en 1579, marcada con las armas de la familia Gibb, las iniciales del difunto y el símbolo de un martillo, mazo y cincel apropiado para una familia de masones y canteros, pero sin nombre, ya que tal identificación era considerada como un signo de vanidad pecaminosa. Quién eras no importaba. Las lápidas cercanas tienen otros iconos tradicionales referidos a la Muerte, a la Resurrección o a la Ocupación, es decir, un símbolo del oficio o negocio al que se dedicó el difunto en vida.

Algunas lápidas tienen las siniestras y profundas cicatrices de disparos de mosquete, sufridas durante el asedio del castillo de Stirling por parte del general Monck en 1651, y las debidas al asalto jacobita de 1746, cuando este pacífico cementerio se convirtió en un campo de batalla. Se producirían más conflictos a principios de la década de 1820, cuando los ladrones de tumbas acudieron buscando cadáveres para estudios médicos y disección a este superpoblado cementerio, que había permanecido como el único de la ciudad después de 700 años.

El valle entre la iglesia y el castillo fue anexado en la década de 1840, habiendo tenido alguna que otra vez las funciones de sede para ferias públicas, mercados de caballos e incluso la quema ocasional de brujas. El nuevo Cementerio del Valle fue ajardinado como un cementerio ornamental de acuerdo con la forma más aprobada de una necrópolis moderna bajo la dirección del evangelista William Drummond, inspirándose sus líneas rectas e hileras ordenadas en las Sagradas Escrituras: Que los caminos tortuosos se hagan rectos y los escabrosos llanos (Isaías 40:4).

Condenado como el lugar de descanso de las tumbas ociosas y el escenario de una inmundicia horrible, la colina de las Damas, que divide los cementerios nuevo y antiguo, también se transformó. Drummond se jactaba de que todos los días lo visitaban grupos de damas y caballeros, que venían a disfrutar de unas vistas que no se encuentran en ningún cementerio de Europa. Se erigieron estatuas de prominentes predicadores protestantes junto con las de importantes figuras locales, siendo sus historias contadas diariamente a través de devocionales visitas guiadas. Elevándose sobre todo lo demás se encuentra la pirámide de Salem Rock, agregada en la década de 1860. En este curioso monumento se muestran los títulos de publicaciones impresas por su empresa familiar, Drummond Tract Depot.

Cementerio del Valle, con la pirámide de Salem Rock al fondo a la derecha

Mar’s Wark

Mar’s Wark (🔗 www.historicenvironment.scot/visit-a-place/places/mars-wark/) fue construida como la casa de John Erskine, Conde de Mar, un protestante moderado durante los tumultuosos años de la Reforma escocesa que llegó a ser gobernador del Castillo de Edimburgo durante la regencia de María de Guisa, de 1554 a 1560. Perdió su cargo de gobernador en Edimburgo, pero se convirtió en el guardián hereditario del castillo de Stirling, una posición que sus antepasados habían ocupado ocasionalmente desde el reinado de Robert I.

Mar’s Wark visto desde Broad Street

A Mar se le otorgó la custodia del castillo de Stirling en 1567, y probablemente comenzó a construir Mar’s Wark, entonces conocido como Mar’s Lodging, poco después. La casa se completó en 1570, aunque es posible que no se hiciera con su diseño original. Mar murió en el castillo en 1572 y su viuda se instaló en Mar’s Lodging.

James VI y la reina Anna se alojaron aquí en 1593 durante los preparativos para su recepción en el castillo de Stirling. El sexto conde de Mar, otro John Erskine, reacondicionó la casa para usarla como cuartel durante el levantamiento jacobita de 1715, que él dirigió. El fallido levantamiento resultó en su exilio y confiscación de propiedades, incluido Mar’s Lodging. Fue arrendado al Ayuntamiento como una casa de trabajo, donde los indigentes de Stirling recibieron comida y techo a cambio de mano de obra, y en esa época su nombre se cambió a Mar’s Wark. La mansión sufrió daños durante el último levantamiento jacobita de 1745-46 y la casa de trabajo se trasladó a otro lugar, quedando definitivamente abandonada a su suerte.

John Erskine, I conde de Mar, Regente de Escocia. Imagen tomada de artuk.org

La fachada es todo lo que sobrevive hoy de esta casa con patio, pero sigue siendo un ejemplo impresionante de arquitectura renacentista. Se desconoce la identidad del arquitecto, aunque probablemente está inspirado en el palacio de James V en el castillo de la colina. Tiene adornos liberales, que incluyen paneles heráldicos, gárgolas decorativas y estatuillas. Se cree que la piedra de Mar’s Wark proviene de la cercana abadía de Cambuskenneth.

Pintura idealizada de Mar’s Wark, a la izquierda en la imagen. Captura tomada del panel informativo ubicado en el lugar del monumento

Church of the Holy Rude

La Iglesia de Holy Rude (🔗 www.holyrude.org) es el segundo edificio más antiguo de Stirling después del castillo. Fue fundada en 1129, durante el reinado de David I de Escocia (1124-1153), como iglesia parroquial de Stirling. El rey Robert II, llamado Roberto Estuardo, fundó un altar y, a partir de entonces, la Iglesia de Stirling pasó a ser conocida como la Iglesia Parroquial de Holy Rude del Burgo de Stirling -Parish Church of The Holy Rude of the Burgh of Stirling-. Holy Rude significa Santa Cruz, lo que le confiere el mismo origen que Holyrood en Edimburgo. La iglesia de David I fue destruida junto con gran parte de Stirling por un incendio catastrófico y devastador que tuvo lugar en marzo de 1405. Poco después, el Lord Chamberlain de Escocia otorgó una subvención para que se construyera una nueva iglesia. La nave, el pasillo sur con pilares escoceses redondeados, los arcos góticos, el techo de madera de roble original y la torre se completaron alrededor de 1414.

La tradición dice que el rey Jacobo IV pudo haber ayudado a los albañiles a construir el extremo oriental posterior a principios del siglo XVI. En 1567 fue coronado aquí el infante rey Jacobo VI. Hoy en día pueden observarse marcas de bala en la torre, y se cree que pueden tener su origen en un sitio al castillo de Stirling por parte de las tropas de Oliver Cromwell en 1651.

Debido a sus estrechos vínculos con el castillo, la iglesia siempre contó con el apoyo y el patrocinio de los reyes Estuardo, especialmente en los siglos XV, XVI y principios del XVII, y en la actualidad, junto con la Catedral de Gloucester y la Abadía de Westminster, Holy Rude comparte el honor de ser de las únicas iglesias que han acogido coronaciones de monarcas en Gran Bretaña.

Beheading Stone

Este trozo de piedra, con un pasado ciertamente oscuro, se halla en lo alto de la colina conocida como Mote Hill o The Heading Hill, en la que una vez hubo un asentamiento picto y desde la cual se pueden disfrutar de unas magníficas vistas al río Forth, al Monumento a Wallace y a parte de la ciudad. Según una leyenda local, la piedra fue utilizada para decapitaciones durante el siglo XV. A este lugar enviaba el rey Jacobo I de Escocia a sus enemigos, siendo el más notable de ellos Murdoch Stewart, duque de Albany y nieto del rey Robert II, que fue ejecutado en 1425.

The Beheading Stone

Hoy en día, la piedra está cubierta por un enrejado de metal y descansa sobre un gran pilar circular blanco con una placa que dice: Beheading Stone, Protected by the Public at the Insistence of the Stirling National History & Archaeological Society 1887 -Piedra de las decapitaciones, protegida por el público ante la insistencia de la Sociedad Nacional de Historia y Arqueología de Stirling, 1887-. También hay un par de cañones, así como un panel con información de interés.

La piedra se encuentra a 15 o 20 minutos a pie del castillo de Stirling y se puede llegar a ella por el sendero Back Walk o por Crofthead Road. Aunque es accesible las 24 horas del día, no se recomienda ir por la noche o con mal tiempo. Existe evidencia de que la gente usa el área circundante como un escenario de fiesta, y caminar hasta allí en horas intempestivas puede llegar a ser bastante peligroso.

Cambuskenneth Abbey

La abadía de Cambuskenneth (🔗 www.historicenvironment.scot/visit-a-place/places/cambuskenneth-abbey) fue fundada por el rey David I de Escocia alrededor de 1140, para servir al Castillo real de Stirling, teniendo un papel similar al de la abadía de Holyrood para con el Castillo de Edimburgo. La mayor parte de la abadía se construyó en la década de 1200, y gran parte de la estructura sobreviviente data de entonces. La iglesia de la abadía, de la que sólo se conserva el portal, se dispuso en forma de cruz. En el conjunto destacó una nave de ocho tramos con un pasillo norte, un coro y un presbiterio cuadrado flanqueado por dos transeptos, cada uno con dos capillas, y un claustro al sur de la iglesia. El campanario independiente, que todavía se mantiene en pie, es único en Escocia. Sus ventanas lancetas y arcadas ornamentales hacen de este edificio un excelente ejemplo de la arquitectura
medieval del siglo XIII.

Cambuskenneth Abbey
Impresión artística del aspecto que pudo lucir la abadía en la década de 1400

En 1488 tuvo lugar la Batalla de Sauchieburn, a 5 kilómetros al sur de Cambuskenneth, entre los ejércitos de James III y su hijo, el futuro James IV. Al parecer, las fuerzas de James III sufrieron una derrota abrumadora y éste murió en algún momento durante la derrota. Fue enterrado frente al altar mayor de la abadía , junto a su reina, Margarita de Dinamarca, que había muerto dos años antes. Los huesos que se cree pertenecieron a tan ilustres personajes fueron excavados en 1864 y enterrados de nuevo bajo un monumento de piedra, dentro de lo que fue el coro, por orden de la reina Victoria.

Monumento de piedra dentro de lo que fue el coro, bajo el que están enterrados los huesos que se cree pertenecieron a James III y Margaret de Dinamarca

En 1559 la abadía sufrió de saqueos y fue derruida por los reformadores. En 1562 pasó a manos de John Erskine, conde de Mar, y se dice que extrajo las piedras de la abadía para construir Mar’s Wark, su casa cerca del castillo. La torre pudo haber sobrevivido a la explotación de canteras porque sirvió como un mirador útil desde el que vigilar las tierras circundantes de Stirling.

Argyll’s Lodging

Esta magnífica casa (🔗 www.historicenvironment.scot/visit-a-place/places/argyll-s-lodging), digna de un rey, es el resultado de cuatro fases de construcción. La mayor parte de los detalles supervivientes de Argyll’s Lodging se deben a los adornos de Archibald Campbell, I conde de Stirling y IX conde de Argyll. La decoración tallada y pintada que sobrevive da una vista inusualmente completa de cómo habría sido la casa para sus sucesivos propietarios.

Retrato de Archibald Campbell, IX conde de Argyll. Imagen tomada de commons.wikimedia.org

La parte más antigua de la casa actual data de mediados del siglo XVI. La vivienda de dos pisos, con un salón en el primer piso y una cocina debajo, fue construida para John Traill, un rico burgués. Esto pronto se amplió para formar una casa torre en forma de L. En 1629, la casa pasó a Sir William Alexander, primer conde de Stirling y más tarde Lord Stirling. Esperando la visita de Carlos I, creó un palacio privado, con elegantes suites de habitaciones públicas y privadas y un lujoso exterior. La delicadeza arquitectónica refleja la riqueza y la ambición política de Sir William en ese momento, aunque, paradojas del destino, murió insolvente en 1640. La casa estuvo vacía hasta la década de 1660, cuando la compró el noveno conde de Argyll. La residencia principal de Argyll estaba en Inveraray. Su residencia en las Tierras Bajas había sido anteriormente Castle Campbell, pero pensaba que estaba demasiado lejos del ojo público y demasiado anticuada. En su época como propietario, Argyll extendió el edificio de Lord Stirling hacia el norte y el sur, encerró el patio detrás de una pared de pantalla con una elaborada puerta de entrada toscana y agregó nuevos alojamientos domésticos, aunque las habitaciones principales de la casa mantuvieron su formato original.

Argyll’s Lodging

En 1681, Argyll fue encarcelado por no apoyar plenamente la Test Act -una serie de leyes penales inglesas del siglo XVII, que instauraban la revocación de diversos derechos cívicos, civiles o de familia para los católicos y otros disidentes religiosos no anglicanos, teniendo como objetivo asegurar la aceptación de la supremacía del rey en asuntos civiles y eclesiásticos-. Incapaz de aceptar una autoridad real ilimitada, Argyll fue declarado traidor y escapó al exilio. Fue condenado en su ausencia y ejecutado en 1685 después de liderar un levantamiento en apoyo a la rebelión del duque de Monmouth en Inglaterra.

Consciente de su precaria posición, antes de marchar al exilio Argyll elaboró dos inventarios completos del contenido de su casa de Stirling y entregó sus posesiones a su esposa. Los inventarios nos brindan una información inestimable acerca del contenido de la casa de un aristócrata en el siglo XVII.

The Old Town Jail

Prisión de la ciudad, penal militar, fábrica de dulces y caramelos y atracción para visitantes, The Old Town Jail de Stirling (🔗 http://oldtownjail.co.uk) ha disfrutado de una colorida historia. El reformador Frederick Hill, primer inspector de prisiones de Escocia, quedó tan conmocionado por las condiciones de la cárcel de Stirling, que la condenó como la peor prisión de Gran Bretaña, y presionó a la Junta de Prisiones del Condado de Stirling para que construyera una nueva cárcel, conocida hoy en día como The Old Town Jail.

The Old Town Jail

Diseñada por el arquitecto Thomas Brown, la nueva cárcel fue construida en 1847 de acuerdo al sistema separado, ideado por William Brebner, de modo que los prisioneros se mantuvieron separados en todo momento, para fomentar el arrepentimiento y el trabajo duro, libres de distracciones y malas influencias. Los que deseaban trabajar disponían de trabajo remunerado, alimentos y educación, lo que proporcionaba a los presos las habilidades para llevar una vida honesta y productiva una vez que alcanzaban su libertad.

Aunque lujosas en comparación con el apestoso e infrahumano recinto de la antigua cárcel, las condiciones en The Old Town Jail seguían siendo duras para los estándares modernos. Es posible apuntarse a un tour por la prisión de la mano de algunos personajes pintorescos que, mediante la interpretación, explican hechos y datos curiosos acerca de este oscuro lugar. Dicen que las vistas de Stirling desde la terraza del edificio merecen bastante la pena, aunque yo no puedo atestiguarlo puesto que cuando visité la cárcel, el acceso a dicha terraza estaba cerrado.

The King’s Knot

The King’s Knot (🔗 www.historicenvironment.scot/visit-a-place/places/kings-knot) se encuentra en los terrenos del antiguo King’s Park, propiedad de la Corona desde al menos el siglo XI, donde la realeza de Escocia participó en justas, cetrerías y caza. Parte formal de los jardines del Castillo de Stirling, fueron remodelados para la coronación escocesa de Carlos I de Inglaterra y de Escocia, que tuvo lugar en 1633, y además fue objeto de una extensa restauración bajo las órdenes de la reina Victoria en 1842.

Se compone de un montículo escalonado octogonal que se eleva a 3 m de altura, con un parterre rectangular al sureste, aunque la escala de los jardines se aprecia mejor desde el Mirador de las Damas en el propio Castillo de Stirling. Desde lo alto del montículo hay una vista espectacular del mismo, que se eleva por encima.

The King’s Knot. Imagen tomada de historicenvironment.scot

Este parque se menciona por primera vez en 1190. A partir de 1264 se cerró y se gestionó para la caza de ciervos y zorros. Tuvo un importante período de desarrollo entre 1490 y 1508, con la creación de acequias, estanques y huertas. En 1497 se plantaron más de 1.000 árboles. Sin embargo, cuando la corte se trasladó al sur en 1603, los jardines quedaron descuidados y cubiertos de maleza.

Para la ceremonia de coronación de Carlos I, William Watts fue enviado desde Londres para ser el Maister Gairdiner de Su Majestad en el Castell de Stirling, en el cual sembró y construyó un nuevo huerto y jardinería de Su Majestad. Las obras tuvieron lugar entre 1627 y 1629. Dos siglos más tarde, durante una visita en 1842, la reina Victoria se quejó del estado de los jardines, lo cual provocó que se llevaran a cabo trabajos para una restauración minuciosa. La montura de The King’s Knot se modificó considerablemente y es posible que la orientación de todo el sitio hubiese cambiado. Con la excepción del existente Knot Garden, no se sabe nada de la forma de los antiguos jardines reales. Más allá de la gran figura geométrica, poco del parque sobrevive hoy.

Vista panorámica desde el mismo parque, con el castillo a la izquierda de la imagen

Stirling Smith Art Gallery and Museum

Para aquellos que no conciban el turismo en una ciudad sin la correspondiente visita a un museo, Stirling satisface el gusto de los amantes de estos lugares ofreciendo una visita a la Galería de Arte y Museo Smith (🔗 www.smithartgalleryandmuseum.co.uk), anteriormente The Smith Institute. Este museo ha jugado un papel muy especial en la historia de la ciudad desde su fundación en 1874. Establecido por el legado del artista Thomas Stuart Smith (1815-1869) en un terreno provisto por el Burgh de Stirling, es una asociación público-privada histórica que ha continuado hasta el día de hoy.

Fachada principal del edificio. Imagen tomada de artuk.org

Fue fundada como una galería de arte principalmente contemporáneo, con una sala de lectura y una biblioteca en beneficio de los habitantes de Stirling, Dunblane y Kinbuck. Hoy, funciona como galería, museo y centro cultural para el área de Stirling. Es el depósito de artefactos históricos y pinturas de Stirlingshire, al mismo tiempo que ofrece oportunidades de exhibición para artistas contemporáneos. Más de veinte grupos comunitarios se reúnen regularmente en su sala de conferencias, y entre sus atractivos se encuentran un café y un jardín de biodiversidad.

Un majestuoso e imponente castillo, espectaculares monumentos, campos de batalla, miradores, hermosos paisajes… la maravillosa ciudad de Stirling es, sin ninguna duda, una de las sorpresas más agradables que podemos encontrarnos durante un viaje turístico, porque, aunque es pequeña, ofrece interesantísimas atracciones por doquier y para todos los gustos. Es, además, un paraíso para los amantes de la Historia, con uno de los cascos antiguos más atrayentes, cautivadores y bien conservados de todo Reino Unido, testigo de una turbulenta crónica plagada de controvertidos hechos que han forjado Escocia hasta convertirla en la moderna nación que es en la actualidad. Podríamos afirmar, sin temor a equivocarnos demasiado, que Stirling es, definitivamente, una de las visitas obligadas y que más merecen la pena en esta zona de la Gran Bretaña.

Para finalizar el artículo, dejo dos enlaces de interés que pueden ser muy útiles a la hora de planificar un viaje a esta ciudad. Uno de ellos es a la página web oficial de turismo de Stirling, operada por el propio Stirling Council, y el otro es de VisitScotland, la oficina nacional de turismo de Escocia. Aquí los links:

www.yourstirling.com

www.visitscotland.com/destinations-maps/stirling/