Càrn Mòr Dearg – Ben Nevis

Esta dura, larga, pero bellísima ruta conduce a través de un espectacular circuito alrededor de la cara norte del Ben Nevis para alcanzar el punto más alto del Reino Unido, y para los senderistas de montaña experimentados y en buena forma física a quienes no les importe hacer scrambling, esta es la manera más excitante de llegar a la cima del Ben Nevis. Es una ruta realmente exigente, pero la sensación de completarla habiendo superado el desafío, junto con el hecho de haber disfrutado de algunos de los paisajes más espléndidos de las Highlands escocesas, constituye un recuerdo que permanece para siempre en la memoria y le hace verdadera justicia al senderismo de montaña.

Distancia aproximada: 19,4 km. Duración: 6 horas y 10 minutos. Recorrido: Circular. Nivel técnico: Fácilmente transitable aunque con pronunciadas pendientes positivas hasta llegar al cruce de veredas con coordenadas 56°48’22.1″N 5°02’11.1″W, después del cual se presenta un tramo suave de buenos senderos de montaña hasta que se comienza a ascender hacia la cresta del Càrn Mòr Dearg, campo a través y por un terreno pedregoso y estrecho en el que es necesario hacer scrambling en ciertas zonas, para llegar al último tramo de subida hacia el Ben Nevis, pedregoso también y muy empinado hasta alcanzar la cima. El retorno hacia el punto de inicio de la ruta es fácil, siempre en pendiente negativa y en zig-zag, aunque quizás algo monótono.

Trazado de la ruta, coronando los munros Càrn Mòr Dearg y Ben Nevis. Imagen tomada de Google Earth

Escocia es un terreno muy montañoso, salpicado de colinas y montañas casi por doquier, y de todas ellas Ben Nevis, con una altitud de 1.344 msnm, es la más famosa e icónica, es la reina de todas. Ubicada en las Highlands occidentales, cerca del pueblo de Fort William (🔗), la famosa cumbre atrae a más de 125.000 excursionistas cada año, y para muchos, culminar el Ben es una prioridad en la lista de lugares para visitar y actividades que realizar en Escocia.

Hace millones de años Ben Nevis fue un masivo volcán activo que explotó y colapsó hacia el interior de sí mismo. El nombre en sí tiene dos traducciones del antiguo idioma gaélico, que significa montaña con la cabeza en las nubes, gracias a su emblemática cumbre casi siempre cubierta de niebla, o también puede significar montaña venenosa -o malvada-, y generalmente se suele decidir después de la subida con qué traducción nos quedamos…

La magnífica arquitectura montañosa en el lado norte de Ben Nevis ofrece una de las vistas más impresionantes y dramáticas de Gran Bretaña, una enorme y compleja mole rocosa, nacida de las fuerzas volcánicas y la intrusión masiva de granito, la meteorización implacable y la acción abrasiva de la glaciación, enormes paredes de piedra verticales que se mantienen erguidas, orgullosas y vigilantes en un desafío constante a la fuerza de la gravedad. Es un lugar que inspira miedo, asombro y emoción a partes iguales, un imán para todos aquellos que de algún modo amamos las montañas. Pero también está el otro Ben Nevis, y es que es muy probable que la primera experiencia de un senderista al llegar a la cima en un día despejado de verano sea un auténtico shock, porque a menudo hay más gente allí un sábado por la tarde que en pleno centro de la ciudad de Glasgow, muchos de ellos totalmente mal equipados y sin preparación para un día en la montaña. Habitualmente, la meseta -lo que es la cumbre- estaba prácticamente cubierta de basura hasta que en el año 2009 se llevó a cabo una limpieza importante y se construyó una línea de mojones como marcadores hacia y desde el punto trigonométrico, siguiendo la línea más segura a través de la meseta de la cima.

Pero a pesar de la enorme afluencia de gente en su punto más alto, la travesía aquí descrita es una ruta maravillosa y ciertamente poco frecuentada. Muchos dicen que el invierno es definitivamente el mejor momento para hacerla, cuando las hordas de turistas se acurrucan en casa frente a sus chimeneas, aunque bien es cierto que en condiciones invernales la situación cambia enormemente y se convierte en una expedición mucho más seria que requiere de unas habilidades considerables en montañismo en general.

Hay dos rutas principales para llegar a la cumbre del Ben Nevis. La mayoría de los senderistas utilizan el Mountain Track -conocida también como la Ruta de los Turistas o la Ruta del Poni-, que consiste en subir haciendo zig-zag por el lado oeste, mientras que la ruta Càrn Mór Dearg Arête presenta una escalada más desafiante e intensa para los excursionistas más experimentados bordeando su cara norte. En este artículo describiré la segunda de ellas, que es la que yo mismo realicé.

Gráfica de altitud de la ruta Càrn Mòr Dearg Arête. Imagen tomada de Garmin Connect

La ruta comenzó en el aparcamiento del Glen Nevis Visitor Centre, coordenadas 56°48’38.6″N 5°04’38.1″W, para seguir las primeras señales de indicación y continuar ascendiendo hasta que el camino comienza a nivelarse por encima de Lochan Meall an t-Suidhe. En el punto de coordenadas 56°48’22.1″N 5°02’11.1″W hay una bifurcación, en la cual hay que decidir la ruta a realizar: si se toma el camino de la derecha conduce a la ruta turística, la más habitual y abarrotada de excursionistas, mientras que si se toma el camino de la izquierda es para realizar la ruta de ascensión al Ben Nevis pasando por el Càrn Mòr Dearg, que como ya he dicho es más dura y exigente pero mucho más emocionante y satisfactoria.

River Nevis
Lochan Meall an t-Suidhe

Continué por el sendero de la izquierda durante algo más de dos kilómetros hasta que lo abandoné para bajar por una pendiente y cruzar el Allt a’ Mhuilinn, un arroyo fácil de superar en el verano pero que puede ser un verdadero problema en invierno si no se busca el punto adecuado para vadearlo. Y pasado el arroyo sólo quedaba ascender por una ladera con una pendiente del 50% campo a través, hasta encontrar de nuevo una vereda marcada, poco antes de alcanzar el Carn Dearg Meadhonach.

Las caras norte (izquierda) y oeste (centro) del Ben Nevis, en perspectiva

Continuando por la cresta alcancé Carn Dearg Meadhonach en 56°48’34.5″N 4°59’21.6″W, para descender desde ahí sobre un terreno de rocas graníticas y luego subir de nuevo a la cima de Càrn Mòr Dearg, en el punto de coordenadas 56°48’18.4″N 4°59’12.2″W. Durante este trayecto se puede disfrutar de unas vistas realmente bestiales ya no solo de la imponente cara norte del Ben Nevis y del pueblo de Fort Willian hacia el noroeste, sino también de los espectaculares valles que rodean la zona por el este.

Cima del Cárn Mór Dearg, a la izquierda en la imagen

Desde aquí, comencé a descender en dirección sur, experimentando una pérdida de altura considerable antes de que la cresta comience a curvarse hacia el suroeste. Me mantuve caminando, muy cuidadosamente, en la cresta, que en este tramo viene a ser poco más que una línea de pedruscos apilados, en mi opinión bastante estrecho, dificultoso e incluso intimidante, y en invierno, en condiciones de escasa o nula visibilidad, con fuerte viento y lluvia puede llegar a ser una odisea superar este segmento de la ruta.

El ascenso comienza en un mojón de piedras ubicado en 56º47’40”N 4º59’49”W, y continúa a través de un camino intermitente de fuerte pendiente a través de grandes rocas, muchas de ellas inestables. Existe además una línea de postes oxidados que en condiciones de poca visibilidad puede ser una guía muy útil para llegar a la cima. Tras un esfuerzo considerable y pareciéndome que aquello no iba a acabar nunca, llegué a la cumbre del Ben Nevis, con coordenadas 56º47’48”N 5º00’13”W.

En la cumbre del Ben Nevis, el punto más alto de Reino Unido -con tan solo 1.344 msnm-

Ahora sí, tocaba seguir la ruta turística de regreso al valle. En condiciones de poca visibilidad es fundamental encontrar el camino de descenso correcto. Ha habido muchas muertes debido a que grupos de senderistas desorientados han tropezado con la cara noreste o han confundido uno de los barrancos de Glen Nevis con el camino de salida. En la actualidad, y aunque como ya he comentado anteriormente en el año 2009 se construyó una línea de mojones como marcadores para seguir el camino más seguro a través de la meseta de la cima, en condiciones de poca o nula visibilidad puede ser una tarea complicada e incluso peligrosa salir del lugar para comenzar el descenso, de modo que hay que extremar las precauciones siguiendo el camino bien marcado y la referencia de los mojones, que señalan la vía más segura evitando la aproximación a barrancos y zonas peligrosas.

El retorno hacia el punto de inicio de la ruta no tiene mayores complicaciones, siempre descendente y siguiendo un camino bien definido que baja haciendo zig-zag. Quizá se hace algo monótono y duro físicamente, teniendo en cuenta que las piernas ya llevan varios kilómetros acumulados de subidas por terrenos nada fáciles, de modo que supone una carga extra para los ya de por sí fatigados músculos. Aún así, no dejan de aparecer ante nosotros maravillosas panorámicas de Glen Nevis y del pueblo de Fort William a orillas del Loch Linnhe y de Loch Eil, las cuales compensan con creces el esfuerzo de la bajada. Tras poco más de seis horas caminando y haciendo scrambling, llegué al punto de destino en el aparcamiento del Glen Nevis Visitor Centre, mismo lugar en el cual comenzó esta dura pero gratificante ruta de trekking y que estaría dispuesto a repetirla sin dudarlo si en un futuro se presentase la ocasión propicia.

Por último, me gustaría hacer mención de algunas herramientas, en mi opinión, muy útiles para la planificación de esta ruta. Estas son OS Maps (Ordnance Survey, Servicio de Cartografía del Reino Unido) para obtener la topografía detallada, Google Maps y Google Earth, siempre útiles para obtener una perspectiva -aproximada- en 3D del terreno y poder hacer mediciones de distancias y tener así unos órdenes de magnitud previos, y por último el Met Office (Servicio Meteorológico Nacional del Reino Unido), el cual nos da una aproximación bastante buena de las condiciones meteorológicas que nos podríamos encontrar ya sea en ciudades o en montaña.