Microrrelato

El hilo que nos une

Por Jesús García Jiménez
—Hola—. Su voz sonó firme, confiada, sabiendo que su llamada era bien recibida, de mutuo acuerdo. —Hola—. La voz que respondió al otro lado del teléfono quería aparentar una calma que en realidad no existía. Una risa nerviosa, un tartamudeo casi imperceptible. —No esperaba tu llamada, al menos tan pronto—. Puedo colgar y llamar en otro momento, si estás ocupada y no puedes hablar—. No, no. Puedo hablar.

La observaba mientras se aproximaban el uno al otro, él firme, confiado, seguro de sí mismo y de su apariencia elegante. Ella intentaba aparentar una tranquilidad que no existía, caminando sin mirar hacia adelante, con sus ojos puestos en el teléfono, como finiquitando algún asunto de importancia antes del trascendental instante, aunque ambos sabían que era una forma de disimular el nerviosismo que le torturaba el estómago. —Hola— dijo él. —Hola— le respondió ella.

—Vámonos—. Su voz sonó, una vez más, firme y segura. La de ella, en su respuesta, no tan segura, quizá por la excitación y las dudas de comenzar una aventura nueva en un país extranjero, lejos de la seguridad de su zona de confort. —¿Y si sale mal? —. Si sale mal, lo peor que puede pasar es que tengamos que volver, pero la experiencia de haberlo hecho permanecerá como un recuerdo indeleble en nuestras memorias.

—Me voy— dijo ella de pronto. Hacía mucho, mucho tiempo, que su voz no sonaba tan firme y segura, con una determinación tan fuerte a llevar a cabo la idea que merodeaba en su cabeza desde hacía meses, años quizá. —Tú eres la única que puede y debe tomar esa decisión —respondió él—. Haz lo que creas mejor para ti. Para tu felicidad. Yo no te diré nada, no interferiré en tus sentimientos. Tú eres quien debe decidir. Tanto si te equivocas como si aciertas, solamente tú serás la acreedora de todo el mérito.

Desde el primer “hola” hasta el “me voy”. Ambos, los extremos del hilo que nos une, un hilo tan largo o tan corto como la distancia a la que se encuentren nuestras almas, que ha sido tejido con los buenos y malos momentos, con las vivencias y los recuerdos, con los viajes y aventuras, con los sentimientos encontrados, por una araña caprichosa a la que llaman el Destino.
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12 comentarios

  1. Karen Gottlieb

    Así es Jesús. Desde el primer « hola » hasta el « me voy » hay un sin fin de micro historias, de palabras y sentimientos callados, de silencios que dicen mucho y de senderos cargados de expectativas que en muchas ocasiones nunca logran conjugarse.
    Los hilos que tendemos día a día junto a otra persona se vuelven más fuertes o débiles porque fortalecerlos o deshilacharlos depende seguramente de un deseo compartido por transitar y recorrer ciertos caminos de a dos, por compartir proyectos pero por sobre todas las cosas trabajar en sostener con fuerza esos hilos que no vemos pero que sentimos, a veces, propios y en otras ocasiones, ajenos.
    No todas las personas están dispuestas a vivir solas. A enfrentarse con ellas mismas, con sus metas y miedos. Es ahí cuando el hilo que creíamos que nos sostenía, termina por romperse.
    Feliz finde Jesús!
    Karen🦋

    1. jgarcia

      Buenos días Karen,

      Gracias de nuevo por tu maravilloso comentario. Así, desde el primer hola hasta el adiós definitivo hay mucho camino recorrido, muchas vivencias y emociones, un mundo de sensaciones que, en el peor de los casos, no hace sino desmoronarse al mismo ritmo que las finas hebras del hilo que creíamos irrompible y eterno se rompen dejando entre ellas un vacío infinito.

      Pero esto no siempre es malo. No pocas veces significa la apertura de nuevas puertas, de nuevos horizontes y la ilusión por nuevas metas y desafíos. Todo depende de como queramos verlo: el vaso medio lleno o el vaso medio vacío. Yo prefiero verlo medio lleno porque la vida, pese a todo, creo que puede llegar a ser bonita y ofrecer mucho más de lo que nosotros podemos recoger con nuestras manos de simples mortales.

      Un abrazo Karen, gracias por leerme, sabes que para mí es un placer tenerte por mi blog. Cuídate mucho y nos vamos siguiendo,
      🙏🏻🙋🏼‍♂️🤗

  2. Maria

    Hola Jesús,

    Tu historia es la prueba de que cada uno va marcando su destino en función de las decisiones que se toman y esas decisiones te hacen elegir uno u otro camino a veces acertado y a veces no. Está claro que hay hilos muy fuertes que no se rompen nunca y otros se desgastan con el tiempo y se acaban rompiendo. Lo importante es saber elegir un buen hilo que dure para toda la vida. Un abrazo, cuídate y nos vamos siguiendo 🤗🙋🏻‍♀️😍

    1. jgarcia

      Hola María,

      Gracias por leerme y por tus siempre amables comentarios. Me encantó lo que escribiste: «Lo importante es saber elegir un buen hilo que dure para toda la vida», con lo que por cierto estoy muy de acuerdo.

      Cuídate mucho y nos vamos siguiendo, 🙏🏻🙋🏼‍♂️🤗

    1. jgarcia

      Hola Lizú, lo has expresado maravillosamente bien. Muchas gracias por tus amables palabras y me alegra que te haya gustado. Un saludo y enhorabuena por tu fantástico trabajo en tu blog.

    1. jgarcia

      Hay hilos invisibles más fuertes que el acero, hechos de vivencias compartidas. Y esos hilos permanecen para siempre. Gracias por tu comentario y me alegro que te haya gustado. Tu opinión es importante para mí 😉

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