Microrrelato

Triste preludio Por Jesús García Jimenez Cuando llegamos, las puertas de la universidad estaban cerradas. A la entrada del edificio, falangistas y simpatizantes con la causa se agolpaban enfervorecidos, con los brazos en alto y entonando el cara al sol. —¡Silencio, silencio! ¡Dentro están hablando! — gritó un hombre joven …

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