GLASGOW: Atracciones turísticas

Glasgow es una ciudad dinámica y moderna, con una intensa vida social y cultural y diversión para todos los gustos y bolsillos. Con su amplia oferta en entretenimiento, atracciones turísticas y eventos culturales, es ciertamente complicado aburrirse en este lugar, en el que podemos llenar nuestro tiempo de actividades desde el amanecer hasta el anochecer, sin olvidar su vida y ambiente nocturnos, celebrándose cada semana más de cien conciertos y obras de teatro capaces de satisfacer todos los gustos artísticos.

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Glasgow es el hogar de algunas de las mejores atracciones culturales de Escocia, y algo que hace a su vida cultural digna de elogio es que la mayoría de estas atracciones son totalmente gratuitas. Para los más aventureros, está la posibilidad de adentrarse a explorar los diferentes vecindarios y realizar un recorrido a pie para disfrutar de lo mejor de la diversidad urbanística y arquitectónica de la ciudad, echar un vistazo a sus magníficas tiendas y deleitarse en sus restaurantes, cafeterías y pubs.

Albert Bridge, Glasgow

Pese a no ser un importante destino turístico como lo es su vecina Edimburgo -de hecho, la gran mayoría de la gente que disfruta la ciudad y su vida cultural es residente-, Glasgow tiene tantas atracciones para visitar que cuando se la llega a conocer bien, inevitablemente surge la pregunta de cómo es posible que aún sea la gran desconocida que es. Obviamente en un par de días es imposible recorrer todo lo que la ciudad más grande de Escocia ofrece al visitante, teniendo en cuenta que solamente la entrada a varios de sus museos más importantes podría ocupar entre tres y cuatro días completos. Aun así, voy a enumerar algunos de los puntos de interés que, a mi juicio, son de visita obligada. Es cierto que para alguien que venga, por ejemplo, de España y disponga tan solo de un fin de semana, no es fácil visitar siquiera la mitad de la lista que citaré a continuación, de modo que supongo que no le queda más remedio que elegir el itinerario de entre todo lo que puede leer a continuación:

Catedral de Glasgow

También conocida como High Kirk of Glasgow, St Kentigern’s Cathedral y St Mungo’s Cathedral -en honor al santo patrón de la ciudad-, su primera piedra colocada en la construcción se dedicó en presencia del rey David I de Escocia, también conocido como San David de Escocia, en 1136. El edificio actual se consagró en 1197 y desde ese mismo año la Catedral nunca ha sido desmantelada ni saqueada, sobreviviendo al convulso periodo medieval escoces y a la reforma protestante que se llevó a cabo a finales del siglo XVI, habiéndose respetado como templo de culto católico durante más de 800 años.

Una visita a este magnífico edificio deja entrever los espléndidos logros de los arquitectos y constructores de aquellos días, con elementos tan destacables como el púlpito, una piedra tallada que separa el coro de la nave principal -que data de comienzos del siglo XV-, el pasillo sur construido por el primero de sus arzobispos, Robert Blackadder (1483-1508), o la esfinge del obispo Wishart, que luchó por la causa escocesa junto a Willliam Wallace y Robert de Bruce a principios del siglo XIV, en la parte posterior de la cripta y a la que le falta la cabeza, arrancada en algún momento probablemente durante la Reforma. Además, la catedral posee una de las mejores colecciones de vitrales de post-guerra de todo el Reino Unido, auténticas obras de arte que emplean la luz exterior para producir un ambiente místico en su interior. La Catedral es propiedad de la Corona y su gestión y cuidado corre a cargo de Historic Environment Scotland (🔗). Tiene además su propia página web (🔗) en la que puede encontrarse valiosa información acerca de su historia, los servicios que ofrece, los horarios de visita, etc.

La Necrópolis

La Necrópolis de Glasgow está en un terreno conocido como The Craigs, comprado por la Casa de los Comerciantes de Glasgow en 1650, y durante casi 200 años fue utilizado como parque público. El concepto de un cementerio jardín se basó en el Cementerio de Père Lachaise de París, después de que un miembro de la Casa de los Comerciantes hubiera visitado dicha ciudad y hubiese quedado maravillado con la magnificencia de aquel camposanto.

La Necrópolis vista desde la Catedral

La Necrópolis fue abierta oficialmente en 1833 y fue creada con la intención de ser un cementerio multi-religioso. El primer entierro tuvo lugar en 1832 y fue el de un joyero judío, Joseph Levi, que murió de disentería y fue enterrado en el recinto de los judíos. En 1833 se produjo el primer entierro cristiano, de Elizabeth Miles, madrastra del superintendente George Mylne.
Entre 1860 y 1893 se llevaron a cabo reformas y ampliaciones, llegándose a duplicar el área del cementerio hasta alcanzar las 15 hectáreas.

Se han producido alrededor de 50.000 entierros en la Necrópolis y erigido unos 3.500 monumentos, y lo que parecen ser espacios verdes abiertos en varias zonas de las tierras son, de hecho, sepulcros no marcados. La Necrópolis fue uno de los pocos cementerios que guardó los expedientes de los muertos, incluyendo la profesión, la edad, el sexo y la causa de la muerte, y el primer cementerio jardín, con monumentos diseñados por los principales arquitectos y escultores de la época, como Alexander ‘Greek’ Thomson, Charles Rennie Mackintosh y John Thomas Rochead. 

Actualmente, su gestión y mantenimiento corre a cargo del Ayuntamiento de Glasgow -Glasgow City Council-, el cual tiene un sitio en su página web dedicado a la Necrópolis (🔗). Además, está la asociación The Friends of Glasgow Necropolis (🔗), con numerosa información, fotografías, mapas, etc. que son de gran ayuda para planificar una vista al lugar, lo cual merece mucho la pena.

Kelvingrove Art Gallery and Museum

Inaugurado en 1901 como Palacio de Bellas Artes para la Exposición Internacional de Glasgow de aquel año, es el museo y galería de arte más importante de la ciudad, con una de las mayores colecciones de arte cívico de Europa. El edificio fue diseñado por los arquitectos Sir John W. Simpson y Edmund John Milner Allen, y construido en arenisca roja inspirado en el estilo Barroco español. Todo el edificio gira alrededor de Centre Hall, donde se halla el órgano, un gran instrumento musical colocado en esta enorme ala tras la Exposición, con la intención de que ese espacio fuese una sala de conciertos. Es la segunda mayor atracción turística de Escocia y el museo más visitado de todo el Reino Unido fuera de Londres. Consta de 22 galerías que albergan desde colecciones de animales y plantas hasta objetos del Antiguo Egipto, con un total de 8.000 piezas de gran valor histórico y artístico.

Edificio del Museo Kelvingrove

En su colección se cuentan obras de arte tales como la Anunciación de Sandro Botticelli, un San Pedro de José de Ribera, Hombre con armadura de Rembrandt, Alegoría de los Cinco Sentidos de Gerard de Lairesse, un retrato de Van Gogh, Paul Gauguin, Cézanne, etc. y el Cristo de San Juan de la Cruz de Salvador Dalí, la pintura más famosa que se exhibe en Kelvingrove. La sección dedicada a las Ciencias Naturales tiene una marcada vocación popular y didáctica, exhibiendo un elefante asiático disecado al que se le conoce popularmente con el nombre de Sir Ralph. Incluso puede admirarse un avión Spitfire colgando del techo en la zona oeste del edificio.

Aquí dejo el enlace a la página web oficial del museo (🔗), en el que figura información útil acerca de los horarios de visita y su localización, entre otros aspectos de interés.

Galería de Arte Moderno

Gallery of Modern Art (🔗), también conocido como GoMA, se inauguró en el año 1996 y desde entonces se ha convertido en uno de los edificios más icónicos de la ciudad, además de la galería de arte moderno más visitada de Escocia. Está situado en la Royal Exchange Square, en pleno centro de Glasgow. El museo alberga en sus salas diferentes exposiciones de arte moderno y de vanguardia desde mediados de la década de 1950 hasta el presente, tanto de artistas locales como internacionales, de pintura, escultura, fotografía o videos.

Oyster Stew Soup. Andy Warhol, 1969

El edificio de estilo neoclásico que hoy acoge el museo fue, en sus orígenes, la mansión de uno de los comerciantes de tabaco más ricos del siglo XVIII de Glasgow, el barón William Cunninghame de Lanishaw, y fue construida en 1778 con un coste total de 10.000 libras de la época. Tras la muerte de su rico propietario, el edificio fue adquirido en 1817 por el Royal Bank of Scotland, y más tarde pasó a ser la sede de Royal Exchange, lugar donde los comerciantes de la ciudad se reunían para tratar temas de interés concernientes al comercio. Entre 1827 y 1832 se le añadieron las columnas corintias de la fachada hacia Queen Street, la cúpula y un amplio hall en la parte trasera. En 1949 Glasgow Corporation compró el edificio y en 1954 la asociación de Bibliotecas del Distrito de Glasgow trasladó allí la Biblioteca de Stirling. En 1996 el edificio se acondicionó para albergar la actual Galería de Arte Moderno que es ahora, año en el que finalmente se inauguró.

Columnas corintias de la fachada hacia Queen Street

Algo que sin duda llamará la atención del visitante es la estatua ecuestre del Duque de Wellington, situada frente a la entrada del edificio. Esta magnífica escultura, obra del artista italiano Carlo Maranchetti, fue erigida en 1844, y en la actualidad siempre se encuentra coronada por un cono de tráfico, hecho que la ha convertido en uno de los más aclamados símbolos de la ciudad. El ayuntamiento se ha encargado de quitar el cono en numerosas ocasiones y ha advertido del daño que supone a la estatua el volver a colocarlo. Pero siempre que el cono es retirado, a la mañana siguiente vuelve a estar colocado sobre la cabeza del duque. Una tradición que se cree tiene su origen en una noche de fiesta de hace 20 años, cuando un estudiante, quizá pasándose de gracioso -o de valiente- decidió que el insigne personaje estaba más guapo con una moderna señal de tráfico sobre su cabeza.

Buchanan Street

Esta vía es una de las principales calles comerciales de la ciudad y forma el tramo central de su famoso distrito comercial, con una gama de tiendas generalmente más lujosa que las que pueden encontrarse en las calles vecinas Argyle Street y Sauchiehall Street.

Buchanan Street se estableció para el uso como vía pública en 1777 y lleva el apellido de un acaudalado empresario tabacalero de Glasgow, Andrew Buchanan, propietario de Buchanan, Hastie & Co. y del terreno comprendido desde Argyle Street hasta Sauchiehall Street -donde hoy está Buchanan St-. Andrew murió en 1759 y su imperio del tabaco fue heredado por su hijo James. La familia sufrió grandes pérdidas después de la Revolución Americana de 1776, perdiendo todas sus plantaciones en el estado de Virginia, por lo que los Buchanan dieron el salto a la fabricación textil y a la expansión industrial. Probablemente la venta del terreno fue en parte para compensar estas pérdidas iniciales. A principios del siglo XIX surgieron las primeras tiendas, hoteles, bancos, oficinas y clubes.

Buchanan Street desde St. Enoch Square en 1912. Imagen tomada de glasgowhistory.com

Hoy en día, esta magnífica calle es el principal bulevar peatonal de Glasgow, salpicada de verdaderas joyas arquitectónicas y algunas de las más exclusivas tiendas de la ciudad, con una grandísima oferta en calzado, perfumería, salones de belleza, ropa, material de outdoor y montaña, joyería y relojería, etc. También está presente, como no, la marca española Zara, con modelos inéditos solo comercializados en Gran Bretaña. Además acoge una gran variedad de restaurantes, cafeterías y pubs donde disfrutar de una buena comida y del magnífico y distendido ambiente de Glasgow.

Clásicos edificios victorianos junto con modernas y exclusivas tiendas. Una armoniosa mezcla que convierte a esta calle en una de las principales atracciones turísticas y uno de los lugares más animados de Glasgow

George Square 

George Square es la principal plaza cívica de la ciudad, bautizada en honor al rey Jorge III del Reino Unido. Trazada en 1781 como parte del innovador plano hipodámico -trazado en cuadrícula- que inicialmente se extendía desde Stockwell Street hasta Buchanan Street, en la actualidad es el hogar de la sede del Ayuntamiento de Glasgow y exhibe una importante colección de estatuas y monumentos, incluidos los dedicados a famosos escoceses como Robert Burns, James Watt, Sir Robert Peel y Sir Walter Scott. Es, junto con la New Town de Edimburgo, uno de los ejemplos más claros de la creciente influencia ejercida por la Ilustración Escocesa de finales del siglo XVIII.

Ubicación de las estatuas y monumentos en George Square. Imagen tomada de discoverglasgow.org

Durante sus primeros años no llegó a ser más que una zona fangosa, llena de agua sucia y estancada, utilizada para sacrificar caballos. Entre 1787 y la década de 1820 se construyeron las primeras casas georgianas y hoteles. En 1842 se inauguró en el lado norte la Queen Street Station, estación terminal de la línea de Ferrocarril entre Edimburgo y Glasgow. Hacia 1850 los alrededores de la plaza teminaron convirtiéndose en un animado centro de actividad mercantil. En 1877 la Merchants House se trasladó a la plaza, y poco después se convirtió en espacio público -antes de eso, era un jardín de uso privado para los ricos y poderosos inquilinos de las casas circundantes-.

Originalmente, una estatua del rey Jorge III iba a ocupar el centro de la plaza, pero los cada vez más crecientes sentimientos contrarios de la ciudadanía hacia el monarca hicieron cambiar de opinión a las autoridades, y se decidió homenajear a Sir Walter Scott en su lugar con una obra del talentoso escultor escocés John Greenshields, situada encima de una columna dórica de 24 metros de altura obra del también escultor escocés Alexander Handyside Ritchie, viéndose completado el conjunto en 1837.

Durante todo el año George Square es un punto focal para muchos eventos populares, algunos tan destacados como el Piping Live! (🔗) y el Glasgow Loves Christmas (🔗).

Merchant City y Merchant Square

La zona conocida actualmente como Merchant City (🔗) se desarrolló a partir de la década de 1750, cuando comenzaron a construirse residencias y almacenes para acaudalados comerciantes, los señores del tabaco. A medida que Glasgow se fue expandiendo en el siglo XIX para convertirse en la segunda ciudad del Imperio Británico, el área se transformó en un distrito mercantil que acogió numerosos almacenes y mercados centrales de frutas, verduras y queso de la ciudad. Después de que los planes para construir una carretera de circunvalación alrededor del centro de la ciudad se publicaran en la década de 1960, el área cayó en decadencia, y muchos de los edificios fueron comprados obligatoriamente por el ayuntamiento para permitir su demolición, de modo que los mercados se trasladaron a modernos locales fuera del centro de la ciudad. Sin embargo, la carretera nunca llegó a construirse y en la década de 1980 se tomó la decisión de revitalizar el área y sus edificios históricos, con un proyecto de reurbanización a gran escala.

El nombre Merchant City fue acuñado durante esta regeneración. Históricamente, al área se le llamaba Trongate, the tron, Glasgow Cross o cross, o simplemente por la mayoría de los Glaswegians como the toun o the town. Es el equivalente de Covent Garden en el West End de Londres, con gran cantidad de bares y restaurantes y numerosas viviendas en el interior de antiguos edificios victorianos restaurados. El Merchant City Festival (🔗) se celebra en julio y atrae a decenas de miles de visitantes a la zona. En 2006, Merchant City ganó el premio The Great Neighborhood Award de la Academia de Urbanismo -The Academy of Urbanism-.

Iluminación nocturna en Merchant City

Merchant Square (🔗) data del siglo XIX y está ubicado en parte del Old Fruitmarket de Glasgow, en el corazón de la histórica Merchant City. Antiguamente un mercado, Merchant Square es ahora un destino elegante y sofisticado para comer, beber y divertirse.

Ubicado a tan solo unos minutos caminando de la bulliciosa Buchanan Street, se trata de un lugar repleto de restaurantes, pubs y cafeterías, todo dentro de la espectacular arquitectura del mercado original que una vez ocupó la zona.

Interior de Merchant Square. Imagen tomada de merchantsquareglasgow.com

Universidad de Glasgow

University of Glasgow (🔗) es una de las universidades más importantes, prestigiosas y visitadas de Reino Unido. Estuvo ubicada originalmente en High Street, pero a finales del siglo XIX el campus principal se mudó al elegante barrio de West End, donde permanece en la actualidad.

En teoría, el acceso para poder entrar a estudiar en la Universidad de Glasgow es muy competitivo. Suele aparecer entre las 100 mejores universidades del mundo y alcanzó su mejor puesto en 2013, cuando ocupó el lugar número 51. Pero en mi opinión y con lo que veo por mí mismo -en la actualidad resido en la ciudad y me muevo en su ambiente-, probablemente eso fue en el pasado. Hoy en día, con la cantidad de chinos y asiáticos en general que hay estudiando ahí, y que ni siquiera son capaces de hablar un inglés fluido, dudo yo mucho que el acceso sea tan complicado como se dice.

Como sea, la Universidad de Glasgow fue fundada en 1451 por una carta o bula papal del Papa Nicolás V. Es la cuarta universidad más antigua del mundo anglo-parlante y una de las cuatro universidades más antiguas de Escocia. Junto con las universidades de Edimburgo, Aberdeen y St Andrews, la universidad formó parte de la Ilustración Escocesa durante el siglo XVIII. Al principio solo estudiantes de familias adineradas e influyentes podían acceder a sus programas de estudios y gozó de una época de esplendor en la Inglaterra del siglo XVIII, atrayendo a muchos eruditos, estudiosos e intelectuales procedentes de allí. A partir del siglo XIX, cuando la reputación de esta institución estuvo ya consagrada en todo Reino Unido, se comenzó a permitir a los estudiantes de clase media frecuentar sus aulas y acceder a sus programas de estudios.

Por sus aulas y pasillos han pasado premios Nobel, figuras políticas y grandes humanistas. Albert Einstein llegó a impartir algunas de sus primeras clases sobre la teoría de la relatividad en la Universidad, todo un honor para cualquier institución de la época y solo al alcance de unas pocas muy prestigiosas. Fue además la primera Universidad de Escocia en tener un ordenador.

Museo Hunterian

Hunterian Museum and Art Gallery (🔗) está ubicado en el campus principal de la Universidad, en el extremo oeste de Glasgow. Es el museo público más antiguo de Escocia y una de las principales atracciones que ver en la ciudad, ocupando el quinto lugar en el ranking de los museos más visitados de Reino Unido. En su conjunto está formado por el Museo Hunterian, la Galería de Arte Hunterian, la Casa Mackintosh, el Museo de Zoología y el Museo de Anatomía.

Entrada al museo

En 1783 el anatomista, ilustrador y médico escocés William Hunter murió y su testamento estipulaba que sus variadas colecciones debían ser donadas a la Universidad de Glasgow, con el fin de proporcionar un salto de calidad en los programas de estudios de la institución. El museo abrió por primera vez en 1807, en un edificio especialmente construido en High Street, contiguo al campus original de la Universidad. Cuando ésta se mudó al West End, a su nuevo sitio en Gilmorehill para escapar del hacinamiento y la contaminación del centro de la ciudad, el museo también se mudó. En 1870 las colecciones del Hunterian se transfirieron al sitio actual de la Universidad y se le asignaron salas en el edificio neogótico de Sir George Gilbert Scott.

Sarcófago egipcio

En la visita a través de sus magníficas instalaciones podemos encontrar, entre otras muchas cosas, una amplia colección de objetos egipcios, monedas y medallas, así como algunos de los instrumentos científicos que fueron utilizados por el ingeniero mecánico, inventor y químico escocés James Watt y el físico y matemático irlandés William Thomson -Lord Kelvin, nombrado así por el río que atraviesa la ciudad-, además de interesantes artefactos romanos hallados en la zona en la que se asentaba la fortificación conocida como el Muro de Antonino.

Una de las salas del museo

The Lighthouse

The Lighthouse (🔗) -traducido del inglés, el faro– es el Centro de Diseño y Arquitectura de la ciudad. Fue inagurado en 1999, cuando Glasgow ostentó el título de Ciudad de la Arquitectura y el Diseño de Reino Unido. Fue diseñado por el arquitecto Charles Rennie Mackintosh y terminado en 1895. The Lighthouse se ubica en el edificio donde una vez estuvieron las oficinas del antiguo periódico The Glasgow Herald. El principal propósito del centro es desarrollar los vínculos entre el diseño, la arquitectura y las industrias creativas, viéndolos como asuntos sociales, educativos, económicos y culturales interconectados.

Una de los principales atractivos turísticos del faro es la vista ininterrumpida de la que se puede disfrutar, abarcando todo el paisaje urbano de Glasgow que se extiende desde la Torre Mackintosh, en el norte del edificio, a la que se puede acceder a través de una escalera de caracol desde el tercer piso. También hay otra plataforma de observación en el sexto piso, más moderna, a la que solo se puede acceder a través de un ascensor.

Panorámica de la ciudad de Glasgow desde The Lighthouse

El arquitecto que diseñó el edificio, Charles Rennie Mackintosh, es todo un mito cultural en Glasgow. Además de arquitecto, fue diseñador, colorista y artista. Su trabajo, junto con el de su esposa Margaret Macdonald, influyó en los movimientos de diseño europeos como el Art Nouveau. Mackintosh nació en Glasgow en 1868 y murió en Londres en 1928, a la edad de 60 años. Para conocer más acerca de la obra de este polifacético personaje, puede visitarse la página web Glasgow Mackintosh (🔗), una especie de museo virtual con muchos datos de interés acerca del autor y su trabajo.

Mural dedicado al arquitecto Charles Rennie Mackintosh en Glasgow

St Andrew’s in the Square

Esta antigua iglesia del siglo XVIII, que figura en la Categoría A de edificio históricos en Escocia (🔗), es considerada una de las mejores iglesias clásicas del país. En la actualidad alberga el Centro de Cultura Escocesa de Glasgow, que promueve la música, la canción y el baile escoceses. La iglesia está en St Andrew’s Square, cerca de Glasgow Cross y Glasgow Green, en el borde del East End de la ciudad. Está inspirada en St Martin-in-the-Fields de Londres, diseñada por Allan Dreghorn y construida entre 1739 y 1756 por el Maestro Mason Mungo Naismith. Fue la primera iglesia presbiteriana construida después de la Reforma, comisionada por los Señores del Tabaco de la ciudad como una demostración de su riqueza y poder.

La plaza que encierra a la iglesia fue construida por William Hamilton entre 1786 y 1787, y sus edificios se convirtieron en las viviendas de moda para algunos de los comerciantes más ricos de Glasgow. Sin embargo, la migración de la ciudad hacia el oeste a lo largo del siglo XIX resultó en una caída gradual de la zona y una congregación cada vez menor. La iglesia fue utilizada por última vez para un servicio religioso en junio de 1993.

St Andrew’s ha jugado su papel en la historia escocesa. En diciembre de 1745, antes de la finalización del edificio, el ejército jacobita, liderado por Bonnie Prince Charlie, acampó alrededor del sitio y dentro de sus muros semi-construidos a su regreso de sus fallidas batallas en Inglaterra, y el 23 de noviembre de 1785, grandes multitudes de Glaswegians se reunieron para ver al aeronauta italiano Vincenzo Lunardi despegar en un globo aerostático, en un vuelo que lo llevó al sureste hacia Hamilton y Lanark, antes de finalmente aterrizar en Hawick.

Mitchell Library

Esta enorme y elegante biblioteca es, en la actualidad, el centro del sistema de bibliotecas públicas del Ayuntamiento de Glasgow. Con sede en el distrito de Charing Cross, la primera piedra fue colocada en septiembre de 1907 y el edificio terminado fue inaugurado el 16 de octubre de 1911. Se estableció inicialmente en la calle Ingram en 1877, tras un legado de Stephen Mitchell, un rico comerciante de tabaco propietario de la compañía Stephen Mitchell & Son. Parte de la colección original provino de una compra en 1874 por Glasgow Corporation de 1800 libros regalados a la Universidad de Glasgow, por el filántropo escocés William Euing.

La biblioteca contiene una colección de más de 1.200.000 volúmenes, compuesta principalmente por material de referencia. El edificio de North Street, con su cúpula de cobre distintiva coronada por la estatua de bronce de Thomas Clapperton titulada Literatura -a menudo denominada Minerva, la diosa romana de la sabiduría- se abrió en 1911. El concurso de arquitectura para la biblioteca se celebró en 1906 y fue ganado por William B. Whitie. El edificio barroco está protegido como un edificio catalogado de categoría B.

Edificio de North Street, con su distintiva cúpula de cobre coronada por la estatua de bronce titulada Literatura

La gran mayoría de la colección de la biblioteca se encuentra en el Edificio de Extensión, que fue construido entre 1972 y 1980. Ubicado al oeste del edificio original, ocupa el sitio de lo que una vez fueron los Salones de San Andrés, diseñados por James Sellars y abiertos en 1877. Adquiridos por Glasgow Corporation en 1890, fue uno de los lugares más afamados en Escocia para la celebración de conciertos y reuniones. El edificio fue destruido por el fuego en 1962, aunque la fachada sobrevivió y más tarde se incorporó a la extensión de 1980.

Aquí dejo el enlace a la página web de la biblioteca (🔗), donde figura información de interés acerca de la ubicación, las instalaciones, los servicios que ofrece y los horarios de apertura.

Interior de una de las salas de la biblioteca. Imagen tomada de glasgowlife.org.uk

Ruta de arte urbano (Glasgow Street Murals)

El City Centre Mural Trail es un conjunto de obras de arte callejero que fue ideado y desarrollado para promover el centro de la ciudad, reducir el impacto visual negativo de terrenos y locales vacíos y proporcionar un aliciente para los turistas que se acerquen por esta zona de la ciudad.

Presenta una amplia gama de obras, para todos los gustos y preferencias: de lo conservador a lo radical y de lo común a lo peculiar y extraño. Los murales se encuentran en edificios, tiendas vacías y vallas que cierran terrenos baldíos. La primera obra de arte se terminó en 2008, yendo la colección en constante aumento desde entonces.

Encabezados por el equipo de Regeneración del Centro de la Ciudad dentro del Ayuntamiento de Glasgow como parte de su Estrategia del Centro de la Ciudad, se alienta a los artistas locales a participar en el proyecto para ayudar a generar actividad artística local. Las obras de arte se han convertido más recientemente en piezas únicas por derecho propio y han generado comentarios positivos del público y de los negocios al tiempo que mejoran enormemente el entorno del centro de la ciudad. 

Para saber más acerca de estas maravillas del arte urbano y sus ubicaciones exactas, dejó aquí el enlace a la página web oficial del City Centre Mural Trail Glasgow (🔗) y otro a una sección de la página web del ayuntamiento (🔗) donde se dan detalles acerca de los murales.

Lanes

Lane podríamos traducirlo del inglés como callejón, para el caso de un entorno urbano. Es decir, es un callejón en una ciudad. En Glasgow, estos callejones están ubicados en zonas céntricas y muy dinámicas, y siempre salen de una calle o carretera principal. El ayuntamiento tiene clasificados como de especial interés turístico unos 90 lanes, con una gran variedad de encantos de los que hacen gala: unos lucen una espléndida arquitectura, auténticas piezas de museo de la edificación, otros ofrecen una amplísima oferta de ocio con multitud de restaurantes, pubs y cafeterías con un encanto especial. En cualquier caso, los lanes son lugares mágicos, llenos de interés y que causan curiosidad por ser un oasis de maravillosa calma en pleno centro de la todo bulliciosa Glasgow. Aún así, son unos grandes desconocidos en lo que a atracciones turísticas de la ciudad se refiere y suelen pasar muy desapercibidos, ya que muy pocos de los que vienen unos días a visitar el lugar se entretienen en buscarlos y disfrutarlos, en la mayoría de los casos porque ni siquiera saben que existen.

Los lanes más conocidos son Ashton Lane, el más famoso y concurrido, debido a que está situado en pleno West End y sus locales de ocio son un hervidero de Glaswegians, estudiantes y turistas, y Hidden Lane (🔗), salpicado de casas de colores y con un ambiente relajado, artístico y bohemio que le dan los numerosos estudios y oficinas de artistas y creadores que desarrollan allí su actividad diaria. En mi opinión, y habiendo visitado varios de ellos, hay lanes mucho más bonitos y tranquilos, que escapan de toda la atención del turista -e incluso de los propios Glasgewians-, y son auténticas joyas ocultas esperando a ser descubiertas por quien tenga la oportunidad de adentrarse y explorar los rincones más ocultos de la ciudad más grande de Escocia.

Museo de la Ciencia (Glasgow Science Centre)

Dicen de este museo que es uno de los más visitados de Escocia. A mí personalmente me defraudó muchísimo, quizá porque al ser de los poquísimos museos de pago que hay en Glasgow, puse muchas expectativas y esperé bastante más de lo que finalmente pudo ofrecerme. Es cierto que tiene algunas zonas interesantes, como por el ejemplo el Planetarium (🔗), en el que se puede contemplar un cielo nocturno bastante impresionante mientras que un guía del museo va informando acerca de lo que estamos observando, pero la realidad es que el museo en general está enfocado a familias con niños que quieran pasar un domingo agradable jugando a los experimentos. Nada más. Desde la planta más alta se puede disfrutar de unas panorámicas realmente excelentes de Glasgow con el río Clyde en primer término.

Planetarium. Imagen tomada de glasgowsciencecentre.org
Magníficas vistas de Glasgow de las que se puede disfrutar, con el río Clyde en primer término

Destaca la Glasgow Tower (🔗) -Torre de Glasgow-, la única en el mundo capaz de girar 360º sobre sí misma y poseedora de un récord Guinness como la estructura independiente más alta del mundo con esas características. Tiene 127 metros de altura y es el edificio más alto de Escocia. Huelga decir que desde lo alto de la torre puede verse absolutamente toda la ciudad sin obstáculo alguno. Unas vistas que tienen que ser realmente majestuosas. Y digo que tienen que ser porque yo no tuve la ocasión de disfrutarlas cuando visité el museo. La torre se cierra cuando las ráfagas de viento exceden la velocidad de 40 km/h a la altura de la cabina, y casualmente fui un día en el que al parecer, a 127 metros sobre mi cabeza la velocidad del viento era superior a esa cifra, así que me quedé con las ganas.

El Museo de la Ciencia junto a la sede de la BBC en Escocia, con el río Clyde en primer término
Torre de Glasgow. Imagen tomadas de glasgowsciencecentre.org

De todos modos, y desde mi propia experiencia, no merece la pena perder medio día en visitar este museo y gastarse el dinero de la entrada, que no es nada económica para lo que ofrece, pudiendo gastarlo por ejemplo en comer o tomar un refrigerio. Yo lo visité porque residía en Glasgow y quería documentarme de cara a la redacción de este artículo, pero para alguien que viene a pasar unos días, creo que no le merece la pena detenerse aquí habiendo tantísimas otras atracciones interesantes en la ciudad. Aún así, aquí dejo el enlace (🔗) por si alguien quiere saber más acerca de este lugar.

Museo del Transporte 

El Riverside Museum (🔗) -este es su nombre original- es el hogar de la maravillosa exposición del transporte de Glasgow, reemplazando al Museo del Transporte anteriormente ubicado en el Kelvin Hall. El edificio está ubicado junto al río, en un sitio donde el río Clyde se encuentra con el otro río principal de Glasgow, el Kelvin. La arquitecta Zaha Hadid creó el diseño del Museo Riverside, al que algunos denominan el Guggenheim de Glasgow. Con más de 3.000 objetos en exhibición, desde patinetas a locomotoras pasando por pinturas y cochecitos de bebé, visitantes de todas las edades tienen algo por lo que sorprenderse y disfrutar.

Riverside Museum, con el Glenlee atracado en el río Clyde. Imagen tomada de glasgowlife.org.uk

En él se albergan colecciones que no se exhibieron anteriormente en el Museo del Transporte, y se permite además una adecuada interpretación de la importante historia marítima de Glasgow. Una de las atracciones estrella del museo es la recreación de una calle de principios del siglo XX, por la cual se puede caminar y ver con todo lujo de detalles el ambiente urbano Glaswegian de hace un siglo. También se pueden admirar varias locomotoras originales de finales del siglo XIX y principios del XX, bastante espectaculares observadas en persona.

Recreación de una calle de principios del siglo XX en la ciudad de Glasgow

Atracado en el rio Clyde, junto al edificio del museo, se encuentra un velero del siglo XIX rebautizado como The Tall Ship (🔗). La historia de este navío es muy curiosa y está llena de avatares. Y es que el Glenlee, como fue denominado originalmente, fue construido en el Bay Yard de Port Glasgow y estaba en el grupo de 10 veleros con casco de acero construidos con un diseño estándar para la empresa Archibald Sterling and Co. Ltd. Se trata de una nave de tres mástiles con una longitud de 75 metros, una viga de 11,50 metros y un calado de 6,70 metros.

A bordo del Glenlee
A bordo del Glenlee

El Glenlee se lanzó por primera vez al agua como buque granelero en 1896. Dio la vuelta al mundo cuatro veces y sobrevivió, aunque no sin incidentes, a las temibles tormentas del Cabo de Hornos en 15 ocasiones. Toda una proeza tanto de la nave como de su experimentada tripulación. La Armada Española compró este barco en enero del año 1922 cuando el buque se encontraba en un astillero en Trieste, Italia. Una vez en manos de los españoles, pasó de ser un buque de carga del siglo XIX a convertirse en un buque escuela del siglo XX con cabida para 300 cadetes. Entonces fue rebautizado con el nombre de Galatea. Esta reparación tuvo un coste de más de 44.000 libras de la época y precisó de muchísimos cambios para poder dar cabida a todo el personal de a bordo.

El 19 de octubre de 1922, el primero de los 28 capitanes del navío, el Comandante de Fragata Don Martínez del Moral, junto con 64 hombres cuidadosamente seleccionados, lo pusieron a prueba en el mar entre Trieste y Brindisi. Tuvieron algunos problemas con los motores nuevos, por lo que el Galatea tuvo que volver a ser revisado antes de zarpar con rumbo hacia España. La travesía hacia Cartagena fue terrible y estuvo llena de incidentes. Los motores volvieron a dar problemas y además el barco quedó atrapado en una fuerte tormenta el 11 de noviembre. Esto ocasionó que perdiese contacto visual con el buque escolta y durante un tiempo todo el mundo temió por su desaparición. Sin embargo, el Galatea llegó a Cartagena el 14 de diciembre de 1922 y por primera vez ancló bajo bandera española. Una vez allí le hicieron falta más arreglos para que finalmente pudiese llegar el 9 de marzo de 1923 a su nuevo puerto de base, la Base Naval Española de La Graña, en Ferrol.

Durante 37 años, el Galatea fue el orgullo de la Armada Española. Entre 1944 y 1959 recorrió más de 335.000 km, pasó unos 2.080 días en el mar y 4.000 oficiales y cadetes navegaron en él. Para muchos, el día en que el buque zarpó de Ferrol para no volver más fue un día muy triste. La vida a bordo siempre se presentaba como un reto. En el transcurso de un año, el Galatea solía hacer de dos a tres travesías por el Atlántico, con una duración aproximada de tres meses cada una. A bordo, 17 oficiales, 30 suboficiales y unos 260 marineros tripulaban el buque escuela. Lo más jóvenes de la tripulación aprendían el trabajo en equipo y las destrezas necesarias para llevar a cabo las tareas en el buque. El Galatea visitó muchos puertos, pero con la llegada de la Guerra Civil Española (1936 – 1939) y más tarde, durante la Segunda Guerra Mundial (1939 – 1945) el número de viajes fue limitado. Entre los años 1953 y 1959, pudo visitar un mayor número de puertos en occidente y llegó a cruzar el Atlántico en siete ocasiones.

El buque escuela Galatea en plena navegación

Una vez retirado de su servicio en la mar en 1959, el Galatea pasó a ser un pontón escuela de maniobra en Ferrol. Aquí se entrenaba a jóvenes marinos en el manejo de las jarcias y tareas de mantenimiento hasta que en 1979 se le dio de baja del servicio. Dos años más tarde, en 1981, iba a formar parte de la exposición principal en la Expo’92 de Sevilla, pero desafortunadamente el fondo que lo financiaba se declaró en quiebra y tras esto, quedó amarrado en uno de los muelles del río Guadalquivir hasta que la Clyde Maritime Trust lo rescató para su restauración y exhibición.

El Glenlee en la actualidad. Imagen tomada de peoplemakeglasgow.com

El Palacio del Pueblo

People’s Palace es un museo que aborda la historia social de Glasgow. Sus colecciones y exhibiciones cuentan la historia de la gente y su ciudad desde 1750 hasta finales del siglo XX. El museo está ubicado en el histórico Glasgow Green.

Las exhibiciones temáticas destacan las experiencias de la vida diaria y cotidiana de los Glaswegians mediante pinturas, grabados y fotografías que se muestran junto con artefactos históricos, películas e interactivos. Además, se puede visitar la recreación de una habitación en la que vivían, en muchas ocasiones hacinadas, las familias más pobres de Glasgow a principios del siglo XX. La colección incluye pancartas visualmente llamativas relacionadas con la historia y la política de la lucha de la clase trabajadora en la ciudad, y en el último piso del museo hay una serie de pinturas acerca de la historia de Glasgow, creada por el artista Ken Currie en 1987, que conmemora la Masacre de los Tejedores de Calton de 1787.

En la parte trasera del Palacio del Pueblo se encuentran los Jardines de Invierno, un invernadero victoriano con plantas tropicales, que estaba cerrado al público por reformas en el momento en que visité el museo. Debe ser muy bonito y espectacular por dentro, así que me reservo la visita para cuando esté abierto nuevamente. Aquí dejo el enlace a la página web del museo (🔗) donde figura información de interés acerca de los horarios de apertura, sus instalaciones, los servicios que ofrece y los eventos y exhibiciones que tienen lugar.

The Tenement House

Este es un museo ciertamente peculiar, ya que se trata de un apartamento original dentro de un edificio de viviendas del siglo XIX, en el que vivió la señorita Agnes Toward y su madre, y ha permanecido exactamente igual durante más de medio siglo. Esta mujer vivió en ese apartamento desde 1911 hasta 1965, y hasta el día de hoy la casa guarda sus muebles y posesiones, con una exposición personal en la planta baja. Un visitante escribió: “Cuando entras al pasillo, el olor de las lámparas de gas y la luz tenue te transporta al pasado. Casi puedes sentir la presencia de la señorita Toward, la inquilina a largo plazo”. Y es que es exactamente lo que se siente cuando se visita este curioso museo.

La exposición, permanente durante todo el año, da una idea de la vida cotidiana a principios del siglo XX en Glasgow, contando las historias de los Leeries, que venían todas las noches para encender la chimenea de gas en la escalera del edificio y el coche de la leche, que despertaba al edificio con sus entregas diarias. A pesar de que el piso tiene solo cuatro habitaciones, da muchas pistas acerca de cómo vivía la gente, pudiéndose ver todavía incluso algunos frascos de mermelada de ciruela casera, fechadas en 1929, en los estantes de la despensa.

El museo es propiedad del National Trust for Scotland (🔗), por lo que hay una tarifa de entrada, aunque realmente merece la pena pagar para poder visitarlo porque es un retrato exacto de cómo vivía la gente y cuáles eran sus costumbres en el Glasgow de hace un siglo.

Museo de Arte y Vida Religiosa de San Mungo

Este es, quizá, el lugar menos atractivo de todos los que figuran en este artículo. Es un museo religioso, y saliendo de este tema, realmente carece de interés en lo relativo a otros aspectos. Pero si alguien es muy religioso y le apasiona esta temática, es sin lugar a dudas una buena atracción, aunque no como para desperdiciar medio día si estamos turisteando por la ciudad de Glasgow. Es mi humilde opinión.

St Mungo Museum of Religious Life and Art (🔗) se ha llegado a describir como el único museo público en el mundo dedicado exclusivamente a la religión, aunque es cierto que existen otros museos notables de este tipo, como son el Museo Estatal de Historia de la Religión en San Petersburgo y el convento de Catharijne en Utrecht.

El museo está ubicado en la Plaza de la Catedral, cerca de High Street. Fue construido en 1989 en el lugar que ocupaba un castillo-fortaleza medieval, la antigua residencia de los obispos de Glasgow. El edificio del museo emula el estilo arquitectónico Baronial escocés utilizado para el antiguo castillo de los obispos. El museo abrió en 1993, y desde entonces ha albergado exhibiciones relacionadas con las religiones más importantes del mundo, un jardín zen y una escultura que muestra la caligrafía islámica. En sus instalaciones estuvo expuesta la pintura de Salvador Dalí Cristo de San Juan de la Cruz, desde su apertura en 1993 hasta que fue trasladado al Museo de Arte Kelvingrove en 2006.

Interior de una de las salas

Provand’s Lordship

Provand’s Lordship (🔗) es una de las dos casas más antiguas de Glasgow y superviviente -tristemente raro- de los muchos edificios antiguos que una vez ocuparon el área alrededor de la parte superior de High Street de Glasgow, algunos de los cuales formaron parte del recinto de la Catedral. En la actualidad está ubicada junto a una carretera muy transitada y frente al edificio tipo castillo que alberga el Museo de Arte y Vida Religiosa de San Mungo.

El edificio fue construido en 1471 por Andrew Muirhead, obispo de Glasgow, como parte del Hospital de San Nicolás, que se encontraba al sur de la casa. El frente de la casa probablemente estuvo originalmente orientado al oeste, y el sitio ahora ocupado por el Museo de San Mungo formaba parte del gran e imponente Castillo del Obispo, uno de los edificios más importantes del Glasgow medieval. Se cree que, en sus orígenes, pudo haber sido construido como la vivienda del Maestro o Preceptor del hospital vecino.

En 1906, la casa estaba siendo ocupada por la familia Morton, que la usaba como fábrica y tienda de dulces, y fue entonces cuando se formó la Sociedad del Señorío de Provand con el objetivo de salvarla. La Sociedad inicialmente arrendó la propiedad por 100 libras al año, y los Morton mantuvieron su negocio ahí hasta el final de la Primera Guerra Mundial. Finalmente se recaudaron fondos para comprar la casa directamente y se emprendió una mayor recaudación de fondos para tratar de restaurarla al estado que lució alrededor del año 1700. Sir William Burrell colaboró en gran medida en este proyecto, haciendo una importante donación de dinero y muebles en 1927.

En 1978 la propiedad de la casa pasó a la Ciudad de Glasgow, llevándose a cabo una importante restauración y reabriéndose nuevamente al público en junio de 1983. Posteriormente se produjo otro cierre debido a la realización de trabajos para evitar el colapso de una parte de la casa, y abrió de nuevo en el año 2000. Hoy, el museo es de entrada gratuita, y dentro pueden encontrarse tres pisos con una exposición diferente en cada uno de ellos, conectados entre sí mediante una escalera de caracol, aunque parece probable que cuando la casa se construyó originalmente, el acceso era a través de escaleras de madera que conducían a galerías en el exterior de su lado occidental.

La sala central en la planta baja contiene una exhibición interpretativa sobre la casa y el ambiente medieval de Glasgow que una vez la rodeó; mientras que la habitación equivalente en el primer piso recrea la cámara del Prebend -miembro del clero con un papel en la administración de una catedral o iglesia-. La casa está amueblada con una excelente selección de muebles históricos del siglo XVII y retratos reales. Detrás del edificio se encuentra el Jardín de San Nicolás, un maravilloso oasis de calma lejos del ajetreo y el bullicio de la ciudad y una auténtica joya oculta -una de tantas- que podemos encontrar en la ciudad.

Govan Old Parish Church

Este viejo templo dejó de ser una iglesia parroquial activa en 2007, cuando la congregación se convirtió en parte de la Parroquia Govan y Linthouse. Hoy, la iglesia es ampliamente conocida por ser el hogar de The Govan Stones, una de las mejores colecciones bajo medievales de piedras esculpidas de Escocia.

El edificio actual fue construido entre 1883 y 1888, con un diseño gótico inglés temprano, diseñado por el famoso arquitecto Robert Rowand Anderson. Ésta es la última de una larga lista de iglesias que han estado situadas en este mismo lugar a lo largo de mil trescientos años, desde alrededor del siglo VIII. El ministro en ese momento era el reverendo Dr. John Macleod, y el edificio que surgió estaba influenciado por las iglesias que había visitado en Italia. Externamente, la iglesia es bastante más simple de lo que originalmente se pretendía. Antes de que se agotara la financiación, el plan había sido construir una imponente torre de aguja en el lado oeste de la iglesia e instalar una línea de esculturas en la fachada sur.

Aunque el exterior de la iglesia se vio afectado por la escasez de fondos, parece que el magnífico interior sí estuvo a la altura de las esperanzas y aspiraciones de John Macleod, dado que se trata de una encantadora iglesia bellamente iluminada en la que destaca notablemente la colección de vidrieras, muchas de las cuales fueron hechas por el maestro inglés Charles Eamer Kempe e instaladas poco después de la apertura de la iglesia en 1888. Debido a que la iglesia está alineada de norte a sur, las ventanas en ambos lados de la nave y el presbiterio obtienen la luz del sol en diferentes momentos del día, aportando una espectacular variedad de luces en el interior del edificio.

Las famosas piedras de Govan –The Govan Stones (🔗)– son un conjunto de piedras talladas que se cree fueron creadas para conmemorar el poder y la riqueza de los gobernantes del reino perdido de Strathclyde, una colección única de piedras medievales tempranas talladas entre los siglos IX y XI.  La colección es uno de los ejemplos más grandes y diversos de escultura medieval en el Reino Unido y muestra la contribución de Glasgow al desarrollo del arte insular medieval. Aunque ilustran un estilo local único, las piedras de Govan también están influenciadas por tradiciones artísticas pictas, irlandesas, anglosajonas y vikingas. Las excavaciones arqueológicas han demostrado que el sitio ha sido un cementerio desde al menos el siglo VI, y durante el siglo X, Govan se desarrolló no solo como un importante centro eclesiástico, sino también como el principal cementerio real para el Reino de Strathclyde.

Aunque las mejores piedras de Govan fueron llevadas a la iglesia desde su cementerio en 1926, quedan muchas lápidas fascinantes a la vista fuera de la iglesia. También hay una cruz de piedra de fina manufactura cerca de la puerta de entrada al cementerio que, en términos de diseño, podría pasar fácilmente como picta. En el año 2019 se descubrió una piedra tallada en el cementerio de la iglesia, avivando la esperanza de que más de estas esculturas pudiesen haber sobrevivido hasta nuestros días.

Paseo fluvial del río Clyde

Si las condiciones climáticas acompañan, algo que es realmente una lotería en Escocia en general y en Glasgow en particular, caminar por el paseo del río Clyde es algo de lo que no deberíamos dejar pasar la oportunidad si disponemos de tiempo suficiente. Y es que para Glasgow, el Clyde es un símbolo de su éxito de antaño y la ciudad está empeñada en garantizar que se convierta en un símbolo de su futuro. Para ello se han llevado a cabo ambiciosos proyectos de regeneración a lo largo de unos 30 kilómetros de su curso, uno de ellos la construcción de este magnífico paseo fluvial, desde el cual se pueden disfrutar de algunas de las estampas más espectaculares de la ciudad, especialmente durante el ocaso.

Grandes edificios acristalados de carácter modernista formando un conjunto armonioso con grandes mansiones victorianas, proyectando su reflejo en las aguas del Clyde, es algo de lo que que realmente merece la pena ser testigo. Además, desde la orilla se pueden ver algunos de los edificios más emblemáticos e icónicos del Glasgow del siglo XXI, como la sede de la cadena BBC en Escocia, The SSE Hydro (🔗), el SEC Armadillo – Auditorium (🔗) y la Torre de Glasgow, entre otros.

Otro de los grandes atractivos de dar un agradable paseo por la rivera del Clyde es el de poder contemplar la variedad y belleza de los puentes que lo cruzan. El espectacular Albert Bridge, el Portland Street Suspension Bridge, el Squinty Bridge y el Squiggly Bridge son algunos de ellos. Si bien no son espectaculares por su tamaño, ya que son puentes pequeños en su mayoría, sí que lo son por su diseño y por lo armonioso de su integración en el entorno urbano de la ciudad.

Albert Bridge
Victoria Bridge

The Barras

Este lugar, al estilo de los mercadillos españoles en los que se puede encontrar casi cualquier cosa imaginable -e inimaginable también- se celebra en el East End de la ciudad. El término barra proviene del dialecto Glaswegian -el inglés hablado específicamente en Glasgow- para referirse a barrow, que traducido al español es algo así como puesto ambulante, en relación a los primeros años del mercado, en el que los comerciantes vendían los productos que llevaban en sus carros. El distrito donde se celebra el mercadillo es conocido como Barrowland, aunque su nombre oficial es Calton.

Una de las entradas al mercadillo

The Barras (🔗) fue fundado por James y Margaret McIver en los años de entreguerras. Aún se conservan varios puestos de 1921 que mantienen el nombre de McIver, aunque el edificio principal de Barrowland Ballroom fue reconstruido después de un incendio en 1958, reabriendo en 1960. El edificio original se inauguró en 1934 e incluía grandes espacios a nivel de calle utilizados para los mercados, con un gran salón de baile en la planta de arriba. El frente del edificio está decorado con un distintivo e iluminado letrero, bastante animado.

Hay una gran cantidad de mercados cubiertos en el interior del edificio, además de muchos otros puestos callejeros. Buscando bien, se pueden encontrar desde comestibles hasta faldas escocesas, pasando por calzado, ropa, libros y películas, material informático, bicicletas y toda clase de chatarra sin aparente utilidad. Aunque a decir verdad, aquello es un caos absoluto, y si se va buscando algo concreto, las posibilidades de encontrarlo son las mismas que las de encontrar una aguja en un pajar. Lo ideal es ir paseando y curioseando los diferentes puestos, y seguro que algo hay interesante para comprarlo como recuerdo. Hay además algunos sitios para comer y varias cafeterías donde tomar un refrigerio. Quizás el mayor atractivo de este lugar es que no es turístico en absoluto, es decir, el 90% de la gente que abarrota sus calles y puestos es de Glasgow, con lo que es un buen lugar para sumergirse en el ambiente Glaswegian puro y duro y además, no entender casi nada del inglés que se va escuchando aquí y allá.

Vista nocturna de la fachada principal del mercado, desde Gallowgate Street. Imagen tomada de barrowland-ballroom.co.uk

Todas las descritas anteriormente son solo algunas de las atracciones turísticas que la ciudad de Glasgow puede ofrecer, podría decirse que las más conocidas y publicitadas por agencias de viajes, páginas webs especializadas, blogs… pero hay muchas otras, como por ejemplo sus parques y jardines, con sus propios y particulares encantos, lugares dignos de visitar, recorrer y disfrutar, auténticos remansos de paz y tranquilidad en mitad de la bulliciosa urbe, y algunos de los pubs más antiguos e icónicos ya no solo de Glasgow, sino de toda Escocia, locales en los que se fusiona su dilatada historia con el animado y dinámico ambiente local. Después de todo lo anterior, ¿sigue siendo Glasgow la ciudad gris y oscura de la que todo el mundo habla y que siempre nos imaginamos antes de visitarla?