CASTELLAR DE LA FRONTERA

Este pueblo blanco de la provincia de Cádiz tiene decenas de miles de años de historia, aunque solo cuenta con apenas cincuenta de vida. No es un error, este artículo explica por qué.

Pueblo Nuevo de Castellar de la Frontera (Cádiz)

Castellar de la Frontera es un municipio ubicado en plena comarca del Campo de Gibraltar, formado por tres núcleos de población, la Almoraima, Pueblo Nuevo de Castellar y la Villa-Fortaleza de Castellar de la Frontera (Castellar Viejo), este último situado estratégicamente sobre un pequeño cerro desde el que controla sus alrededores. Castellar de la Frontera ha sido habitado desde la Prehistoria, habiéndose documentado asentamientos humanos durante el Paleolítico y el Neolítico. También los íberos, los romanos y los visigodos hicieron acto de presencia, cada uno de ellos dejando su pequeña impronta en la historia de la villa.

Pero fue en la Edad Media y durante la época de dominación musulmana, cuando Castellar de la Frontera adquirió gran protagonismo. Y es que, tras la conquista de la península ibérica por parte de los árabes en el 711, se levantó la ciudadela y se fundó la villa del pueblo viejo. Con el avance conquistador de los ejércitos cristianos a través de los siglos, el dominio musulmán en la península ibérica se limitó al territorio del Reino Nazarí de Granada, también conocido como Emirato de Granada o Sultanato de Granada. De esta época (1350 – 1492) proviene el apellido de la Frontera, ya que entre los dominios cristianos y los territorios musulmanes existía lo que hoy se conoce históricamente como la Frontera de Granada -llamada también Banda Morisca-, una especia de franja de terreno, tierra de nadie, que separaba ambos reinos. Aquellos municipios o villas que estaban enclavados en el lado cristiano de la frontera recibieron este revelador topónimo fronterizo. Hay varios pueblos con este apellido repartidos por las provincias de Cádiz (Arcos de la Frontera, Castellar de la Frontera, Chiclana de la Frontera, Conil de la Frontera, Jerez de la Frontera, Jimena de la Frontera y Vejer de la Frontera), Córdoba (Aguilar de la Frontera), Málaga (Cortes de la Frontera) y Sevilla (Morón de la Frontera).

Merece la pena detenerse en esta época histórica de Andalucía, en la que nuestra magnífica tierra se hallaba, por entonces, dividida en territorios y creencias muy diferentes por una franja de terreno, la Frontera de Granada, que tuvo momentos de gran estabilidad e inestabilidad a partes iguales. Porque no fue un simple límite fronterizo como tantos otros, fue nada más y nada menos que el último límite en Europa entre dos mundos totalmente diferentes, el Cristianismo y el Islam, con todas las implicaciones territoriales, políticas, económicas, religiosas y culturales que supuso para la región.

En este interesante vídeo, de algo más de dos minutos y medio de duración, se explica de manera breve pero concisa el motivo del apellido de la Frontera en varios de los municipios de la provincia de Cádiz

Fue una época de fuerte intercambio cultural y económico en la que el comercio -tanto lícito como ilícito- y las incursiones militares de ambos bandos, destinadas a conseguir un botín material y humano, fueron algo muy habitual. Hasta tal punto llegó a ser peligroso vivir en esta franja de terreno, en la que incluso en tiempos de paz existió el riesgo de ser apresado o morir en alguna incursión militar o escaramuza, que los reyes otorgaron a las localidades fronterizas gran cantidad de fueros y privilegios de cara a hacer más atractivos estos lugares y mantenerlos poblados, con sociedades de inminente carácter militar -defensivo de cara al enemigo de enfrente– y su aislamiento respecto del resto de los territorios que las circundaban. Estos lugares era además una atracción para los buscavidas que venían buscando aventuras y botines al otro lado de la frontera y, a los delincuentes condenados por delitos de sangre, se les ofrecía la posibilidad de conmutar su pena por un servicio en estas fortalezas fronterizas.

La escasa población en estos territorios fronterizos supuso también la escasez de mano de obra para la agricultura, lo que unido a la inseguridad y peligrosidad en la zona para el desarrollo de otro tipo de actividades, hizo de la ganadería su principal fuente de ingresos, pudiéndose mover el ganado -principalmente el ovino y el caprino- a ubicaciones más seguras tras los muros de las fortalezas y las ciudades, y guardarse en caso de incursiones provenientes del lado musulmán de la frontera.

Todas estas circunstancias justificaron, por ejemplo, la existencia de un cargo militar exclusivo para la zona, conocido como Adelantado Mayor de la Frontera, y latente en ambos territorios el espíritu de las cruzadas cristianas y la yihad o guerra santa y, por consiguiente, el espíritu caballeresco medieval ya pasado de moda y olvidado en el resto de Europa, más moderna y adelantada.

Las posiciones estratégicas de la frontera situadas en el lado nazarí fueron conquistadas lentamente, muy poco a poco durante los siglos XIII – XV -Castellar cayó en poder cristiano en 1434-, hasta que los Reyes Católicos emprendieron el conjunto de campañas militares que tuvieron lugar entre 1482 y 1492 conocidas como la Guerra de Granada, que culminaron con la rendición del reino nazarí al cristiano por parte de Boabdil, el último rey musulmán de la península ibérica.

La rendición de Granada, por Francisco Pradilla y Ortiz (1882)

La Frontera de Granada generó, por el papel que jugó como el último límite del continente entre dos mundos, una desigualdad social que aún hoy, en pleno siglo XXI, es apreciable en Andalucía. El latifundismo, con los grandes terratenientes, la mano de obra jornalera y el enorme abismo que separaba a ambos grupos es consecuencia, en parte, de esta frontera. Y es que las necesidades defensivas hicieron que la zona cristiana de la Banda Morisca perteneciera en su mayoría a la nobleza y a las órdenes religiosas, poniendo éstos su poderío militar al servicio de la Corona para proteger posiciones en constante peligro y difíciles de defender, a cambio de la concesión de grandes extensiones de tierra y derechos jurisdiccionales.

Sin embargo, la repoblación y organización de lo que fue el Reino Nazarí de Granada tras la reconquista fue muy diferente, ya que una vez conquistada Granada por los Reyes Católicos, la Frontera perdió su razón de ser y Andalucía dejó de ser una región fronteriza, con lo que los territorios -antes musulmanes- anexionados a la Corona fueron distribuidos de una forma más igualitaria y sin la creación de tantos señoríos, debido a la menor influencia de la nobleza y las órdenes religiosas en la organización de los nuevos territorios.

Para más detalles y una mejor explicación acerca de estas consecuencias nefastas, que aún perduran en la Andalucía rural de nuestros días, puede leerse este artículo muy interesante que encontré en el Diario de la Universidad Pablo de Olavide (DUPO), del cual dejo el enlace a continuación.

Un estudio indica que la frontera de Granada generó patrones de desigualdad en Andalucía que persisten hasta la actualidad

Retomando el hilo del artículo y centrándonos de nuevo en Castellar de la Frontera, damos un salto en su historia para situarnos en la década de los sesenta del siglo pasado, cuando se llevó a cabo la construcción del embalse de Guadarranque. El Instituto de Reforma y Desarrollo Agrario del Campo de Gibraltar, dentro del Plan de Desarrollo del Campo de Gibraltar, expropió 700 hectáreas de tierra para el proyecto de urbanización de Castellar Nuevo, emplazado a nueve kilómetros de la fortaleza de Castellar, que planificó y ejecutó el ya desaparecido Instituto Nacional de Colonización​. El nuevo asentamiento fue finalizado en el año 1971 y la mayoría de los habitantes de Castellar Viejo se trasladaron al recién construido nuevo asentamiento. Es por esto por lo que comencé el artículo haciendo referencia a que Castellar tiene decenas de miles de años de historia pese a contar solamente con cincuenta de vida. Obviamente esto no es exacto, aunque sí es curioso y es otro de los capítulos interesantes ya no solo de la historia de Castellar, sino también de la historia de España acerca de los intentos a lo largo y ancho de la geografía nacional por colonizar de nuevo sus territorios, algo que podríamos volver a ver en un futuro a corto – medio plazo en la España de interior, cada vez más despoblada y salpicada de asentamientos ya vacíos y desaparecidos.

El municipio de Castellar es famoso por su imponente castillo medieval (🔗), aunque quizá más que de un castillo podría hablarse de un recinto amurallado, con los elementos típicos de la arquitectura militar de la época -altos muros, torreones, almenas, puertas de entrada dotadas de elementos defensivos-.

Esta fortaleza, que encierra al Pueblo Viejo de Castellar, es de origen árabe y fue construida durante el siglo XIII en pleno corazón de lo que hoy es el Parque Natural Los Alcornocales (🔗). Es una experiencia curiosa pasear por entre sus calles, ya que al hacerlo nos sumergirnos en un lugar y un ambiente donde parece que la historia se quedó estancada en el mismo siglo XIII, con un trazado urbano muy típico de los árabes -callejuelas estrechas, empinadas y de intrincados recorridos-, de blanquísimas fachadas y macetas y arriates por doquier.

Parte de recinto fortificado, donde podemos observar un tramo de muralla y un torreón, ambos almenados
El Castillo de Castellar es también un mirador, desde el que se pueden contemplar los soberbios paisajes del Parque Natural Los Alcornocales que rodean la fortaleza

Recorriendo la estrecha carretera -por la que en algunos tramos difícilmente caben dos vehículos simultáneamente- desde Pueblo Nuevo hacia el Castillo, se puede apreciar la subida y la ubicación de la fortaleza en lo alto del cerro, y el carácter inexpugnable que debió tener en sus tiempos de gloria como uno de los puntos de vanguardia defensiva contra los reinos cristianos. Como muchas otras fortalezas ubicadas en puntos altos, su planta tiene una geometría irregular para poder adaptarse al terreno sobre el cual se asienta, siendo desde sus comienzos un enclave estratégico por su condición de puesto defensivo de frontera.

Pueblo Viejo de Castellar fue declarado bien de interés cultural en 1949 y Monumento Histórico Artístico en 1963.

Planta general del castillo-fortaleza de Castellar. Imagen tomada de la revista Arquitectura, año 1980, nº 226, página 42

Otro de los atractivos turísticos del municipio es su zoológico (🔗), el cual comenzó como un centro de rescate de iniciativa privada en 1998 y fue abierto al público cuatro años después, en 2002, principalmente para recaudar fondos y poder continuar con su labor de protección y concienciación, permaneciendo durante años relativamente desconocido y poco visitado. El boca a boca aseguró su supervivencia. 

Mapa del zoológico. Imagen tomada de zoodecastellar.es

Su localización no es una coincidencia, cerca de una aduana fronteriza entre Europa y África donde el tráfico ilegal de especies exóticas es uno de los problemas con los que luchan las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado. Muchos de los animales del zoo han sido rescatados por la policía en intervenciones en esta aduana. Otros han sido rescatados de circos. La población del zoo es aproximadamente de unos 500 animales de 120 especies diferentes.

Es un zoo muy abierto e interactivo, en el que los niños -y no tan niños- pueden tocar, acariciar y sacarse fotos con muchos de los animales allí presentes. Precisamente es este aspecto uno de los que más polémica negativa genera, ya que asociaciones conservacionistas y animalistas argumentan que supone un grave riesgo sanitario, de seguridad o de protección de los animales, que se ven obligados a pasar gran parte del día en el exterior de las instalaciones, asegurando que en muchas ocasiones este centro de asemeja más a un circo que a un zoo. Por su parte, el propio zoológico se defiende asegurando que fomenta la interactuación y la cercanía de una multitud de animales, con la iniciativa de crear un vínculo natural e inolvidable entre el visitante y el animal y que, además, es una práctica común en Europa el poder tocar a los animales, como es el caso de los zoológicos de Alemania o Inglaterra.

Historia, monumentos y atracciones turísticas para pasar un día en familia, todo ello en el corazón de un entorno privilegiado como es el Parque Natural de los Alcornocales, donde además existe una variedad de rutas de senderismo y MTB para los amantes del outdoor. El plan perfecto para una escapada, con actividades que se adaptan a todos los gustos y edades en este peculiar enclave que cuenta con miles de años de historia y con tan solo cincuenta de vida… Castellar de la Frontera.