TOLEDO

Visita de dos días a la ciudad de Toledo, en la Comunidad Autónoma de Castilla-La Mancha

Toledo, crisol de culturas en la Edad Media

Toledo es una ciudad hermosa, plagada de rincones m√°gicos y monumentos de casi todas las √©pocas que a nadie dejan indiferente. Su historia est√° forjada por conflictos y conquistas, por reyes, por eruditos y sabios, por la impronta de diversas culturas y religiones que durante una √©poca gloriosa convivieron en paz y en armon√≠a. Su ubicaci√≥n, sobre un escarpado pe√Ī√≥n rocoso flanqueado por el r√≠o Tajo, es una fortaleza natural, un importante enclave estrat√©gico que ha sido objeto de deseo en conquistas acaecidas a lo largo de los siglos.

Los inicios de Toledo como asentamiento humano se remontan la Edad de Bronce, comenzando a ganar gran importancia geopol√≠tica siendo parte de la antigua Carpetania, una zona geogr√°fica en la que habitaron los pueblos carpetanos entre aproximadamente el siglo VI a.C. y la conquista de la pen√≠nsula Ib√©rica por parte del Imperio Romano, entre los siglos I y II a.C. Fueron precisamente los romanos, tras haber sido conquistada por el general Marcus Fulvius Nobilior en el a√Īo 193 a.C., los que bautizaron a la ciudad con el nombre de Toletum, cuyo significado, en lat√≠n, viene a ser algo as√≠ como levantado o en alto

Tras los romanos llegaron los visigodos, y en el periodo comprendido entre 555 y 567 de nuestra era, el rey Atanagildo fij√≥ la capital de su reino en Toledo. En el a√Īo 711 fue conquistada por el general T√°riq ibn Ziyad, pasando a formar parte del dominio de los musulmanes, que la llamar√≠an Tulaytulah, dando a la ciudad el aspecto y la est√©tica mud√©jar que a√ļn hoy conserva, como puede observarse en los arcos de herradura, la decoraci√≥n con ladrillo, la mamposter√≠a y las trabajadas ornamentaciones con motivos vegetales, geom√©tricos o con inscripciones √°rabes, adem√°s del intrincado entramado de estrechas,  oscuras y empinadas callejuelas, muchas de ellas terminando en un muro sin salida. 

La ermita o iglesia del Cristo de la Luz, anteriormente mezquita de Bab al-Mardum

Tras varios a√Īos de asedio, la ciudad se rinde a los cristianos y el 25 de mayo de 1085 Alfonso VI de Le√≥n entra en Toledo, acordando garantizar a los pobladores musulmanes la seguridad de sus personas y bienes. Fue tras la capitulaci√≥n cuando lleg√≥ un periodo de esplendor cultural, social y pol√≠tico que dejar√≠a en la ciudad una huella imperecedera en el tiempo, toler√°ndose la pr√°ctica religiosa de jud√≠os y musulmanes y permitiendo a sus habitantes vivir en paz y armon√≠a durante los siguientes doscientos a√Īos. De este modo, Toledo se convirti√≥ en la Ciudad de las Tres Culturas y en un importante n√ļcleo intelectual cuya fama y reconocimiento traspas√≥ fronteras para ganar notoriedad en toda la Europa medieval.

En siglo XII, la civilizaci√≥n isl√°mica pose√≠a amplios conocimientos de disciplinas cient√≠ficas tales como la medicina, bot√°nica, geograf√≠a o farmacolog√≠a, y tambi√©n de materias como las matem√°ticas, la astrolog√≠a, la astronom√≠a y la filosof√≠a. Con los moz√°rabes -cristianos que viv√≠an en Al-√Āndalus y conoc√≠an el idioma √°rabe-, los musulmanes y los jud√≠os conviviendo en armon√≠a, Toledo se constituy√≥ en un importante centro de intercambio cultural, y el arzobispo Raimundo de Sauvetat aprovech√≥ de manera inteligente esta situaci√≥n para llevar a cabo diferentes proyectos de traducci√≥n cultural. Fue en este ambiente intelectual y de desarrollo del conocimiento donde tuvo su origen la famosa Escuela de Traductores de Toledo.

La palabra escuela puede llevar a equívocos y hacernos imaginar algo así como una institución física, un lugar en una época concretos donde un grupo de traductores se reunían para llevar a cabo su trabajo. Pero la realidad es que estos traductores no estaban centrados en una misma institución con una relación profesional establecida entre ellos, sino que lo correcto sería hablar de un movimiento intelectual y cultural, movimiento que atrajo a muchos eruditos europeos con sed de conocimientos que serían asesorados por los mozárabes, los judíos y los musulmanes que dominaban diversas disciplinas del saber.

Traductores de Toledo. Imagen tomada de evoluciontraduccion.blogspot.com

Fue con la llegada de Alfonso X el Sabio, amante de la ciencia y el saber, mecenas y autor, cuando el centro traductor que exist√≠a en Toledo alcanz√≥ su m√°ximo esplendor, especializ√°ndose principalmente en obras de astronom√≠a y leyes. Tambi√©n fund√≥ centros en Sevilla y Murcia, este √ļltimo dirigido por el matem√°tico Al-Ricot√≠, y hubo otros centros en Valencia y Barcelona. Por tanto, y como coment√© antes,  no puede hablarse de una Escuela de Traductores como instituci√≥n propiamente dicha, y ni siquiera vinculada √ļnicamente a Toledo, sino de varias escuelas y en distintos lugares. Los trabajos de traducci√≥n fueron continuos y nutridos a trav√©s de proyectos abanderados por el Rey Sabio, manteniendo los centros de traducci√≥n con gran nivel de actividad entre 1250 y su fallecimiento en 1284.

Alfonso X el Sabio dialoga con médicos árabes, en una imagen sacada del libro La Medicina en Al Andalus. Imagen tomada de elpais.com

Se conocen algunos nombres de traductores, como el del toledano Domingo Gundisalvo y el del jud√≠o converso sevillano Juan Hispalense, quienes llegaron a colaborar, Juan traduciendo del √°rabe al romance castellano y Gundisalvo, del castellano al lat√≠n, obras del m√©dico y fil√≥sofo persa Ibn Sina o Avicena -por su nombre latinizado-, del te√≥logo, jurista, fil√≥sofo y m√≠stico persa Algazel, del fil√≥sofo y poeta hispanojud√≠o‚Äč andalus√≠ Salom√≥n ibn Gabirol o Avicebr√≥n, como era conocido por los latinos, del fil√≥sofo, m√©dico, astr√≥nomo y matem√°tico andalus√≠ Averroes, y obras de muchos otros intelectuales y eruditos de la edad de oro de las letras y las ciencias de origen isl√°mico.

Gracias a este monumental trabajo de preservaci√≥n del conocimiento, llegaron a Toledo, considerada la capital de la cultura en aquel tiempo, sabios desde toda Europa deseosos de aprender in situ de esos libros √°rabes que aportaban ideas y teor√≠as revolucionarias en diversos campos de la ciencia y la filosof√≠a. Ayudados por int√©rpretes moz√°rabes o jud√≠os -como el ling√ľista, astr√≥nomo, traductor y astr√≥logo toledano del siglo XIII Yehuda ben Moshe ha-Kohen- se empaparon de la sabidur√≠a que conten√≠an estos c√≥dices y la hicieron llegar al coraz√≥n de las universidades extranjeras del continente.

Una consecuencia de esta tarea fue que la lengua castellana, hasta entonces considerada como la lengua vulgar, se hizo de una amplia terminolog√≠a cient√≠fica y t√©cnica -arabismos-, civiliz√°ndose, agilizando su sintaxis y haci√©ndose apta para la expresi√≥n del pensamiento, permitiendo la redacci√≥n de tratados de √≠ndole cient√≠fica, filos√≥fica y religiosa en la lengua  del Rey Sabio.

Estatua de Averroes en Córdoba. Imagen tomada de historia-biografia.com

Como ejemplo de la importancia de la labor de la Escuela de Traductores de Toledo, comentar que el actual sistema num√©rico decimal empleado internacionalmente y conformado por guarismos -los s√≠mbolos que representan las cifras con las que formamos los n√ļmeros- as√≠ como el n√ļmero cero, fue desarrollado por los hind√ļes y recogido por el matem√°tico, astr√≥nomo y ge√≥grafo persa Al-Juarismi en su libro Compendio de c√°lculo por reintegraci√≥n y comparaci√≥n, difundido a trav√©s del mundo isl√°mico hasta llegar a C√≥rdoba, siendo m√°s tarde traducido al lat√≠n en Toledo por el italiano Gerardo de Cremona y desde ah√≠, difundido a su vez por toda Europa, sustituyendo al antiguo sistema de numeraci√≥n romana.

Primera página del libro Compendio de cálculo por reintegración y comparación. Imagen tomada de es.wikipedia.org

Con todo lo dicho anteriormente, no es de extra√Īar que, durante la Edad Media, Toledo adquiriera una relevancia y renombre considerables en Oriente y que fuese la √ļnica ciudad espa√Īola que aparece en el c√©lebre conjunto de relatos de origen √°rabe Las mil y una noches, en un cuento que lleva por t√≠tulo ‚ÄúLa leyenda de la mesa de Salom√≥n‚ÄĚ y en el cual se refiere la conquista del reino visigodo por parte de las fuerzas musulmanas que dar√≠a origen al Estado musulm√°n de Al-√Āndalus. El relato comienza as√≠:

‚Äú[…] Me han contado, oh rey feliz, que hubo una ciudad llamada Toledo que fue capital de un vasto territorio y pose√≠a un alc√°zar que permanec√≠a siempre cerrado. Cada vez que fallec√≠a un rey cristiano, al sucederle otro, le pon√≠an un candado m√°s, y con eso la puerta lleg√≥ a reunir veinticuatro. Pero entonces ascendi√≥ al trono un hombre que no era de la casa real y quiso abrir los candados para ver aquello que tan celosamente se guardaba en el castillo. Los notables del reino trataron de impedirlo, se le opusieron y resistieron, pero el rey no les hizo caso y aunque le ofrecieron todo tipo de objetos de valor para evitar que abriese el alc√°zar prohibido, √©l no cej√≥ en su prop√≥sito, diciendo que iba a ver lo que all√≠ se custodiaba [‚Ķ]‚ÄĚ.

Cuevas de Hércules, donde se ambienta la leyenda. Imagen tomada de leyendasdetoledo.com

La ciudad de Toledo lleg√≥ a crecer considerablemente durante la Edad Media, recibiendo privilegios reales y convirti√©ndose en uno de los principales productores pa√Īeros y de seda, acu√Īadores de moneda y fabricantes de armas. En 1492 los jud√≠os son expulsados y los Reyes Cat√≥licos llevan a cabo una considerable reforma de la ciudad, construy√©ndose, entre otros importantes monumentos, el monasterio de San Juan de los Reyes, destinado a ser la tumba de Isabel la Cat√≥lica -aunque finalmente fue enterrada junto a su marido Fernando el Cat√≥lico en la catedral de Granada-. En 1519, Carlos I de Espa√Īa y V del Sacro Imperio Romano Germ√°nico nombra a Toledo como capital del Imperio Espa√Īol y sede de la Corte, ostentado este t√≠tulo hasta el a√Īo 1561.

Monasterio de San Juan de los Reyes, mandado construir por los Reyes Católicos en 1476 en conmemoración del nacimiento de su segundo hijo, Juan -Juan de Aragón, Príncipe de Asturias- y de la batalla de Toro, en la que las tropas de Isabel y Fernando vencieron a los ejércitos del rey de Portugal, Alfonso V de Avís.

En ese mismo a√Īo el rey Felipe II traslad√≥ la Corte y la capitalidad a Madrid, lo cual marc√≥ el inicio del declive de la ciudad, perdiendo gran parte de su peso pol√≠tico y social, quedando reducida casi exclusivamente a la categor√≠a de ciudad conventual y eclesi√°stica, en la que la √≥rdenes religiosas pasaron a ocupar los antiguos palacios que otrora fueron habitados por la Corte y albergaron las funciones administrativas del Imperio. 

Durante la Guerra Civil Espa√Īola, Toledo no fue una ciudad o enclave de importancia estrat√©tica para ninguno de los dos bandos, pese a que en ella tendr√≠a lugar uno de los hechos m√°s trascendentales para el desarrollo y desenlace de la contienda, y al que me referir√© m√°s tarde cuando hable sobre el Alc√°zar. Como en la mayor√≠a de los pueblos y ciudades espa√Īolas durante la guerra y la posguerra, la violencia, represi√≥n e intimidaci√≥n fueron algo com√ļn entre los partidarios tanto de los republicanos como de los nacionales. 

Evacuación de civiles de la ciudad de Toledo durante la Guerra Civil. Imagen tomada de encastillalamancha.es

Tras esta horrenda guerra fratricida que golpe√≥ a Espa√Īa, hundi√©ndola en la m√°s absoluta miseria y de la que tardar√≠a varios decenios en recuperarse y llegar a ser el estado moderno, avanzado y de bienestar que hoy conocemos -y que los pol√≠ticos, como siempre a lo largo de la historia, se empe√Īan en destruir a base de delitos, intrigas, torpezas e ineptitudes-, llegaron mejores tiempos para la ciudad de Toledo. El 7 de diciembre de 1983 es elegida oficialmente sede de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, y en 1986 fue inscrita en la lista del Patrimonio Mundial de la Humanidad por la UNESCO (ūüĒó) durante la D√©cima Sesi√≥n del Comit√© para el Patrimonio Mundial, que tuvo lugar en Par√≠s, entre el 24 y el 28 de noviembre de 1986.

Por las calles del Barrio de la Judería de Toledo

Visitar Toledo y perderse entre las calles de su ciudad  hist√≥rica es volver atr√°s en el tiempo, evocar la √©poca en la que fue la Ciudad de las Tres Culturas, donde cristianos, jud√≠os y musulmanes convivieron -aunque no por mucho tiempo- pac√≠ficamente e hicieron de este lugar un centro de sabidur√≠a y conocimiento c√©lebre y de referencia durante la Edad Media. Pasear por Toledo es ser testigo de la hermosa herencia de estas tres culturas, y tener el privilegio de poder admirar algunas de las joyas del patrimonio nacional -y mundial- de las que somos afortunados de poder disfrutar en nuestra √©poca. Hay much√≠simo por ver y visitar, tanto que en varios d√≠as ser√≠a imposible abarcar todo lo que esta ciudad puede ofrecer, as√≠ que a continuaci√≥n hago una breve referencia de algunos de los lugares que pudimos visitar durante nuestra estancia de dos d√≠as, teniendo que dejar atr√°s otros no menos interesantes por falta de tiempo. 

Mirador del Valle

La primera tarde que llegamos a Toledo, paseando por la plaza de Zocodover, vimos el típico tren turístico que hace tours por la ciudad. Conscientes del poco tiempo del que disponíamos, nos montamos en el tren para hacernos una idea de cómo es la ciudad y dónde estaban ubicados los lugares de interés. Y de verdad que acertamos porque entre otros lugares, pudimos visitar este Mirador desde el cual se puede disfrutar de una de las mejores vistas panorámicas de Toledo, con el Alcázar y la Santa Iglesia Catedral Primada destacando imponentes y majestuosos. Bordeando la ciudad se puede observar el río Tajo, el Puente de Alcántara de origen romano, la conocida como Casa del Diamantista o el Puente de San Martín. Desde este balcón admiraron la ciudad personajes tan ilustres como Gustavo Adolfo Bécquer, escritor romántico del siglo XIX , además de artistas y viajeros de todos los siglos, épocas y procedencias.

Alc√°zar de Toledo

El alc√°zar de Toledo es una fortaleza cimentada sobre rocas, ubicada en la parte m√°s alta de la ciudad, a 548 msnm. Su nombre es de origen √°rabe, siendo conocido durante la dominaci√≥n musulmana de Espa√Īa como ¬ęAl Qasar¬Ľ, que significa ¬ęfortaleza¬Ľ, nombre acortado de ¬ęAl-Quasaba¬Ľ.

Se sabe que el edificio siempre fue un lugar fortificado, desde la época romana, pasando por los siglos de dominación musulmana y durante la Edad Media. La forma del actual edificio se la debemos al emperador Carlos V, mandándolo construir así -destruyendo para ello casi por completo el anterior castillo medieval que existía- para ser una residencia digna del hombre en cuyos dominios nunca se ponía el sol.

Alc√°zar de Toledo, al anochecer.

A lo largo de su historia ha sido utilizado como c√°rcel de la Corona, cuartel militar y taller sedero, antes de llegar a albergar la Academia de Infanter√≠a, y  ha sufrido varios incendios -intencionados unos, por accidente otros- que han da√Īado severamente y casi destruido totalmente el edificio en varias ocasiones.

Al inicio de la Guerra Civil Espa√Īola, en 1936, tuvo lugar en la ciudad uno de los episodios m√°s c√©lebres de toda la contienda. Y es que pese a que Toledo permaneci√≥ en zona republicana al inicio del conflicto, se refugiaron en el Alc√°zar -entonces Academia de Infanter√≠a, Caballer√≠a e Intendencia- un grupo de militares y guardias civiles con sus familias, adem√°s de algunos civiles militarizados y personal eclesi√°stico. Al mando de este grupo estaba el entonces coronel Jos√© Moscard√≥, quien tras recibir amenazas por parte del bando republicano de que si no rend√≠a la plaza, su hijo -al cual hab√≠an conseguido prender- ser√≠a fusilado, no s√≥lo no cedi√≥, sino que tras poder hablar por comunicaci√≥n telef√≥nica y tras escuchar de boca de su propio hijo el funesto destino que le esperaba si no se produc√≠a la rendici√≥n, le respondi√≥: “Pues encomienda tu alma a Dios, da un grito de ¬°Viva Espa√Īa! y muere como un patriota”. El asedio termin√≥ tras setenta d√≠as de resistencia, del 22 de julio al 27 de septiembre de 1936, cuando el general Jos√© Varela entr√≥ en Toledo al mando del Ej√©rcito de √Āfrica, compuesto en su mayor√≠a por efectivos del Tercio de Extranjeros -La Legi√≥n- y de las Fuerzas Regulares Ind√≠genas -Los Regulares-. Al ser liberados, el coronel Moscard√≥ pronunci√≥ las siguientes palabras: “Sin novedad en el Alc√°zar, mi general”. Al d√≠a siguiente fue visitado por el general Francisco Franco -jefe del bando sublevado-, y por este hecho se le ascender√≠a a general y se le conceder√≠a la Cruz Laureada de San Fernando, la m√°s alta condecoraci√≥n militar espa√Īola al valor. El Alc√°zar quedar√≠a casi totalmente destruido por las tropas republicanas, comenzando su reconstrucci√≥n en 1940 y finalizando en 1961 con la inauguraci√≥n del monumento a los defensores del Alc√°zar durante la Guerra Civil, realizado por Juan de √Āvalos.

Estado en el que quedó el Alcázar de Toledo tras el asedio republicano. Imagen tomada de actuall.com

En octubre de 1998 se convirti√≥ en la sede de la Biblioteca de Castilla-La Mancha, y desde julio de 2010 alberga la totalidad del cat√°logo del Museo del Ej√©rcito. 

Plaza de Zocodover

Esta magn√≠fica plaza fue, desde la Edad Media,  el centro neur√°lgico de la vida social de la ciudad al tener la categor√≠a de plaza mayor de la misma. El origen del nombre Zocodover proviene del √°rabe sŇęq ad-dawńĀbb, cuya traducci√≥n al castellano viene a ser algo as√≠ como “mercado de bestias de carga”. Lugar de reuni√≥n para celebraci√≥n de eventos y fiestas locales, tambi√©n ha sido el lugar elegido para llevar a cabo autos de fe de la Inquisici√≥n e incluso ejecuciones p√ļblicas de reos castigados con la pena capital.

El arquitecto, matem√°tico, ge√≥metra y militar espa√Īol Juan de Herrera -ampliamente conocido por ser el arquitecto director de las obras del Monasterio de San Lorenzo de El Escorial bajo el reinado de Felipe II- se encarg√≥ del dise√Īo de una parte de la plaza. 

Ha habido varios intentos de ensanche de la plaza a lo largo de su historia, la mayor√≠a de ellos fracasados. En 1502 la reina Isabel de Castilla aprob√≥ un proyecto de reforma, el cual pretend√≠a ampliar la plaza hasta llegar al mismo Alc√°zar, aunque la enorme complejidad de la obra, las dificultades t√©cnicas y los escasos medios de los que se dispon√≠an en la √©poca, hicieron imposible siquiera comenzar el proyecto. A comienzos del siglo XVII se llev√≥ a cabo el derribo de una serie de viviendas -al parecer de poco valor- que dificultaban la panor√°mica completa de Zocodover desde su parte superior hasta la inferior y viceversa. Durante la Guerra Civil en 1936, gran parte de la plaza qued√≥ gravemente da√Īada -s√≥lo qued√≥ en pie el Arco de la Sangre, una puerta monumental de origen √°rabe llamada Bab-al-Yayl (¬ępuerta de los Caballos¬Ľ) ubicada en el lado Este de la plaza, conectando con la calle de Cervantes- debido a los bombardeos y los sucesivos incendios provocados duarante el asedio del Alc√°zar. Finalizada la guerra, Zocodover fue reconstruido en los a√Īos posteriores a la misma, retomando el aspecto que tuvo en los a√Īos previos a aquel negro cap√≠tulo de la historia de Espa√Īa.

Hoy día, en la plaza de Zocodover se celebran multitud de actos y festejos, siendo además un popular punto de encuentro para uso y disfrute de toledanos y turistas, una visita obligada por su belleza e indudable valor histórico.

Barrio de la Judería

A los barrios o zonas de una ciudad en la que se concentraban las viviendas y negocios de los judíos se les llamó Juderías. En algunos casos, llegó a estar determinado por ley como el lugar exclusivo para la residencia de este grupo étnico-religioso, aunque no fue así en Toledo, donde los judíos no estuvieron obligados a vivir necesariamente en el barrio.

Las Juderías surgieron en la Edad Media, dentro de sociedades segregadas en las que hubo una mayor o menor tolerancia -o persecución- religiosa, con lo que la segregación espacial, en forma de Juderías como un espacio propio, surgió bien por la discriminación por parte de comunidades mayoritarias -cristianos y musulmanes-, bien por el deseo por parte de las propias comunidades judías de mantener su identidad y forma de vida.

No es difícil, dando un paseo por este barrio tan peculiar de Toledo, dejarse llevar e imaginar a algunos de los hombres más poderosos e influyentes de la ciudad -intelectuales, artesanos, comerciantes, rabinos- caminando por sus estrechas callejuelas dirigiéndose a sus quehaceres diarios o a alguna de las diez sinagogas que en la Edad Media se erigían en el barrio para cumplir con los ritos diarios.

De los tributos pagados por su comunidad jud√≠a depend√≠a en gran parte la riqueza de Toledo, de la cual se beneficiaban directamente las arcas reales. No en vano, la comunidad jud√≠a de Toledo lleg√≥ a ser, durante los siglos XII y XIII, la m√°s rica, din√°mica y poderosa del Reino de Castilla. Pero este aspecto no les salvar√≠a de la persecuci√≥n y la conocida como Masacre antisemita de 1391 o Revuelta antijud√≠a de 1391, iniciada el 6 de junio de ese a√Īo en la ciudad de Sevilla y que se extendi√≥ a las ciudades de casi todos los reinos cristianos de la pen√≠nsula ib√©rica, siendo especialmente violentas y sangrientas en las ciudades de Sevilla, C√≥rdoba y Toledo. El m√©dico y erudito toledano Juan Moraleda y Esteban escribi√≥:

‚Äú…en Toledo fue secundado el hervor nacional y numerosos hebreos cayeron en la fosa, bien pasados por la hoguera, bien pasados por las armas blancas, ora despe√Īados, ora arrojados a las cisternas. Un considerable n√ļmero de adeptos a la ley mosaica, sufrieron torturas tremendas, siendo degollados, hacinados, estrujados, deshechos en las mismas muelas, o piedras de sus molinos, enrojeciendo con sangre las aguas del Tajo por mucho tiempo‚ÄĚ.

El final de la comunidad como grupo con identidad √©tnica y religiosa propia llegar√≠a con la Expulsi√≥n de los jud√≠os de Espa√Īa (ūüĒó), ordenada en 1492 por los Reyes Cat√≥licos mediante el Edicto de Granada, decisi√≥n relacionada con la instauraci√≥n de la infame Inquisici√≥n catorce a√Īos antes en la Corona de Castilla y nueve en la Corona de Arag√≥n, creada precisamente para perseguir a los judeoconversos que no hab√≠an abandonado la pr√°ctica de su verdadera fe y dando lugar, seg√ļn algunos historiadores, a uno de los cap√≠tulos m√°s pol√©micos acaecidos a lo largo de la dilatada historia de Espa√Īa. Una patria que recordar√≠an por siempre con el nombre de Sefarad y de la cual, para muchos, Toledo fue su capital. Cuenta la leyenda que algunos jud√≠os se llevaron consigo las llaves de sus casas con la esperanza de poder volver alg√ļn d√≠a. Pero eso nunca ocurri√≥.

En la actualidad, la comunidad jud√≠a en Toledo es pr√°cticamente inexistente. A√ļn as√≠, debido al legado hist√≥rico y cultural de la que es heredera la ciudad, est√° incluida en la Red de Juder√≠as de Espa√Īa ‚Äď Caminos de Sefarad (ūüĒó), una Asociaci√≥n constituida por municipios en los que de alg√ļn modo u otro estas sociedades con estilos de vida, creencias y rituales propios dejaron su imperecedera impronta durante la Edad Media. Visitando este magn√≠fico sitio web podemos asombrarnos al descubrir la inmensa herencia jud√≠a imperante por toda la geograf√≠a espa√Īola, adem√°s de lugares m√°gicos, m√≠sticos y asombrosos repartidos por todo el barrio de la Juder√≠a de la ciudad de Toledo (ūüĒó), conocida por muchos como la Jerusal√©n del Oeste, entre ellos las dos √ļnicas sinagogas que resistieron los duros avatares hist√≥ricos a los que fue sometida la comunidad -aunque finalmente se transformaron en Iglesias- y la Casa del Jud√≠o, situada en el coraz√≥n de la juder√≠a toledana, en la Traves√≠a de la Juder√≠a, muy pr√≥xima a la calle Reyes Cat√≥licos. Aunque por falta de tiempo nos fue imposible siquiera pararnos a contemplarla -de lo cual me arrepiento y la dejo como visita pendiente para una ocasi√≥n futura-, dejo un enlace de inter√©s (ūüĒó) acerca de este monumento hist√≥rico, del cual cuenta la leyenda que perteneci√≥ al jud√≠o Ishaq, quien prest√≥ dinero a la reina Isabel la Cat√≥lica a cambio de sus joyas para financiar el viaje en el que se producir√≠a el descubrimiento de Am√©rica.

Sinagoga del Tr√°nsito

La sinagoga del Tr√°nsito, o sinagoga de Samuel ha-Lev√≠, fue construida entre los a√Īos 1357 y 1363 por orden de Samuel ha-Lev√≠, un poderoso miembro de la comunidad jud√≠a que lleg√≥ a ser consejero y almojarife -alto funcionario de la burocracia real encargado de la hacienda p√ļblica, o tesorero mayor- del Reino de Castilla durante el reinado de Pedro I de Castilla.

La construcción se realizó pese a la existencia en la época de la prohibición de erigir sinagogas, ya que fue permitida por Pedro I como agradecimiento por el apoyo y fidelidad de los judíos de la ciudad de Toledo al monarca en su lucha por la recuperación de la ciudad, tras el reinado de Enrique II de Castilla -Enrique de Trastámara-, siendo ésta la comunidad judía más rica e influyente de Castilla, como así lo refleja el hecho de que algunos de sus miembros ocuparon cargos importantes dentro de la Corte cristiana -como también ocurrió en la época árabe-.

En la Edad Media, Toledo profesaba una fe dominante, la cristiana, que conviv√≠a de forma ‚Äúpac√≠fica‚ÄĚ con los mud√©jares -t√©rmino que deriva del √°rabe y que significa ¬ędom√©stico¬Ľ o ¬ędomesticado¬Ľ, un t√©rmino despectivo en su origen empleado para referirse a los musulmanes que permanecieron viviendo en territorio reconquistado por los cristianos, aunque segregados en barrios llamados morer√≠as- y los jud√≠os, ambos minor√≠as, facilit√°ndose la conversi√≥n al cristianismo y prohibi√©ndose -y castig√°ndose- la conversi√≥n a las religiones minoritarias. Esta convivencia alcanza su final cuando se lleva a cabo la expulsi√≥n de los jud√≠os en 1492, siendo entonces la juder√≠a ocupada por la nobleza y el √°rea de la sinagoga concedida por los Reyes Cat√≥licos a la Orden de Calatrava, construy√©ndose adem√°s un archivo para las √ďrdenes militares de Calatrava y Alc√°ntara.

Tras pasar por la desamortizaci√≥n de Mendiz√°bal (1836-1837), la cual apenas afect√≥ al edificio aunque s√≠ a sus bienes muebles, el rey Alfonso XII, apodado el Pacificador, declar√≥ la capilla del Tr√°nsito como Monumento Nacional en el a√Īo 1877.

En el a√Īo 1964 se decidi√≥ que la Sinagoga Samuel ha-Lev√≠ fuese la sede del Museo Sefard√≠ (ūüĒó), un museo de car√°cter estatal que conserva y transmite el legado hispanojud√≠o y sefard√≠ y que depende de la Subdirecci√≥n General de Museos Estatales del Ministerio de Educaci√≥n, Cultura y Deporte, tarea que viene desempe√Īando hasta el d√≠a de hoy.

Sinagoga de Santa María la Blanca

Este templo, ejemplo de cooperación entre cristianismo, judaísmo e islam, es también símbolo de la coexistencia de estas tres culturas en la ciudad de Toledo -y en gran parte de la península ibérica- durante la Edad Media.

Fue construida en el 1180 como sinagoga y durante siglos los hebreos acudieron a este templo religioso para orar y estudiar la Biblia, hasta que se produjeron los asaltos al barrio jud√≠o en 1355 y las matanzas de 1391. Veinte a√Īos m√°s tarde, en 1411, la sinagoga pasar√≠a a denominarse Iglesia de Santa Mar√≠a la Blanca, aunque todav√≠a en nuestros d√≠as no es raro referirse a este lugar como la “Sinagoga de Santa Mar√≠a la Blanca”.

Se trata de una construcci√≥n mud√©jar, erigida por constructores moros y que tuvo como ‚Äúpromotora‚ÄĚ a la poderosa e influyente comunidad jud√≠a de Toledo. Finalizado el edificio, lleg√≥ a ser conocido como la Sinagoga Mayor y se convirti√≥ en el principal centro de culto hebreo de la ciudad.

Cobertizo de Santo Domingo el Real

Se trata de uno de los cobertizos m√°s importantes y largos de la ciudad, y es, en realidad, una v√≠a p√ļblica cubierta sobre la que se comunican entre s√≠ los diferentes edificios de los conventos de la zona, ya que las donaciones de casas antiguas hechas a trav√©s de los siglos obligaron a las congregaciones religiosas a construir pasos de comunicaci√≥n por encima del nivel de las calles, y as√≠ no tener que salir al exterior para ir de un edificio a otro.

A mediados del siglo XVI, el corregidor toledano, por orden de Juana I de Castilla -Juana la Loca- dict√≥ una ordenanza que mandaba derribar todos los cobertizos que no tuvieran la altura m√≠nima para que pasara un caballero montado a caballo y armado con una lanza en posici√≥n vertical. La necesidad hace aflorar el ingenio y algunos vecinos hicieron gala de esta virtud, como el se√Īor de Malpica, que rebaj√≥ el nivel de la calle de Santa Clara para no tener que hacer la obra de derrumbe en su cobertizo. El de Santo Domingo permaneci√≥ intacto dado que cumpli√≥ con los ‚Äúrequerimientos arquitect√≥nicos‚ÄĚ impuestos, y hoy d√≠a se puede admirar en perfecto estado de conservaci√≥n uniendo los conventos de las Comendadoras de Santiago y de Santa Clara. En este √ļltimo, cuenta la leyenda, se guardaban todas las llaves de la ciudad con las que se cerraban las puertas cada noche.

Este cobertizo, junto con sus aleda√Īos, es la zona de Toledo perfecta para pasear, dejar volar la imaginaci√≥n y sentir la historia, rodeado de conventos y junto a la plaza renacentista de Santo Domingo el Real, de principios del siglo XVII obra del arquitecto y escultor espa√Īol Juan Bautista Monegro. En mi opini√≥n, este puede ser perfectamente el Toledo misterioso y envuelto en el halo de leyenda que aparece en infinidad de libros -especialmente novelas hist√≥ricas- y relatos.

Catedral de Santa María

Llamada tambi√©n Catedral Primada de Espa√Īa (ūüĒó) y Dives Toletana -la rica de Toledo-, este majestuoso edificio comenz√≥ a construirse en 1226, bajo la protecci√≥n del Rey Fernando III de Castilla ‚Äúel Santo‚ÄĚ, en un lugar dedicado tradicionalmente al culto religioso -ya existi√≥ en este mismo sitio un tempo visigodo y una mezquita musulmana-. No es dif√≠cil suponer que a lo largo de los a√Īos,  grandes constructores y artesanos de diferentes √©pocas trabajaron en esta compleja obra que lleg√≥ a extenderse sobre una parte del barrio de la Juder√≠a, el Alcan√° -una calle en la que se concentraba lo m√°s granado del comercio y que, aun despu√©s de expulsados los jud√≠os, sigui√≥ siendo lugar se√Īalado-. Muchas fueron las propiedades -de los jud√≠os- expropiadas y derribadas para dejar lugar a la construcci√≥n del templo.

No son pocos los que afirman que la Catedral de Toledo es el edificio m√°s grande y majestuoso iniciado en el siglo XIII en la pen√≠nsula ib√©rica, con una mezcla de influencias francesas y espa√Īolas que hacen de esta construcci√≥n un monumento √ļnico en Espa√Īa. Un amplio templo con planta de sal√≥n de cinco naves, m√°s ancha la central y crucero no saliente pero de gran anchura, rematada en la cabecera con una magn√≠fica doble girola, continuaci√≥n de las naves laterales, en la que podremos encontrar ‚Äúel transparente‚ÄĚ, retablo marm√≥reo que permite la entrada de luz a √©ste espacio.

Consta de cinco puertas para el acceso del p√ļblico al interior del edificio: la puerta del Perd√≥n, la puerta de la Torre (o del Infierno) y la puerta de los Escribanos (o del Juicio) en la fachada principal, y la puerta de los Reyes y la de los Leones. Posee una √ļnica torre con un magn√≠fico campanario, que incluye la famosa ‚ÄúCampana Gorda‚ÄĚ, con m√°s de 18 toneladas de peso.

Iglesia del Cristo de la Luz

Durante la √©poca de mayor esplendor del Califato de C√≥rdoba, la ciudad de Toledo lleg√≥ a tener diez mezquitas, de las cuales la de Bab al-Mardum (llamada Iglesia del Cristo de la Luz (ūüĒó) tras la reconquista) es la que en mejor estado de conservaci√≥n ha llegado hasta nuestros d√≠as. Peque√Īo oratorio situado junto a una de las puertas del recinto amurallado, para uso de los reci√©n llegados a la ciudad o para la preparaci√≥n de cara al viaje de salida, fue construida en el a√Īo 999, tal y como figura en la inscripci√≥n de su fachada de acceso descubierta en el a√Īo 1899.¬†

En el a√Īo 2006, cuando el Consorcio de Toledo abord√≥ la rehabilitaci√≥n del monumento y durante la b√ļsqueda de la cloaca romana que se apreciaba en el exterior del edificio, se descubri√≥ el pavimento de la v√≠a que transcurr√≠a justo por debajo de la mezquita. Gracias a este hallazgo, es posible contemplar en la actualidad casi cincuenta metros de calzada romana construida en el siglo I d.C.

Una leyenda alrededor de este templo medieval cuenta que cuando los ej√©rcitos cristianos entraron en la ciudad, el caballo del monarca cay√≥ de rodillas al llegar a la altura de mezquita. Tras varios intentos infructuosos por parte del rey para que su corcel se incorporara, finalmente se interpret√≥ como una se√Īal divina, hecho que llev√≥ a excavar en el interior del edificio, donde se hall√≥ la imagen de un Cristo Crucificado junto a una lamparilla de aceite que hab√≠a permanecido encendida durante m√°s de 300 a√Īos, oculta en este lugar por los cristianos toledanos para evitar su profanaci√≥n por parte de los musulmanes durante la ocupaci√≥n de la pen√≠nsula ib√©rica.

Iglesia de Santo Tomé

La Iglesia de Santo Tom√© (ūüĒó) -o de Santo Tom√°s Ap√≥stol- est√° en pleno centro hist√≥rico de Toledo, y fue fundada tras la reconquista cristiana de esta ciudad por el rey Alfonso VI de Le√≥n, llamado “el bravo”.‚Äč Antigua mezquita, fue utilizada como iglesia cristiana sin llegar a hac√©rsele demasiados cambios, ya que durante la toma de la ciudad no se destruyeron los edificios ya existentes de la √©poca musulmana.

A principios del siglo XIV, y debido al estado ruinoso en el que se encontraba, la iglesia fue totalmente reedificada a cargo del noble espa√Īol Gonzalo Ruiz de Toledo, IV se√Īor de la villa de Orgaz, transform√°ndose el antiguo alminar de la mezquita en un campanario de estilo mud√©jar.

En su interior alberga el famoso cuadro El entierro del Conde de Orgaz, de El Greco, un √≥leo sobre lienzo de 4,80 x 3,60 metros pintado en estilo manierista entre los a√Īos 1586 y 1588, y considerada una de las m√°s c√©lebres y admiradas obras de este autor.

Monasterio de San Juan de los Reyes

Considerado por muchos como uno de los templos g√≥ticos m√°s bellos de Espa√Īa (ūüĒó), este edificio fue concebido en su origen como el lugar destinado al descanso eterno de los Reyes Cat√≥licos, bajo el patrocinio de la reina Isabel I de Castilla en conmemoraci√≥n de la victoria en la batalla de Toro y del nacimiento de su segundo hijo, el pr√≠ncipe Juan.

Se construy√≥ en solares cedidos por caballeros nobles,¬† bajo la direcci√≥n del arquitecto Juan Guas, procedente de Breta√Īa y llegado a Toledo muy joven, curtido y experimentado en proyectos de gran envergadura como la Catedral, el castillo de Belmonte, la catedral de √Āvila o el castillo de Manzanares el Real, entre otros.

Vista en perspectiva del Monasterio. Imagen tomada de Google Maps

Un incendio en 1808, durante la guerra de la independencia, destruyó el retablo original, la biblioteca y el edificio de la comunidad que contenía un segundo claustro. Las desamortizaciones del siglo XIX afectaron al templo, siendo expropiado y pasando a convertirse en la parroquia de san Martín de Tours, derribándose el santuario primitivo debido a su estado ruinoso y el claustro cedido a la Comisión de Monumentos para la instalación de un Museo. En 1954 fue entregado a la Orden Franciscana y en 1977 se restauró la vida religiosa en el monasterio.

Puerta de Alc√°ntara

Es uno de los accesos al interior del centro hist√≥rico de la ciudad, a trav√©s del lado Este de la muralla que lo rodea. Est√° ubicado junto al puente de Alc√°ntara, separado de √©ste por la calle Ronda de Juanelo. 

Ocultada por construcciones posteriores y olvidada en el tiempo desde el siglo XVI, apareció a principios en 1911, muy deteriorada y en estado ruinoso, al derribar varias viviendas que tapaban la presencia de este monumento histórico.

Es de origen árabe, aproximadamente del siglo X, y sufrió importantes modificaciones tras la reconquista cristiana. Debió tener una gran relevancia política, económica y social para la ciudad durante la Edad Media, al estar enclavada en un lugar de gran afluencia para personas y mercancías. Es una construcción con las características típicas de la ingeniería militar hispanomusulmana, con un vano en forma de arco de herradura flanqueado por dos torres, cuadradas y almenadas.

Fue declarada monumento nacional bajo la denominaci√≥n de Puerta de la antigua Plaza de Armas del Puente de Alc√°ntara que daba entrada a la ciudad junto a otras puertas, torres, murallas y puentes de la ciudad en el a√Īo 1921, ostentando en la actualidad el estatus de Bien de Inter√©s Cultural.

Puerta de Alc√°ntara. Imagen tomada de flickr.com

Puerta Nueva de Bisagra

Esta puerta, de car√°cter monumental (ūüĒó), da acceso al centro hist√≥rico de Toledo por su lado norte. Se cree que es de origen √°rabe o mud√©jar, y sufri√≥ una reconstrucci√≥n a mediados del siglo XVI.

La constituyen dos cuerpos independientes unidos por muros almenados, los cuales forman un patio entre ellos en el que se encuentra una estatua de Carlos V.‚Äč La construcci√≥n externa es en arco de medio punto con sillares almohadillados, sobre el cual se exhibe el escudo de la Ciudad Imperial de Toleo, con el √°guila bic√©fala coronada con la escultura de un √°ngel custodio.Flanquean el arco dos grandes torreones de planta semicircular. El cuerpo ubicado al otro lado del patio tiene una puerta en arco de medio punto, flanqueado a su vez por dos torreones de planta cuadrada rematados cada uno de ellos por una cubierta piramidal.

Puerta Antigua de Bisagra o Puerta de Alfonso VI

Este acceso al casco hist√≥rico de la ciudad est√° ubicado a unos ciento cincuenta metros a oeste de la Puerta Nueva de Bisagra. Se cree que para su construcci√≥n, que data del siglo X, se aprovecharon restos de edificaciones existentes, habiendo sufrido varias modificaciones de estilo mud√©jar posteriores al siglo XIII.‚Äč

Pese a que durante la √©poca musulmana esta puerta fue una de las entradas principales a la ciudad, cay√≥ progresivamente en el olvido tras la construcci√≥n de la Puerta Nueva de Bisagra, y permaneci√≥ cerrada abri√©ndose √ļnicamente para ocasiones se√Īaladas. Fue totalmente relegada y abandonada durante siglos, hasta que en el a√Īo 1905 se procedi√≥ a su restauraci√≥n y reapertura.

Puerta Antigua de Bisagra o Puerta de Alfonso VI. Imagen tomada de commons.wikimedia.org

Puerta del Cambrón

Esta entrada da acceso al interior del centro hist√≥rico de la ciudad por su lado oeste. Conocida hist√≥ricamente como Puerta de los Jud√≠os, se cree que el nombre tiene su origen en unos arbustos espinosos que crecieron en lo alto de las ruinas de una de las torres, antes de la reconstrucci√≥n de 1576.‚Äč Est√° catalogada como Bien de Inter√©s Cultural.

Erigida originalmente sobre los restos de una puerta visigoda y actualmente de estilo renacentista, posee una planta cuadrada con dos pares de torres y dos arcos en piedra y ladrillo. Durante la Guerra Civil Espa√Īola la puerta sufri√≥ desperfectos y da√Īos, siendo reconstruida tras el final de la contienda para darle el aspecto que posee en la actualidad.

Puerta del Cambrón. Imagen tomada de commons.wikimedia.org

Puerta del Sol

Esta magn√≠fica y monumental entrada de estilo mud√©jar y gran influencia nazar√≠, fue construida por la Orden de San Juan -conocida tambi√©n como Orden de los Caballeros Hospitalarios- para dar acceso a la ciudad amurallada de Toledo. 

Se trata de una puerta de albarrana, ya en sus or√≠genes era una torre albarrana del siglo X, es decir, formaba parte de un recinto fortificado con el que estaba comunicada, aunque exenta de la muralla‚Äč y conectada a esta mediante un peque√Īo arco o puente, lo que facilitaba su destrucci√≥n en caso de que la torre cayese en manos del enemigo.

Construida a finales del siglo XII, es la puerta de acceso m√°s antigua de la ciudad, aunque la mayor parte de lo que hoy en d√≠a se conserva es del siglo XIV. A trav√©s de ella se accede a la medina o n√ļcleo hist√≥rico √°rabe. Su nombre se debe al Sol que est√° representado en el interior del escudo triangular, junto a la Luna.

La Puerta del Sol es una de las puertas más hermosas de la ciudad y uno de los monumentos más fotografiados de Toledo. Y ciertamente no deja indiferente a nadie, si se visita conociendo un poco su historia y se deja a la imaginación fluir para sumergirnos en el bullicio de sus calles medievales, del que un día fuera testigo esta fantástica construcción de origen militar.

Puente de Alc√°ntara

El puente de Alc√°ntara (del √°rabe al-qanŇ£aratu, cuya traducci√≥n al castellano es ‚Äúel puente‚ÄĚ) es una obra de paso sobre el r√≠o Tajo bautizada con el mismo nombre que el espectacular puente situado en tierras extreme√Īas -y del cual har√© un art√≠culo dedicado en exclusiva, dado su trasfondo hist√≥rico y sus caracter√≠sticas t√©cnicas-. Probablemente tiene su origen en la √©poca romana, consistiendo su estructura original en un conjunto de tres arcos de los que hoy solo quedan dos. En la actualidad se puede observar un impresionante muro de acompa√Īamiento en el lugar donde debi√≥ estar el tercero de los arcos, en la zona que forma la mejor base posible para una estructura: la roca.

Gravemente da√Īado y reconstruido en el siglo X, en la √©poca del militar y pol√≠tico andalus√≠ Almanzor – canciller del Califato de C√≥rdoba y hayib o chambel√°n del califa Hisham II-, y con varias restauraciones y modificaciones posteriores -impulsadas unas veces por conflictos b√©licos que afectaron a la estructura, otras veces por motivos naturales (las violentas riadas del r√≠o Tajo)-, su aspecto actual data de mediados del siglo XIII, cuando fue reconstruido siendo el monarca Alfonso X el Sabio, periodo al cual tambi√©n pertenece el torre√≥n occidental, luego modificado y decorado bajo el reinado de los Reyes Cat√≥licos. Como curiosidad, en este torre√≥n puede observarse su escudo de armas, aunque incompleto, pues en √©l falta el fruto de la granada, dado que la Reconquista a√ļn no se hab√≠a culminado cuando se acometieron las obras, en la segunda mitad del siglo XV.

El torre√≥n que existi√≥ en la parte oriental del puente fue derribado debido a su estado ruinoso y en su lugar se construy√≥, en el a√Īo 1721, el arco triunfal barroco que puede verse hoy. El conjunto fue declarado monumento nacional en 1921.

Escudo de armas de los Reyes Cat√≥licos a√ļn incompleto, pues en √©l falta el fruto de la granada, a√Īadido m√°s tarde tras la culminaci√≥n de la Reconquista.

Puente de San Martín

Este soberbio puente (ūüĒó) fue erigido en el siglo XIII, sustituyendo a otro de barcas ubicado en sus inmediaciones. Para su construcci√≥n, se cree que pudo tomarse como modelo el puente de Alc√°ntara situado en la zona oeste de la ciudad, aunque dada la mayor anchura del r√≠o Tajo en el lugar donde se asienta, tuvieron que proyectarse hasta un total de cinco arcos.

Destruido durante la Primera Guerra Civil Castellana, conflicto que se produjo entre los partidarios del rey Pedro I de Castilla, el Cruel para la nobleza o el Justiciero para el pueblo llano, y los partidarios de Enrique II de Castilla, fue reedificado en sillería por orden del obispo Pedro Tenorio, hacia 1390, que hizo construir el gran arco central y los dos torreones almenados de los extremos. Posteriormente sufrió de varias reformas, ensanchándose sus accesos y pavimentándose. 

El torre√≥n oriental ha sido objeto de numerosos a√Īadidos y reformas a lo largo de los siglos, mientras que el occidental conserva su estilo mud√©jar de b√≥vedas nervadas y arcos ojivales y de herradura.

Al igual que el Puente de Alc√°ntara, al otro lado de la ciudad, fue declarado Monumento Nacional en 1921.

Puente de San Martín. Imagen tomada de turismo.toledo.es
Superficie peatonal sobre el puente, con el torreón oriental al fondo de la imagen.

Castillo de San Servando

Esta construcción está ubicada sobre una colina al otro lado del río Tajo, al Este de la ciudad y junto a la Academia de Infantería de Toledo.

Se sabe que se construyó sobre las ruinas de un monasterio visigodo, fundando probablemente en el siglo VII. En el siglo VIII Toledo fue conquistado por el Califato Omeya y el antiguo monasterio pasó a ser una fortaleza árabe.

En 1085 Toledo fue conquistado por los ejércitos cristianos del Rey Alfonso VI de Castilla, bajo cuyo mandato se reconstruyó la estructura para convertirla en un alcázar.

En 1110 es destruido durante un ataque de los almor√°vides, siendo m√°s tarde donadas las ruinas del complejo a La Orden de los Pobres Compa√Īeros de Cristo y del Templo de Salom√≥n, tambi√©n llamada la Orden del Temple, a la cual pertenec√≠an los famosos monjes guerreros Caballeros Templarios, por parte del rey Alfonso VIII de Castilla. La Orden reconstruy√≥ el conjunto para convertirla en fortaleza para la protecci√≥n del Puente de Alc√°ntara. 

Durante los siguientes siglos desapareció la amenaza de invasiones musulmanas y la Orden del Temple fue disuelta, con lo cual el Castillo de San Servando perdió su importancia y cayó en el olvido y el abandono.

Llegados al siglo XIX, el castillo no era m√°s que un conjunto de pintorescas ruinas a punto de ser demolidas. En 1874 fue declarado Monumento Art√≠stico Nacional y se procedi√≥ a su restauraci√≥n y conservaci√≥n, habiendo servido hasta el d√≠a de hoy como colegio menor, sede de las Cortes de Castilla-La Mancha, residencia universitaria, albergue y lugar de celebraci√≥n de cursos y conferencias. 

Como siempre ocurre, es imposible hacer una visita que abarque toda una ciudad en tan s√≥lo un par de d√≠as. Esto es si cabe m√°s dif√≠cil en una ciudad como Toledo, con una herencia hist√≥rica y patrimonial tan vasta que ni siquiera en una semana bastar√≠a para ver todo lo que este maravilloso lugar puede ofrecer. Monumentos religiosos, estructuras de ingenier√≠a, arquitectura militar, fortalezas, museos, barrios enteros, miradores y balcones con espectaculares vistas… Ni siquiera una semana ser√≠a suficiente. Pero s√≠ que es verdad que en dos o tres d√≠as podemos hacernos una idea de la grandiosidad de esta ciudad, del lugar privilegiado que ha ocupado en el coraz√≥n de reyes, emperadores e imperios, ciudad que un d√≠a fue ejemplo de la convivencia armoniosa entre culturas y credos que hoy en d√≠a se enfrentan y matan en guerras fratricidas. Ciudad que lleg√≥ a ser, en sus a√Īos m√°s gloriosos durante la Edad Media, la capital del mundo del conocimiento y el saber. Un lugar en el que a cada paso que damos, en cada esquina que giramos, nos asalta la historia y nos empuja a sumergirnos en √©pocas y cap√≠tulos cruciales que forjaron la Espa√Īa que conocemos hoy. Toledo, la Jerusal√©n de Occidente, una ciudad m√°gica acerca de la cual se han vertido r√≠os de tinta y que ha sido protagonista de novelas, cuentos y leyendas, y que por m√©ritos propios, ha sido y es visita obligada para viajeros de todas las √©pocas y procedencias. 

Muralla √°rabe
Entre los siglos XV y XVII, la industria toledana relacionada con la fabricación de espadas llegó a ser considerada como la mejor de Europa
Uno de los magníficos balcones y miradores que podemos encontrar en la ciudad de Toledo. Monumento en homenaje a El Greco, con la inscripción DOMINICO THEOTOCOPVLI / CANDIA / TOLEDO MDCXIV

Para finalizar este art√≠culo, me gustar√≠a hacer menci√≥n de una fant√°stica colecci√≥n de fotograf√≠as tomadas en Toledo, en noviembre del a√Īo 1962, por parte de √Öke √Östrand, un fot√≥grafo sueco que pas√≥ una semana de vacaciones en la ciudad y que, sin dirigir su objetivo hacia la catedral, los grandes monumentos o edificios singulares, consigui√≥ unas maravillosas instant√°neas de la vida cotidiana del Toledo de los a√Īos 60 reflejando unas escenas tan simples, pero a la vez tan intensas, como varias vecinas charlando en la esquina de alguna calle, un grupo de hombres conversando animadamente o simplemente apoyados en un murete dejando pasar el tiempo, un puestecillo de chucher√≠as, un burro esperando paciente en la puerta de una vivienda, algunos de los pocos veh√≠culos motorizados que circulaban en la √©poca… Escenas que hoy ya no existen o que son muy dif√≠ciles de observar en unos tiempos, los actuales, en los que la tecnolog√≠a digital, las redes sociales o el aislamiento habitual en las grandes ciudades han minado las relaciones sociales y humanas, hasta el punto de ser casi inexistentes en muchas ocasiones. 

Aqu√≠ dejo en enlace a la web del Archivo Municipal en la que se puede disfrutar de estas magn√≠ficas im√°genes, acompa√Īadas de un texto explicativo acerca de la galer√≠a fotogr√°fica y del autor de la misma. Merece la pena echar un vistazo y revivir aquella √©poca, en la que todav√≠a cosas muy simples eran el objeto de una tremenda ilusi√≥n. 

Toledo en las fotos de √Öke √Östrand [1962]