Loch Lomond & The Trossachs National Park – Ruta 6

Balmaha – Ben Lomond – Balmaha

Junto a la cumbre del Ben Lomond. Aunque la fotografía está embellecida con un programa editor de imágenes, el efecto borroso es real, dado que aquel día había una niebla muy espesa que impedía ver más allá de unos cuantos metros.

Distancia aproximada: 37 km. Duración: 8 horas. Recorrido: Lineal. Nivel técnico: Fácil durante todo el trayecto, a través de una vereda con buena superficie durante el ascenso, con algunos tramos de escalones construidos mediante la colocación de grandes bloques de piedra en pendientes en positivo y en negativo bastante pronunciadas, pero nada con dificultad técnica o que requiera del uso del scrambling.

Captura de Google Earth

El Ben Lomond está ubicado en el lado Este del Loch Lomond, en la zona considerada como la puerta de acceso a las Highlands -Tierras Altas Escocesas-. Es junto con el Ben Nevis, desde el cual puede divisarse la cumbre del Ben Lomond, a más de 60 km de distancia si las condiciones climatológicas y de visibilidad son las adecuadas, el munro -montaña escocesa cuya cumbre está por encima de los 3.000 pies o 914,4 msnm- más popular, dado que además de ofrecer la oportunidad de pasar una agradable jornada de trekking rodeado de naturaleza prácticamente virgen, es el munro de menor latitud, lo cual lo hace muy fácilmente accesible desde la ciudad de Glasgow, o desde cualquier parte del centro de Escocia. Una combinación perfecta que hace que esta montaña sea visitada por más de 40.000 senderistas cada año.

El Ben Lomond y el Ben Vorlich, -se puede leer mi artículo acerca del Ben Vorlich aquí (🔗)– tienen la categoría de SSSIs (Sites of Special Scientific Interest o Lugares de Especial Interés Científico, en castellano), con numerosas especies animales y vegetales morando en sus laderas y alrededores.

El Ben Lomond, cuya cumbre alcanza los 974 msnm, es famoso además por brindar desde su cima unas panorámicas francamente espectaculares del Loch Lomond y de gran parte del Parque Nacional en el que se encuentra, siendo también claramente visible desde las zonas más altas de la ciudad de Glasgow en los días despejados. No en vano, su nombre en gaélico escocés es Beinn Laomainn, cuya traducción viene a ser algo así como el “Pico-Faro”. El área es propiedad del National Trust for Scotland, organismo sin ánimo de lucro que administra, protege y conserva muchos de los lugares más icónicos y emblemáticos de Escocia, desde parajes naturales hasta castillos y otros monumentos.

Aunque parezca difícil de creer, apenas veinte minutos antes este mismo escenario estaba cubierto por una espesa capa de niebla que no permitía ver más allá de los dos metros. Esta imagen está tomada durante la bajada desde la cima del Ben Lomond hacia Rowardennan. Estos cambios repentinos e impredecibles de la climatología en Escocia es lo que hace célebres a sus montañas, dándole ese carácter desafiante del que hacen gala.

El acceso al inicio de la ruta de ascenso a la cima del Ben Lomond puede hacerse de varias maneras. La más común y habitual es la de acceder en coche hasta el aparcamiento ubicado en Rowardennan -Ben Lomond Car Park- y desde ahí, en la base misma de la montaña, comenzar la subida.

También es posible acceder, desde la ciudad de Glasgow, tomando un tren hasta la estación de Arrochar & Tarbet y desde el pueblo de Tarbet -orilla Oeste- tomar un ferry que cruza el Loch Lomond hasta el embarcadero de Rowardennan -Rowardennan Pier, junto al aparcamiento de coches- en la orilla Este. Una vez ahí, se puede comenzar la ruta hacia la cumbre. 

En mi caso particular, cuando hice la ruta no tenía vehículo propio, con lo cual la opción de ir desde Glasgow hasta Ben Lomond Car Park en coche quedaba descartada. Por otro lado, la opción de llegar hasta Rowardennan vía ferry desde Tarbet implica depender en demasía de la rigidez propia de los horarios del transporte público -trenes y ferrys-, y el hecho de tener que cuadrarlos hace la jornada demasiado larga para una ruta -subida a la cima del Ben Lomond desde Rowardennan y vuelta al punto de inicio- de apenas cuatro horas caminando.

Descartadas estas dos posibilidades, me decanté por una tercera opción, usando transporte público pero teniendo mucha flexibilidad de horarios. Cogí un tren que me llevó desde Glasgow hasta Balloch, en la orilla Sur del Loch Lomond, y de ahí tomé un autobús que me llevó hasta el pueblo de Balmaha, donde comencé la ruta. Si bien es verdad que esta opción es la que permite más flexibilidad horaria, también hay que considerar que desde Balmaha hasta Rowardenan, donde comienza la subida, hay dos horas y media de camino andando -solo ida-, a eso hay que sumarle el tiempo empleado en la subida y la bajada, más el tiempo que lleva el volver desde Rowardennan a Balmaha. En total, estamos hablando de una jornada de trekking de unas 8 – 9 horas, quizá algo excesivo teniendo en cuenta, como ya he dicho antes, que entre Rowardennan y la cima hay tan solo unas cuatro horas sumando la ida y la vuelta.

Entre Balmaha y Rowardennan, la ruta sigue el sendero marcado para la segunda etapa del West Highland Way -se puede leer mi artículo acerca del WHW aquí 🔗-, habiendo algunas pendientes en positivo y negativo bastante pronunciadas y que requieren de un cierto esfuerzo físico, aunque nada técnico, complicado o que requiera el uso del scrambling. Durante este tramo disfruté de algunas vistas realmente magníficas, sobre todo caminando junto a la orilla del Loch Lomond, y vi algunos rincones mágicos que bien podrían ser inspiración y escenario para obras literarias y cinematográficas.

Tras dos horas y media de camino llegué a Ben Lomond Car Park, y tras hacer una parada para comer algo, hidratarme y reajustar el equipo, continué por el sendero marcado hacia la cumbre del Ben Lomond, pudiendo disfrutar de unas panorámicas fantásticas del Loch Lomond y de buena parte del Parque Nacional, pasando junto a grandes bosques de pinos silvestres que se alzan sobre la exuberante vegetación típica de la región.

Pese al buen tiempo que me acompañó hasta aproximadamente la mitad de la subida, con un cielo sin muchas nubes, el sol dejándose ver durante largos ratos y con una muy buena visibilidad, acercándome a la cima cayó de repente una niebla espesa que hizo la visibilidad nula más allá de los escasos dos metros, y cayendo sobre todos los que estábamos por allí una lluvia fina pero intensa, golpeando de lado empujada por el viento, que hizo también su aparición para trabajar en equipo con la lluvia y complicar aún más el pequeño trecho que restaba hasta el punto más alto. 

De modo que cuando llegué a la cumbre, lugar muy famoso por proporcionar unas vistas majestuosas del lago, los valles y las montañas circundantes que hacen célebre este Parque Nacional, no pude ver absolutamente nada, por lo que mi parada fue muy breve, debido también a las condiciones meteorológicas de viento y lluvia que se daban en ese momento. 

A los que conocemos Escocia y sus montañas no nos sorprende esos cambios repentinos en la climatología. Una predicción favorable por parte de la agencia meteorológica estatal no garantiza, ni mucho menos, que las condiciones de visibilidad, lluvia, viento, temperatura… sean las idóneas para pasar una jornada placentera y cómoda. Puede ocurrir -como es el caso que ocupa este artículo- que la previsión sea muy favorable y luego, sin embargo, el tiempo cambie de forma repentina y obligue a volver rápidamente hacia el punto de inicio, principalmente por seguridad y especialmente en condiciones de niebla espesa y lluvia. Es por eso que las montañas escocesas son célebres y tienen fama de desafiantes, no por su altitud ni por su perfil técnico -recordemos que la montaña más alta de Reino Unido es el Ben Nevis, con una altitud de tan sólo 1.344 msnm-, sino por su climatología tan cambiante e imprevisible, que puede llegar a complicar la situación hasta el punto de ser la causa de pérdidas de orientación y extravíos, pudiendo acabar -como desgraciadamente ha ocurrido en más de una ocasión- en accidentes algunas veces fatales. 

Reanudada la marcha de descenso hacia Rowardennan, cuando me encontraba a medio camino la meteorología cambió de nuevo, de modo que el día volvió a ser tan bueno como a primera hora de la mañana, desapareciendo la niebla, la lluvia y el viento tan rápidamente como habían aparecido. Aunque ya era tarde, pues me quedé sin poder disfrutar de las vistas panorámicas que brinda la cumbre del Ben Lomond y sin poder volver por la ruta alternativa, por la cara Oeste, algo más dura y técnica y que por motivos de seguridad preferí no arriesgarme dadas las condiciones tan pobres de visibilidad. Así que este es motivo más que suficiente para repetir la ruta, ser testigo del espectáculo natural que se extiende desde la cima y cubrir el camino de retorno alternativo. 

Volviendo por el mismo camino que tomé horas antes y encontrándome a muchos caminantes que muy probablemente estaban haciendo el West Highland Way -por sus ropas, sus enormes mochilas envueltas con la capa impermeable de colores llamativos y la cara de cansancio en muchos de ellos- llegué a Balmaha ocho horas después desde el comienzo de la ruta en ese mismo lugar, donde cogí primero el autobús hacia Balloch y luego el tren que me llevó de vuelta a Glasgow, finalizando así una jornada larga e intensa que, aunque no pudo ser aprovechada plenamente, fue merecedora del esfuerzo empleado en la visita a una de las montañas más icónicas y famosas de toda Escocia.

En la página web oficial del Loch Lomond and the Trossachs National Park aparece esta ruta bien explicada y con cierto detalle. Aquí el enlace:

www.lochlomond-trossachs.org

En la página web Walkhighlands: Sctoland walks and accommodation también se hace mención a esta ruta, explicándola detalladamente e incluso dividiéndola en etapas, incluyéndose además mapas y tracks GPS. Aquí el enlace:

www.walkhighlands.co.uk

Y en la página web del organismo que gestiona el área, el National Trust for Scotland, se puede también encontrar información útil acerca del Ben Lomond, de actividades y excursiones que pueden realizarse en la zona y algunos consejos útiles y links de interés. Aquí el enlace:

www.nts.org.uk

Por último, me gustaría hacer mención de algunas herramientas, en mi opinión, muy útiles para la planificación de esta ruta. Estas son OS Maps (Ordnance Survey, Servicio de Cartografía del Reino Unido) para obtener la topografía detallada, Google Maps y Google Earth, siempre útiles para obtener una perspectiva -aproximada- en 3D del terreno y poder hacer mediciones de distancias y tener así unos órdenes de magnitud previos, y por último el Met Office (Servicio Meteorológico Nacional del Reino Unido), el cual nos da una aproximación bastante buena de las condiciones meteorológicas que nos podríamos encontrar ya sea en ciudades o en montaña.