MÉRIDA

Viaje de dos días a la ciudad de Mérida (Extremadura)

Aprovechando un “fin de semana largo” que tuve en un mes de agosto allá por 2016, decidimos hacer una escapada a la ciudad de Mérida, en la Comunidad Autónoma de Extremadura. Llegamos un viernes por la tarde-noche después de tres horas y media de camino y, tras hacer el check in en el hotel, nos dedicamos a pasear sin dirigirnos a un lugar concreto por las calles de su centro histórico. Ya íbamos haciéndonos una idea del gigantesco conjunto arqueológico que estábamos a punto de ver más detenidamente durante los dos próximos días, y es que, paseando por sus calles, es algo común girar por una esquina cualquiera y hallarnos de repente frente a los restos de un templo, o unas columnas con sus fustes y capiteles razonablemente bien conservadas, vestigios de murallas, calzadas, arcos… Huelga decir que el Conjunto Arqueológico de Mérida es uno de los de mayor envergadura e importancia de nuestro país, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el año 1993.

La colonia Iulia Augusta Emerita, o de manera simplificada Augusta Emerita (actual ciudad de Mérida), se encontraba situada al suroeste de Hispania en una zona poco romanizada y rodeada de tribus como los Vettones, los Túrdulos y los Lusitanos. Su ubicación era perfecta, ya que al estilo de las ciudades-puente romanas -Córdoba o Tolouse-, se situó en uno de los márgenes del río Guadiana y en la confluencia de importantes vías de comunicación. Su desarrollo fue espectacular y pronto empezó a ser un importantísimo foco de la región con casi 50.000 habitantes. 

Fue fundada en el año 25 a.C. (en la época del emperador Augusto) por el Legado Publio Carisio, recibió el nombre de Augusta Emerita porque iba a servir de retiro a los soldados emeriti -el término emeritus significa en latín “retirado”, y se refería a los soldados jubilados con honor-, veteranos de las Legiones V Alaudae y X Gemina que habían luchado en las guerras cántabras y, por ello, recibieron grandes lotes de tierra y solares para construir sus casas. Estas legiones se ubicaron en el poblado ya existente a cambio de darles la categoría de ciudadanos romanos a los antiguos pobladores. Asuntos e intrigas típicos de la política, se trataba no sólo de colonizar las fértiles llanuras del Guadiana, sino también de controlar las poblaciones indígenas de Lusitania. Augusto le confirió el fuero de colonia, lo cual suponía gobernarse con las mismas leyes que Roma. La ciudad se convirtió pronto en la capital de la provincia romana de Lusitania, tercera de las provincias de Hispania instituidas por Augusto.

Plano general de Augusta Emerita. Tomado de la web Historia de la Arquitectura en España

La Mérida romana gozó de un periodo de gran prestigio y esplendor, del que dan testimonio magníficos e impresionantes edificios como el teatro, el anfiteatro, el circo, los templos, los puentes, los acueductos y la presa. Durante siglos y hasta la caída del Imperio Romano, la ciudad fue un importantísimo centro jurídico, económico, militar, cultural y una de las poblaciones más florecientes en época romana, que el político y poeta Décimo Magno Ausonio ubicó en el noveno lugar entre las más destacadas del Imperio por delante de la mismísima Atenas.

Cada período histórico ha dejado impresa su huella en edificios y monumentos que hoy en día conforman su gran riqueza arqueológica. Actualmente la ciudad sigue despertando un gran interés para arqueólogos e instituciones que se afanan en sacar a la luz el inmenso tesoro arqueológico que aún permanece oculto.

A la vista de la ingente riqueza patrimonial que teníamos frente a nosotros y para intentar aprovechar al máximo nuestra estancia en la ciudad, decidimos visitar durante el primer día los principales monumentos y puntos de interés ubicados en el mismo centro histórico, dejando para el segundo día los que estaban ubicados en sus proximidades e incluso fuera de la misma ciudad.

Pero fue el viernes por la noche, casi recién llegados, cuando disfrutamos de uno de los mejores momentos de todo el viaje, y es que cenar en la terraza de un buen restaurante, con una temperatura que hacía de lo más agradable la velada y teniendo frente a nosotros los imponentes restos del Templo de Diana con su iluminación nocturna, que los hace aún más imponentes si cabe, fue una experiencia sublime e inolvidable que aportó un valor añadido a la ya de por sí intensa y memorable estancia por aquellas tierras.

Con este impresionante escenario de fondo cenamos en nuestra primera noche en Mérida, disfrutando de un ambiente y temperatura dignos de ser recordados como uno de los mejores momentos de todo el viaje.

DÍA 1

Durante este primer día no fue necesario hacer uso del coche para movernos, dado que todas las paradas estaban a escasos minutos andando una de otra. Tras levantarnos muy temprano y desayunar en el hotel, nos pusimos en camino para cumplir el itinerario que teníamos programado, reflejado a continuación:

Captura de Google Maps

Teatro Romano

La construcción de este magnífico edificio, cuya inauguración tuvo lugar hacia los años 15 – 16 a.C. según consta en una una inscripción del propio teatro, fue promovida por el cónsul Marco Gipsanio Agripa y es actualmente considerado como el elemento más representativo del Conjunto Monumental. 

Con varias remodelaciones en su haber, la más importante durante el siglo I d. C. cuando se construyó su famoso frente escénico, fue finalmente abandonado en el siglo IV d.C. tras la formalización en el Imperio Romano de la religión cristiana como la oficial, la cual consideraba inmorales las representaciones teatrales [cuanto daño cultural, moral y físico ha hecho la Iglesia a lo largo de su existencia]. Soterrado durante varios siglos, la única parte visible del edificio fueron las gradas superiores conformadas por siete grandes bloques, bautizadas por los emeritenses como «Las Siete Sillas».

Al otro lado del espectacular frente de escena con sus dos cuerpos de columnas de mármol, se halla el peristilo, una zona ajardinada para el esparcimiento en cuya parte posterior, alineado con el eje del teatro, existe una pequeña estancia rectangular en la que se han hallado varias piezas de interés, y la denominada Casa del Teatro, donde puede observarse, entre otros interesantes detalles, un magnífico mosaico con motivos geométricos y en razonable buen estado de conservación.

Desde 1933 alberga la celebración del Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida, considerado uno de los más importantes en su género.

Anfiteatro

La construcción del Anfiteatro se planificó junto con la del Teatro -su graderío se construyó, en parte, sobre la misma colina que el del teatro- y tuvo lugar muy poco después. Inaugurado en el año 8 a. C., esta obra era la culminación del proyecto para dotar a la colonia Augusta Emerita, capital de la provincia de la Lusitania, de un gran recinto dedicado al espectáculo y el esparcimiento, acorde con su categoría política y administrativa.

El Anfiteatro estaba destinado a las luchas entre gladiadores, entre fieras o entre hombres y fieras, y junto con las carreras en el Circo gozaron de una enorme popularidad entre el pueblo romano.

La arena tiene forma elíptica, y era la zona donde se desarrollaba el espectáculo. En su centro puede observarse una gran fosa que se cree estuvo cubierta con un entarimado y su interior sirvió para almacenar las jaulas de las fieras y el material escénico.

Tras su abandono en el siglo IV d.C., parte de su estructura se fue ocultando bajo tierra y la que quedó descubierta sirvió -tristemente y por desgracia- como cantera de extracción de materiales para otras obras. 

Termas Romanas

Desde principios del siglo XX, cuando se comenzaron a realizar excavaciones en el área, hasta nuestros días, estas raras estructuras han tenido varias interpretaciones sin que los expertos consigan llegar a un consenso acerca de su uso y función. Termas públicas, depósitos de distribución de agua o pozos de nieve son algunos de los posibles empleos de esta singular construcción.

Se sabe que los visigodos construyeron viviendas en el lugar y que en época islámica hubo enterramientos. Se ha investigado la posibilidad de que en época moderna estas instalaciones se hayan utilizado como pozos de nieve.

Puerta de la Villa

Esta bonita y curiosa plaza con forma circular, tiene en su centro una fuente con una estatua femenina de bronce que representa a la Arqueología como una mujer vestida a la usanza romana, esculpida en homenaje a los arqueólogos que iniciaron las excavaciones en Mérida a comienzos del siglo XX. Es obra de Juan de Ávalos, natural de Mérida y uno de los más grandes escultores que ha dado España, conocido principalmente por ser el autor de las esculturas de temática religiosa del Valle de los Caídos. 

De esta plaza parte la calle de Santa Eulalia, arteria vital de la ciudad como lo fue el eje de la antigua Colonia romana, el Decumanus Maximus.  Junto a la plaza se encuentra la Sala Decumanus.

Imagen tomada de Turismo Mérida

Decumanus Maximus

En la calle Santa Eulalia, junto a la Puerta de la Villa, se puede admirar un tramo de una de las dos principales vías de la antigua colonia, el Decumanus Maximus, que cruzaba la ciudad romana de este a oeste y era perpendicular a la otra vía principal, el Cardo Maximus, que cruzaba la ciudad de norte a sur. El resto de su trazado transcurre bajo la actual calle peatonal hasta su punto de origen, el puente romano. 

El Decumanus Maximus tuvo unas dimensiones acordes a su importancia dentro de la red viaria, y sus más de seis metros de ancho permitieron que los carros pudiesen circular en doble sentido. Durante los siglos I y II de nuestra era sus aceras estuvieron porticadas para proteger a los peatones de las inclemencias del tiempo.

Pórtico del Foro Municipal

La antigua ciudad de Augusta Emerita tenía dos foros: el Foro Municipal y el Foro romano provincial de Mérida. El Foro Municipal se ubicaba en el espacio comprendido entre las actuales calles de San José y de Los Maestros, por un lado, y entre el Templo de Diana y la calle de Viñeros por otro.

El Foro Municipal albergaba distintos edificios, uno de ellos el famoso Pórtico, construido en el siglo I de nuestra era, y consta de un edificio porticado con un muro donde se albergan varias hornacinas. El pórtico fue restaurado en el siglo XX y varios restos y estatuas encontrados llevados al Museo Nacional de Arte Romano.

El Templo de Diana

El Templo de Diana se construyó en el siglo I de nuestra era siguiendo la configuración de los templos de la antigüedad clásica. Se planificó al fundarse la ciudad en época de Augusto, siguiendo el modelo urbanístico de las nuevas ciudades imperiales. Desde el siglo XVII es popularmente conocido como Templo de Diana, aunque actualmente se sabe que estuvo consagrado a Roma y al Emperador. Se cree que debió ser uno de los templos principales de la urbe, a juzgar por su dedicación y por el lugar destacado que ocupaba en la ciudad.

A finales del siglo XV y siguiendo los gustos de la época por la cultura y los vestigios romanos, Don Alonso Mexía, caballero de la Orden de Santiago, construyó en la cella, la sala interior del templo, el Palacio de los Corbos -su residencia palaciega-, una construcción que en parte ha asegurado la pervivencia de la obra romana hasta nuestros días haciendo las veces de “apuntalamiento” de la misma.

Palacio de los Corbos

El interés por la cultura y los vestigios de las civilizaciones antiguas que tiene lugar durante el Renacimiento fue la motivación fundamental para la construcción del Palacio del Conde de los Corbos, conocido popularmente como la Casa de los Milagros, erigido a finales del siglo XV aprovechando los restos estructurales del templo de Diana.

Tras la expropiación de la casa en 1972 para adecuar el área del templo, se determinó su demolición. Por fortuna para el Patrimonio y las generaciones posteriores, se impuso la razón y el sentido común, y poco tiempo después se paralizó esta decisión y se mantuvieron los restos del palacio que aún no se habían eliminados, debido a su indudable valor patrimonial.

Actualmente se conserva parte de la fachada principal del palacio renacentista. En ella destacan una sencilla portada y una ventana decorada con motivos góticos. Del interior del palacio se conserva la arquería de un patio. Fue levantada en dos pisos y aprovecha columnas y capiteles romanos, visigodos e islámicos. Ademas, ha servido como “estructura auxiliar” de cara a mantener en pie los restos del antiguo templo romano hasta nuestros días.

Arco de Trajano

Es un arco monumental romano cuya denominación es producto de la tradición popular emeritense, debido a que en su momento se pensó que era un arco triunfal, aunque sin ningún fundamento que lo relacione con ese emperador. Se encuentra ubicado en el Cardo Maximus.

Es un arco de medio punto construido con sillares y dovelas de granito de gran tamaño, con una altura aproximada de unos quince metros, incluyendo los dos metros de su base que ahora quedan enterrados bajo el pavimento. La luz de su arco es de casi nueve metros y de un extremo al otro de sus contrafuertes cuenta con trece metros. En origen estas piedras estarían recubiertas con mármol a modo ornamental, tal y como puede deducirse de los orificios bien visibles en los bloques del arco.

Objeto de opiniones encontradas, la teoría más aceptada acerca del propósito de su construcción fue el de establecer un hito significativo en la trama urbana de la antigua ciudad, dada la grandiosidad monumental con la que se proyectó.

Área Arqueológica de Morería

El Yacimiento Arqueológico de Morería, con una extensión de 12.000 metros cuadrados, ha aportado gran cantidad de datos referentes a la evolución urbanística e histórica de la ciudad. Su estratégica ubicación, junto al río Guadiana y próximo al puente romano, ha ayudado a que la ocupación de esta zona en las sucesivas fases históricas -romana, visigoda, islámica, medieval cristiana, moderna y contemporánea- haya sido permanente.

Además de aportar valiosos datos acerca de la evolución de un barrio desde época romana hasta la actualidad, en este recinto se encuentra el centro de Interpretación de la Vía de la Plata. Este lugar es, además, paradigma de la convivencia entre ciudad antigua y contemporánea, dado que sobre la excavación y cimentado sobre micropilotes, se levanta el edificio de las Nuevas Consejerías, una de cuyas funciones es la de servir de cubierta al Yacimiento. Todo un ejemplo de fusión entre lo antiguo y lo moderno.

Puente Romano

Maravillosa obra de la ingeniería que pone de manifiesto la habilidad y el buen hacer de los romanos en esta disciplina, este puente es considerado como el más largo de la Antigüedad. En los tiempos del Imperio Romano, esta obra de paso salvaba el río Guadiana a lo largo de dos tramos separados por un gigantesco tajamar. En la actualidad, el puente tiene una longitud de 792 metros y está conformado por 60 arcos con aliviaderos entre ellos, de los cuales tres permanecieron ocultos hasta finales de la década de los noventa del siglo pasado, cuando unas obras de regeneración de los márgenes del río los dejaron al descubierto.

Desde la fundación de Augusta Emerita en el 25 a. C., la colonia rápidamente se constituyó como el centro más importante de la red de comunicaciones del oeste de la península ibérica. La importante Vía de la Plata -calzada romana que atravesaba de sur a norte parte del oeste de Hispania, desde Augusta Emerita hasta Asturica Augusta– y los caminos que se dirigían a Olissipo (Lisboa), Corduba (Córdoba), Toletum (Toledo) o Caesaraugusta (Zaragoza) se encontraban en Mérida y debían atravesar su puente, convirtiéndolo en un nudo fundamental de la red viaria hispana.

Se cree que la construcción de esta espectacular obra de la ingeniería es la que determinó la fundación y emplazamiento de la colonia en las últimas décadas del siglo I a.C., durante el gobierno del emperador Augusto.

Su aspecto actual es el resultado de más de dos mil años de historia repleta de numerosas restauraciones motivadas por grandes avenidas, conflictos bélicos y el natural deterioro por el paso del tiempo. Rasgos de su aspecto original se pueden observar en los tramos correspondientes al inicio y al final de la obra .

Desde 1993, fecha en que fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, su uso es única y exclusivamente peatonal.

DÍA 2

En el segundo día tuvimos que hacer uso del coche para salir de la ciudad y visitar la Presa Romana de Proserpina, después de lo cual volvimos a Mérida para estacionar el vehículo en las proximidades del Acueducto de los Milagros y continuar el resto de la jornada caminando, visitando en primer lugar el Museo Nacional de Arte Romano y dirigiéndonos después hacia el Circo Romano, Puente de Lusitania, Parque de las Siete Sillas y su monumento y, finalmente, otra vez al Acueducto de los Milagros, última visita del día y desde el cual haríamos el viaje de regreso a casa. Algunas de las estructuras y esculturas visitadas son de época moderna, nada que ver con la arquitectura e ingeniería romanas, aunque igualmente atractivas y con los encantos suficientes para ser admiradas y disfrutadas en igual medida.

Presa de Proserpina

En la planificación urbanística de una ciudad, se proyectaba dotarla de agua abundante para sus necesidades presentes y previsibles. Esto requería captaciones de agua en cantidad suficiente y de buena calidad y con un nivel de altura superior al de la propia ciudad, para poder llegar hasta ella y permitir su distribución por gravedad. Desde las captaciones hasta la ciudad era preciso establecer un sistema de conducciones, los acueductos, y depósitos de decantación y distribución hasta los distintos puntos de uso. Además había que evacuar las aguas residuales y las naturales, con un completo sistema de cloacas. Para mantener en servicio unas instalaciones tan complejas se necesitaba un personal muy numeroso -un verdadero ejército de “fontaneros”- y unos conocimientos hidráulicos y técnicos muy avanzados.

Los romanos utilizaron el agua con generosidad -aunque sin derroche- especialmente para usos públicos: fuentes, termas, letrinas, jardines, espectáculos, extinción de incendios, etc. Para el uso privado, además de pozos y fuentes, las casas disponían del depósito de agua de lluvia con que cada una contaba bajo el compluvio-impluvio. Algunas obtenían incluso concesiones de uso del agua pública. Estaban además las industrias que necesitaban agua, como los molinos, batanes, lavanderías, etc.

La Presa de Proserpina, situada a unos cinco kilómetros de la Mérida actual, fue construida bajo el mandato del emperador Trajano, desde finales del siglo I a principios del siglo II d.C., generando el embalse artificial más grande conocido en el mundo antiguo mediterráneo. Originalmente fue pensada para abastecer a la colonia de Augusta Emerita, aunque posteriormente tuvo otros usos al perder su función primigenia, circunstancia que la ha mantenido en tan buen estado hasta nuestros días.

La obra supuso un gran cambio para la población de Mérida. Los beneficiados por su construcción gozaron de todos los beneficios de una fuente continua y segura de agua, tanto para su consumo como para cualquier otro uso, aunque pudo suponer un gran impacto ambiental y paisajístico. No solo la construcción de este gran depósito afectó al paisaje, la fauna y la flora, sino que además conllevó construir el Acueducto de Los Milagros para transportar el agua hasta su punto de utilización, salvando el río Albarregas.

Las tres conducciones de agua a Augusta Emerita (en rojo). Tomado de BODEGO GÓMEZ, C., Los antiguos romanos y el agua. El caso de Mérida, Salamanca, 2011

Esta relevante obra de ingeniería, que forma parte de un entramado mucho mayor para el abastecimiento de lo que llegó a ser una importantísima ciudad, hizo uso ya de una técnica depurada en la construcción del embalse, pero con ciertos detalles que, por desconocimiento o mal cálculo, hicieron que fuese peligrosa y que no cumpliese su cometido en ciertas situaciones. Ante esta perspectiva, acabó cumpliendo otros cometidos muy diferentes y ha sido objeto de numerosas intervenciones y remodelaciones a lo largo de los siglos. 

En el siglo XVIII fue descubierta una lápida en la que se invocaba a la diosa Ataecina-Proserpina, siendo este el origen de su nombre actual. El actual buen estado de conservación del embalse romano se debe a que, tras la caída del Imperio, además de mantener su función de abastecimiento a Augusta Emerita a través del Acueducto de los Milagros, el lago artificial ha sido siempre una popular zona de baño y recreo, por lo que se le ha dotado un adecuado mantenimiento hasta la actualidad.

Museo Nacional de Arte Romano

El Museo Nacional de Arte Romano de Mérida fue inaugurado en 1986, obra del reconocido arquitecto español Rafael Moneo. En él no solo se almacena y expone el patrimonio romano que posee, sino que además se trata de un centro investigador y difusor de la cultura romana donde se acogen los hallazgos arqueológicos de la antigua ciudad romana de Augusta Emerita y se celebran congresos, conferencias, cursos y exposiciones a nivel nacional e internacional. Es uno de los edificios Patrimonio de la Humanidad de la Unesco como parte del Conjunto arqueológico de Mérida y tiene el rango de Museo Nacional de España. Como tal, está adscrito al Ministerio de Cultura y Deporte, ocupándose de su gestión directa la Dirección General de Bellas Artes.

El edificio fue proyectado con el objetivo de que su interior reflejara la grandeza que, en su día, tuvo la Mérida romana. Por lo tanto, toda la arquitectura se encuentra fuertemente ligada al contenido y a la cultura que se expone en una gran nave atravesada por otras paralelas, con un conjunto de grandes arcos simulando el estilo clásico.

Para una información más detallada acerca de horarios y tarifas, actividades, eventos, publicaciones, etc., dejo aquí el link de la página web del museo:

www.culturaydeporte.gob.es/mnromano/home

Circo Romano

Este antiguo recinto para carreras de carros -junto con los del anfiteatro, eran los dos tipos de espectáculos que más gustaban al pueblo romano- debió levantarse en los primeros años del siglo I d.C., poco después de la fundación de Augusta Emerita.

Ubicado en el exterior de las murallas de la ciudad, con unos 433 metros de longitud, 114 metros de ancho, geometría rectangular rematada en semicírculo en uno de sus extremos y por una línea curvada en el otro -con sus 30.000 metros cuadrados de superficie tuvo que ser levantado extramuros de la ciudad, a unos 400 metros de distancia del teatro y el anfiteatro- , este circo fue uno de los más importantes del Imperio después el Circo Máximo de Roma, con una capacidad para unos 30.000 espectadores. Es uno de los pocos circos romanos que aún hoy pueden contemplarse en toda su planta.

Durante el siglo V de nuestra aún siguió funcionando, y tras muchos siglos de abandono -en el siglo XVII el circo era un campo sembrado de cebada- se comenzaron las excavaciones en 1919, estando entonces parcelado en fincas rústicas.

Algunos de los conductores –aurigas– de los carros tirados por caballos que competían en los circos llegaron a gozar de una fama y reconocimiento similares a los de los futbolistas y pilotos de Fórmula 1 actuales, ganando grandes sumas de dinero de la época. Fue el caso del auriga Cayo Apuleyo Diocles, que nació precisamente en Augusta Emerita en el siglo II y tuvo una carrera deportiva de 24 años -inusualmente larga dado que muchos de los aurigas morían jóvenes en accidentes-, llegando a ser el mas reconocido del Mundo Antiguo y gozando de un especial prestigio en la ciudad capital del Imperio, Roma, donde han aparecido varios monumentos e inscripciones en su honor.

Puente Lusitania

Esta magnífica obra de paso diseñada por el arquitecto e ingeniero Santiago Calatrava y que salva el río Guadiana a su paso por Mérida, fue inaugurada en el año 1991 con el objetivo de liberar al antiguo puente romano del tráfico rodado.

En este puente, cuya tipología es la de puente en arco de tablero inferior, el tablero de hormigón prefabricado se suspende mediante 23 pares de tirantes de acero de un arco en estructura metálica y bases de hormigón de 190 metros de luz y 53 metros de flecha. El puente se cimenta sobre 6 pilotes de hormigón que trasladan las cargas de esta gigantesca estructura a un estrado resistente bajo el lecho del río. 

La plataforma del puente la conforman dos carriles para cada sentido de la circulación, separados por un carril peatonal central de 5,5 metros de ancho y sobreelevado 1,5 metros de los cuatro carriles destinados al tráfico rodado.

Las Siete Sillas

El escultor extremeño Rufino Mesa creó este bellísimo grupo escultórico y lo bautizó con el nombre con el que los emeritenses han identificado durante siglos los restos visibles del Teatro romano antes de su excavación en 1910: Las Siete Sillas. El escultor lo representa en estos monolitos de granito que hacen las veces de estanterías en las que reposan libros de bronce, símbolo de ese deseo de conocimiento que llevó a la ciudad a desenterrar y mostrar los restos del majestuoso edificio que bajo las Siete Sillas se habían ocultado durante siglos. 

Las esculturas están ubicadas en el Parque de las Siete Sillas, un espacio verde y tranquilo a las orillas del río Guadiana en el que se puede disfrutar de un agradable paseo entre los árboles o de un rato de descanso aprovechando la ubicación de los numerosos bancos repartidos por todo el parque. 

Junto a la Rotonda de la Capitalidad de Extremadura -inicio del Puente Lusitania- se encuentra el modernista edifico que alberga la Biblioteca Pública de Mérida “Jesús Delgado Valhondo”, cuna del saber y difusor de la cultura como lo ha sido cualquier biblioteca en cualquier época de la historia humana.

Acueducto de los Milagros

El Acueducto de los Milagros era una de las conducciones que suministraban agua a la ciudad de Augusta Emerita. Dicho acueducto tenía como función principal suministrar agua al lado Oeste de la ciudad. El punto de captación de agua o caput aquae se situaba en el embalse de Proserpina, desde donde nacía una conducción que serpenteaba a lo largo de casi diez kilómetros.

El inicio de la conducción, en las proximidades de la presa, se hacía por una galería subterránea, excavada en roca viva. En la parte final de dicha conducción, esta tuvo que salvar el río Albarregas, para lo cual se tuvo que construir una serie de arquerías (arcuationes) que constituyen la parte más monumental de dicha construcción -el acueducto-, la cual finalizaba en el altozano del Calvario, donde se ubicaba la torre de distribución (castellum aquae).

Aguas abajo del río Albarregas y a escasos metros del acueducto, se encuentra el Puente Romano sobre el Albarregas, construido en el siglo I a.C. Se encontraba en la prolongación del Cardo Maximus y por él discurría la calzada Vía de la Plata que se dirigía a Astorga. De gran solidez, tiene una longitud de 145 metros y se encuentra en perfecto estado de conservación. La estructura está formada por cuatro arcos de medio punto construidos con sillares almohadillados de granito, muy característico en la ingeniería de puentes de la Antigua Roma.

Tras visitar estos dos monumentos romanos tan próximos el uno del otro, era hora de coger el coche para hacer el viaje de vuelta a casa, después de algo más de dos días intensos y llenos de emociones en los que fuimos testigos del vasto patrimonio del que es heredera la ciudad de Mérida. Pero como siempre -o casi siempre- pasa, el tiempo empleado en un viaje, sobre todo si es de esta índole, es insuficiente y en dos días no es posible visitar ni la mitad de todo lo que este gigantesco conjunto arqueológico puede ofrecer. En tan corto periodo de tiempo ni siquiera es posible contemplar solamente la totalidad del Legado Romano. Y es que Mérida no sólo tiene vestigios romanos, sino que también es poseedora de una vasta herencia Prerromana, Visigoda y Árabe, y de una abundante arquitectura religiosa entre la que destaca la Basílica de Santa Eulalia, considerada por muchos investigadores el primer templo cristiano erigido en Hispania tras la Paz del Emperador Constantino.

Para más detalles acerca de todo el Patrimonio y Legado, dejo el link de la página web del Consorcio Ciudad Monumental de Mérida, la cual es una muy buena guía de cara a sacar el máximo provecho posible de una visita a esta maravillosa ciudad:

www.consorciomerida.org

Una auténtica joya, orgullo de nuestro Patrimonio Nacional, reflejo de la grandeza del Imperio Romano con algunos de los edificios y monumentos más espectaculares e importantes de la Antigüedad. Mérida, ciudad romana por siempre y por los siglos en la perpetuidad del mundo.