Subida al Cerro de las Peleas

El Burgo – Cerro de las Peleas – El Burgo

El Cerro de las Peleas, también conocido como El Almorchón, es un cerro de piedra blanca grisácea con una altitud de 983 msnm perteneciente al término municipal de Serrato, en la provincia de Málaga. 

Si la ruta la comenzásemos desde el El Burgo o desde Serrato, los dos pueblos más cercanos al cerro, podría ser una buena ruta de trekking por la distancia y el tipo de terreno recorridos. Pero en esta review me centro únicamente en la subida partiendo desde la misma carretera, siendo el protagonista del artículo el mero hecho de hacer cumbre, dado que la caminata, aunque técnica, es muy corta.

En mi caso concreto, yo viajé desde El Burgo hasta el “aparcamiento” -coordenadas 36°51’21.7″N 4°57’36.6″W- ubicado junto al cerro, un viaje en coche de unos 12 km que puede cubrirse en unos 20-25 minutos. De vuelta en la carretera, me dirigí hacia la izquierda llegando al cruce de ésta con un cortafuegos. En este mismo punto abandoné la vía principal para continuar, por el cortafuegos, hacia la cumbre. 

Caminando un pequeño trecho llegué a los pies del cerro, y a partir de aquí comenzó la auténtica diversión. Porque hasta la cumbre ya no se camina, se hace únicamente scrambling -una forma muy técnica de avanzar empleando simultáneamente brazos y piernas- y ciertamente es una gozada. El hecho de tener que ir con mil ojos, buscando apoyos para pies y manos continuamente, superando agujeros entre piedras, ir improvisando la ruta cada instante buscando la mejor alternativa… es un auténtico gustazo.

Y llegando a la misma cumbre me dí cuenta de que se me habían anticipado y que ya había visitantes disfrutando del aire fresco y de las fantásticas vistas de los bosques de pinos y las sierras de los alrededores. Aunque yo creo que estaban más concentradas en comer, ajenas en un principio a mi presencia. Me estoy refiriendo a las esquivas cabras monteses, tímido y tranquilo animal típico de estos parajes. 

Una vez allí, pude admirar la belleza de los parajes que me rodeaban, disfrutando de la brisa fresca que tan familiares olores silvestres traía hasta mí. 

Después de disfrutar de este rato y de todo lo que el lugar ofreció a mis sentidos, me dirigí de nuevo hacia el punto en el que había dejado el coche, esta vez descendiendo por el flanco norte del cerro tomando una ruta más directa y algo menos complicada -sólo algo menos-. Fantástica salida al campo, corta pero intensa. La prueba perfecta de que no tiene por qué haber de por medio una marcha larga o una ascensión a una montaña de cierta altitud para que la excursión nos haga disfrutar como a niños. 

Por último, me gustaría hacer mención de algunas herramientas, en mi opinión, muy útiles para la planificación de esta ruta. Estas son SignA (Sistema de Información Geográfica Nacional) para obtener la topografía detallada, y Google Maps y Google Earth, siempre útiles para obtener una perspectiva -aproximada- en 3D del terreno y poder hacer mediciones de distancias y tener así unos órdenes de magnitud previos.